LAS EVOCACIONES DE BOB DYLAN EN LOS POETAS ACTUALES: Javier Funtes, Inés Sabinanigo & Cia.
Bob Dylan, El Poeta que introdujo los libros en el Rock.


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y a:: javierykimberlylalidiota.blogspot.com.es
TODA LA POESÍA MAS MODERNA, SURREALISTA Y ROMANTICA, PARA HACER DE ESTE MUNDO ALGO MAS BELLO Y PARA PENSAR:
ERES UN IDIOTA
-Dedicada a una buena amiga, y en general a las mujeres que son criticadas por los machistas que las insultan, golpean y no las valoran.-
Algunos van a por mí, están sembrando rumores sobre mí,
"Tú, chico, pensabas que no podría vivir sin verte,
Lo siento, pero no puedo evitar tener suerte, aunque tú seguro ahora desearías mi muerte.
Te preguntarás, necio, qué camino sigo, pero nunca lo descubrirás; no aguantaré más tus insultos,
"VIENTO IDIOTA, cada vez que abres tu fea bocaza,
VIENTO IDIOTA, cada vez que demuestras ser la deshonra de tu raza,
A tu lado no tuve paz ni tranquilidad, ya casi ni recordaba cómo eran, cambiaste mi carácter a mi pesar, de veras,
Eres malo, machista y desagradable,
Haces daño a la gente que me aprecia,
Fue la "gravedad" la que nos unió,
Ni me despedí de la bestia negra que llevas DENTRO,
Ahora, ¿qué? tienes tu vida "patas arriba"
Lo que para todos era bueno, para ti era malo,
Finalmente, tus maneras corruptas
<<VIENTO IDIOTA, soplando fuerte sobre tu hueca cabeza,
" Ya no puedo ni mirarte a la cara,
"Calle abajo, iba autopista directa
"Fui marcada dos veces
(Nota del autor: Este relato, firmado por Francisco Javier Miralles, es decir mi alter-ego aparece publicado en el libro "CAMINOS SOLIDARIOS Volumen 3", editorial IRIS, al precio de 12 €)
(Ah, por cierto, yo, a pesar de haber sido incluido mi relato en dicho libro, TAMBIÉN, tengo que pagar 12 € por ejemplar ¿? ¿Kafkiano???
¿TODAVÍA UN NIÑO?
Poesías y letras de Javier Fuentes
( Por Javier Fuentes,
Alias Javier Miralles o Pequeño Tarántula)
... Y en aquel día de primavera,
y te ofreceré mi espalda
y todo será cómo fue decidido
Sólo has de dejarte llevar
Y acariciaré tu precioso cabello,
Javier F.
Si yo
VIAJE AL CENTRO DE LA VERDAD
El frío te atenaza, el calor te agobia,
(Ensayo poético sobre la idealización de una mujer recién conocida)
1. El Viaje
El mar y la tierra se mezclaron con la sal
De repente ella habló
Habíamos olvidado por error
" Dios, ¿ por qué me has enviado
Dime, Dios del Mar,
2. La Rendición
No estoy seguro
Ahora desearía que fuese mía
...3. Magia y Pérdida
.....y que nada sucede por casualidad,
4. La Duda Infinita
¿Estaré yendo demasiado lejos?
( Por Javier Fuentes,
Alias Javier Miralles o Pequeño Tarántula)
... Y en aquel día de primavera,
y te ofreceré mi espalda
y todo será cómo fue decidido
Sólo has de dejarte llevar
Y acariciaré tu precioso cabello,
Javier F.
Si yo
Las rosas que tomaste
Deja que esa luz
Javier Miralles
UN EXPERIMENTO ESPECIAL
LA HISTORIA DE UNA MUJER QUE
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VIAJE AL CENTRO DE LA VERDAD
El frío te atenaza, el calor te agobia,


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TODA LA POESÍA MAS MODERNA, SURREALISTA Y ROMANTICA, PARA HACER DE ESTE MUNDO ALGO MAS BELLO Y PARA PENSAR:
ALEGATO CONTRA EL MACHISMO Y EL MALTRATO A LA MUJER,
ERES UN IDIOTA
-Dedicada a una buena amiga, y en general a las mujeres que son criticadas por los machistas que las insultan, golpean y no las valoran.-
Algunos van a por mí, están sembrando rumores sobre mí,
sean quienes sean, deseo que paren de una vez,
dicen que estoy loca, y algún improperio más soez.
"Tú, chico, pensabas que no podría vivir sin verte,
qué necio eres, ahora estás mal, pues me ves con mi nuevo novio, bueno, y que me quiere.
Lo siento, pero no puedo evitar tener suerte, aunque tú seguro ahora desearías mi muerte.
Te preguntarás, necio, qué camino sigo, pero nunca lo descubrirás; no aguantaré más tus insultos,
¿sabes por qué? porque eres un completo inculto.
"VIENTO IDIOTA, cada vez que abres tu fea bocaza,
VIENTO IDIOTA, cada vez que demuestras ser la deshonra de tu raza,
"ERES UN PERFECTO IDIOTA, y es un milagro universal que aún sepas respirar"
A tu lado no tuve paz ni tranquilidad, ya casi ni recordaba cómo eran, cambiaste mi carácter a mi pesar, de veras,
pero hay un CRISTO en la CRUZ,
al que tú no adoras ni veneras,
porque se apagó tu LUZ.
Eres malo, machista y desagradable,
ni siquiera sabes ser mínimamente "amable".
Haces daño a la gente que me aprecia,
y cubres la verdad con mentiras, sin rubor,
pensabas que yo no tenía ningún "valor",
pero pronto te verás en un pozo,
con moscas zumbando a tu alrededor.
Fue la "gravedad" la que nos unió,
y el destino el que nos separó,
gracias a Dios,
Ni me despedí de la bestia negra que llevas DENTRO,
pero te supe golpear en el CENTRO,
donde más te duele, en tu ORGULLO.
Ahora, ¿qué? tienes tu vida "patas arriba"
y hasta te metieron en la "trena"
No creas que siento ninguna pena.
NO SABES APRECIAR A LA GENTE BUENA.
Lo que para todos era bueno, para ti era malo,
siendo cómo eres, te llevarás muchos palos.
Finalmente, tus maneras corruptas
te están dejando "ciego",
ya nadie siente por ti ningún apego.
<<VIENTO IDIOTA, soplando fuerte sobre tu hueca cabeza,
desde San Antonio hasta la Meca,
ERES UN IDIOTA, un machista,
es un auténtico milagro,
que todavía conserves la "vista" >>
" Ya no puedo ni mirarte a la cara,
ni siquiera acercarme a esa gente
con la que te mezclas, tan "rara".
" Cada vez que me insultabas
desearía haber sido otra persona
cuando te perdonaba".
"Calle abajo, iba autopista directa
hacia la locura, guiada por ti
ahora llevaré mi vida recta"
"Fui marcada dos veces
en lo físico y en lo moral
pero ésta ya es la ultimísima señal,
entre amor y odio
hay una línea fina,
ya traspasé la frontera real,
al fin soy libre, soy mujer
no tu regalo de Navidad."
al igual que yo nunca comprendí
tu forma de amar, y tu desprecio hacia mí."
<< VIENTO IDIOTA, golpeando sobre tu "barriga seca"
VIENTO IDIOTA, machacando tu vació corazón,
VIENTO IDIOTA, soplando sobre tu VIDA SECA.
VIENTO IDIOTA, SOPLANDO SOBRE TUS TONTOS Y MACHISTAS AMIGOS.
ES INCREÍBLE, PERO
ES UN MILAGRO QUE AÚN ESTÉIS VIVOS. >>
(Nota del autor: Este relato, firmado por Francisco Javier Miralles, es decir mi alter-ego aparece publicado en el libro "CAMINOS SOLIDARIOS Volumen 3", editorial IRIS, al precio de 12 €)
(Ah, por cierto, yo, a pesar de haber sido incluido mi relato en dicho libro, TAMBIÉN, tengo que pagar 12 € por ejemplar ¿? ¿Kafkiano???
¿TODAVÍA UN NIÑO?
A veces me pregunto si sigo siendo
Un niño ,
Un niño normal
Como los del resto del mundo.
A veces creo que mi infancia se ha paralizado.
Sólo me ata a mi niñez, hace años perdida,
Mi amigo Luca,
Ël me ve , perdón, exactamente ambos, nos vemos como infantes,
Y con sólo mirarnos, sabemos que estamos pensando a menudo lo mismo:
“Tenemos que aferrarnos a nuestra infancia, a nuestra edad biológica,
A nuestros juegos, nuestros magníficos juegos,
Eso nadie nos lo va a robar, y ¡cuidado quién lo intente!”
Jugamos temprano por la mañana, jugamos al mediodía
Jugamos de tarde, y jugamos de noche,
Imaginando que estamos en el patio de la escuela
Que quedó en ruinas,
Imaginando que nos bañamos en el estanque,
Que quedó seco y sucio,
Imaginando que estamos en el parquecito
Allá cerca de nuestras casitas, que fueron bombardeadas
Sin motivo.
Y ahora sólo nos resta vivir nuestra niñez.
Nos queda un sabor amargo en la mente,
Y un olor nauseabundo a pólvora en nuestra nariz.
Intentamos vivir todos los días cn ese recuerdo,
Con esa tarde maldita en que nuestra vida parecía terminar,
Esa tarde en la que de un plumazo nos robaron los sueños
Demasiado pronto, nos robaron los sueños de los niños.
A mi papá, con tres días, lo abandonaron
En la puerta de una iglesia,
Sólo le dejaron el nombre, los dos apellidos, una mantita
Y un papel borroso donde ponía que había nacido un día
Tal en un lugar tal, y poco más.
Luchó toda su vida casi siempre solo,
Para seguir adelante, con el viento en contra
Soplando como un huracán en su cara
Cada vez que doblaba una esquina.
Cumplió cuatro años de servicio militar
Y cuando pensó que ahí estaría su futuro,
Le dijeron fríamente, a sus 24 años, ya se acabó.
Búscate un trabajo, chaval, aquí ya no hay sitio para ti.
Luchó toda su vida para asentarse y formar una familia.
No hizo jamás daño a nadie.
Sólo trabajaba 6 días a la semana para mantener feliz a mamá, y a sus tres hijitos,.
Y cuando por fin, Dios le dio la estabilidad y una cierta “felicidad”,
le arrancaron de cuajo su sueño cumplido, su hogar, sus niñitos y la pierna izquierda.
Ahora anda en su silla por los pasillos del mísero hospital
Buscando a alquien a quien culpar.
Muchachos, él no se merecía eso.
Nosotros, sus niños, los niños de la guerra
No nos merecemos esto.
Mi papá pasó su particular guerra entre los seis y los nueve años.
Sobrevivió en un pueblecito de la montaña, pasando
Hambre y penurias, y viendo cada cierto tiempo el correspondiente ataúd
–si se puede llamar así- del hermanastro fallecido del momento.
Seis murieron en esa devastadora contienda. Seis jóvenes cualesquiera del cerca de millón de muertos que dejó esa cruenta e incomprensible guerra.
Y después, a sus 47 años, el maleficio se repitió en su carne y en su alma. Le desgarró por fuera y por dentro. Lo asesinó en vida. Ël que tanto amor sentía por la vida en sí misma y por nosotros su familia.
La maldad de alguien le arrebató su pierna, su mujer y dos de sus hijos, y quedé yo, aquí, en el campamento, para contar todo esto, para contar la injusta vida que sufrió mi antecesor, sin razón alguna, sin comprender el motivo.
El hospital donde está papá se encuentra a más de doscientas millas del campamento donde Luca y yo jugamos.
Todos los días rezo para que llegue el momento en que pueda ir a visitarlo. Sé que se pondrá muy contento.
Pero de momento juego por el día y lloro por las noches, lloro un llanto amargo, lloro por él, por Luca y por todos los niños que sufren el destierro, el abandono, el hambre, el olvido y la pérdida de sus familiares, la pérdida de sus raíces.
Lo peor de todo es no llegar a comprender nunca el por qué, la razón de que unos “señores” desde los cómodos sofás de sus despachos, y mientras sus hijos juegan felizmente en la escuela, y a los que van a ver en su cómoda casa al caer la tarde, puedan tener el corazón tan oscuro de crear guerras absurdas que sólo hacen sufrir a niños inocentes, y desgarrarlos y dejarles una herida inmensa para toda su vida. A veces dudo que esos hombres tengan sangre en sus venas.
Javier Fuentes/ Alias Pequeño Tarántula
Poesías y letras de Javier Fuentes
POEMAS PARA MI MUSA
( Por Javier Fuentes,
Alias Javier Miralles o Pequeño Tarántula)
Brisa de Mayo
... Y en aquel día de primavera,
extenderé bajo tus pies
un tapiz de verde prado,
ya no estaré a la espera,
porque tú eres
mi musa de pelo trenzado,
y te ofreceré mi espalda
para que descanses sin desvelo,
y descorreré tu velo,
la paz que te daré
será tu único pensamiento,
y todo será cómo fue decidido
más allá del firmamento.
Sólo has de dejarte llevar
en un viaje sin fin,
mirando debajo de mi piel,
para descubrir al fin,
el hombre que hay dentro de mí.
Y acariciaré tu precioso cabello,
como lo hace la brisa de Mayo,
junto al arroyo de agua cálida,
donde limpiaremos nuestros pecados.
"Porque eres un ángel precioso para mí..."
Javier F.
21/03/2016
Si yo
Sí, yo aquí estoy escribiendo
con el corazón de par en par abierto,
para ti, espero puedas oírlo,
muy rápido latiendo.
Dicen que el amor es una especie
de locura, te extrae el ego poco a poco
seguro ellos tienen razón,
entonces admitiré que estoy loco,
loco por una mujer brillante,
pero supongo que ahora soy un loco
con razón, como nunca antes.
Si yo fuera un mal hombre
sólo te daría problemas,
pero como soy un poeta ,
sólo te escribiré poemas.
Si yo fuera una paloma,
llevaría tus cartas a tu amado,
sí, eso es lo que haría,
pero como soy poeta,
sólo te mandaré poesías.
Si tu me dejaras un pedacito
de corazón, y me mostraras tu alma
lo pegaría al mío, para crecer,
si me dejaras entrar en tu vida,
llenaría tus noches de calma,
ascenderíamos día a día al paraíso,
te amaría con toda la locura de mi alma,
no rompería nunca tu hechizo.
Si yo fuera un buen ladrón,
iría para robarte el corazón,
pero como soy honesto,
estoy aquí para pedírtelo por favor.
Javier Fuentes.
18/03/2016
La transformación de Lucy
Dando vida a una forma de piedra
Sus manos se movían candorosamente
Lexy le dio forma a su pequeño corazón
A través de sus manos laboriosas
Que trabajaban para moldear su inmenso amor
Sobre el barro, como el sol caliente.
En su habitación, la pequeña cantaría alegremente,
Pero ahora tan quieta, Lexy llora desconsoladamente:
<< Tengo tiempo, Lucy, deja que este barro verde
Te transforme también para que yo pueda verte >>.
En la profunda frialdad de la noche
El invierno está llamando, ella lora:
<< No me abandones, pequeña, ahora>>
Porque su bebé, con su enferemedad,
Fue capturada por el tiempo, a su pequeña edad.
En la tranquila luz del “alba”,
Lucy muere, manos impotentes revelan su alma.
>> Como hojas nos tocamos, nos queda la memoria,
Aprendamos, una vez supimos la historia>>
Mientras el invierno está llamando,
Lexy deja de vivir, de dormir, sigue tallando,
Y seguirá hasta ver que la piedra cobre vida.
Una semilla arrebatada muy pronto, huída.
Ahora Lexy no derramará más lágrimas,
Se pone a trabajar con esfuerzo,
Transformando la piedra en Lucy.
Su trabajo la absorbió tanto…
¿Podría la pequeña escucharla, escuchar su canto?
¿Podría Lucy oírla, verla en todo su encanto?
Todo lo que resplandecía
En su habitación
Se aturdió con su luz,
Aquella luz que “Lucía”
Con fuerza, con todo su corazón,
Y tomó vida.
Y pasó su manita por su rojizo pelo,
Lexy la mecería, la acariciaría
Riendo Lucy mientras le canta
Canciones de cuna,
Colores más altos y más claros
Que la luz de la Luna.
<< Cuando nos encontremos allá,
¡ Cómo nos amaremos!
Deja que la vida me transforme a mí
¡Y siempre juntas estaremos ¡>>
<< Ambas recordaremos esos seis meses que pasaron.
Sabemos la historia.
Estoy segura de que lo sabemos. >>
<< Fue la señal del día con un suave toque
Mientras beso tus deditos
Caminamos tomadas de la mano
Y te canto esos cuentitos
Los recuerdos de cuándo eras bebé
El amor perdura.
Tú, mi pequeña, perdurarás también >>.
Fue el Sol a través de la bruma
Quien hizo tu belleza,
Tan cálida como la Luna
Como una perla en lo profundo de tus ojos
Las lágrimas volaron
Todas en la misma luz de color rojo. >>
<< El tiempo me dejará
Nos quedará nuestra memoria,
Como hojas nos tocamos
Buscaremos, conoceremos la historia. >>
Javier Miralles.
18/6/2015
Para Alexia y Lucía.
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VIAJE AL CENTRO DE LA VERDAD
El frío te atenaza, el calor te agobia,
vives en una especie de agorafobia,
ya no te aguanta ni tu novia,
y ha pensado seriamente
en buscar a alguien más.
Recorres tu casa, aún no pagada,
das vueltas alrededor de una luz apagada,
siempre buscas un culpable del desastre,
de una humanidad deshumanizada,
prostituida, desgastada,
pues sabes que en el fondo,
las solución forma parte del problema,
y que el teorema ha dejado de ser lema.
Ya no sirven de nada los consejos,
la verdad no se ve de lejos,
Tú tienes que salir
para ver lo que hay dentro,
pero te da miedo,
llegar hasta el centro.
No se ve una solución
ya se han encargado de contaminar la realidad
de esconder la razón,
y mantienen bien tapada la verdad,
para hacernos pensar que no existe,
sólo palabras,
pero tú no quieres parar,
no te resistes
a alcanzarla,
antes de que tu vida se consuma
con estupideces, falsas expectativas,
sólo sandeces,
progreso que es trampa,
Ahora subes la rampa,
sales y ves lo que hay dentro,
¡¡ Llega hasta el centro !!
Tú tienes que salir
para ver lo que hay dentro,
pero te da miedo,
llegar hasta el centro.
Javier Fuentes 08/03/2016 ENTRE EL AGUA Y EL FUEGO
(Ensayo poético sobre la idealización de una mujer recién conocida)
1. El Viaje
"Nuestra conversa fue amena e intensa,
viajábamos en un tren sin fin
a través de una bruma densa
emanada de nuestras mentes.
Tierra y Fuego unidos allí
por un Dios que nos mira fijamente
¿Destinos cruzados? ¿Alguna señal?
El mar y la tierra se mezclaron con la sal
para encender y apagar
al mismo tiempo una pasión
un ansia, una verdad, un corazón,
con heridas por curar.
De repente ella habló
de cómo sin remisión
había muerto el verdadero amor.
Por un momento ella olvidó
que los años habían pasado
y el tiempo nos había atrapado
cogidos con el paso cambiado.
Habíamos olvidado por error
sumergidos como estábamos
en sueños idealizados,
que ha muerto el AMOR,
y ahora yace expuesto
en un escaparate de antigüedades
justo enfrente de un sex-shop,
de un banco para regalar en Navidades,
y de un comercio "fashion" de variedades,
entre el fango y lo puro carnal
donde todo es efímero y vanal
Desde hace tiempo ya,
la sociedad es un absurdo carnaval,
al que ni ella ni yo fuimos invitados,
y de aquella manera, así, solos,
nos hemos quedado "tirados".
" Dios, ¿ por qué me has enviado
a esta preciada flor del mar
Si tanto tiempo estuvo vetado,
para mí un corazón apasionado?
¿Es cierto que no es un sueño,
que ya he despertado?
¿ Y por qué una conexión
tan rápida y tan fuerte?
Dime, Señor del Universo,
¿Acaso merezco yo tanta suerte,
a mi medio siglo, tan súbitamente
y poder así terminar este verso?
Dime, Dios del Mar,
si aún estoy durmiendo,
y mis deseos de amar
me producen esta ilusión temporal,
Si mi bella musa, ninfa del Mar
no existió nunca
y el viaje no se realizó jamás."
2. La Rendición
" Cincuenta minutos de sublimidad,
con una doncella de verdad,
parecen fruto de la imaginación más mordaz
de un idealista en busca de paz.
No estoy seguro
de la decisión a tomar,
pero sí sé que ella
a sus pies con el Mar,
y el Fuego a su alrededor,
me ha atrapado sin remedio,
soy cautivo, estoy bajo asedio,
atraído por su belleza exterior,
su juventud, sus ideales del AMOR.
y del alma que reside en su interior.
Ahora desearía que fuese mía
pero en todo caso
si su corazón no estuviera
destinado para mí
os aseguro que querría
que fuertes y cálidos brazos
la colmaran del cariño y calor
que ella necesita y merece
por su bondad, idealismo y valía,
sinceridad, amabilidad y sana osadía ,
y que ojalá ocurriera así
hasta su último día.
...3. Magia y Pérdida
.....y que nada sucede por casualidad,
unas energías fluyen
por nuestro caudal
.....y si tu edificio empieza a arder,
no intentes apagar el fuego,
Salva tu vida, la de ellos,
y huye deprisa
no hay tiempo que perder,
....Porque recuerda que hay magia
en todos los actos
y una pérdida para que todo
quede compensado.
4. La Duda Infinita
¿Pero qué estoy escribiendo?
si ignoro lo que estará sintiendo?
¿Estaré yendo demasiado lejos?
¿ Estoy muy equivocado?
Me lo pensaré hoy al menos,
pues Dios es AMOR y es Bueno,ç
Él no dejará que me equivoque,
y quede aquí solo y atrapado."
Javier Fuentes, 1/6/2016
POEMAS PARA MI MUSA
( Por Javier Fuentes,
Alias Javier Miralles o Pequeño Tarántula)
Brisa de Mayo
... Y en aquel día de primavera,
extenderé bajo tus pies
un tapiz de verde prado,
ya no estaré a la espera,
porque tú eres
mi musa de pelo trenzado,
y te ofreceré mi espalda
para que descanses sin desvelo,
y descorreré tu velo,
la paz que te daré
será tu único pensamiento,
y todo será cómo fue decidido
más allá del firmamento.
Sólo has de dejarte llevar
en un viaje sin fin,
mirando debajo de mi piel,
para descubrir al fin,
el hombre que hay dentro de mí.
Y acariciaré tu precioso cabello,
como lo hace la brisa de Mayo,
junto al arroyo de agua cálida,
donde limpiaremos nuestros pecados.
"Porque eres un ángel precioso para mí..."
Javier F.
21/03/2016
Si yo
Sí, yo aquí estoy escribiendo
con el corazón de par en par abierto,
para ti, espero puedas oírlo,
muy rápido latiendo.
Dicen que el amor es una especie
de locura, te extrae el ego poco a poco
seguro ellos tienen razón,
entonces admitiré que estoy loco,
loco por una mujer brillante,
pero supongo que ahora soy un loco
con razón, como nunca antes.
Si yo fuera un mal hombre
sólo te daría problemas,
pero como soy un poeta ,
sólo te escribiré poemas.
Si yo fuera una paloma,
llevaría tus cartas a tu amado,
sí, eso es lo que haría,
pero como soy poeta,
sólo te mandaré poesías.
Si tu me dejaras un pedacito
de corazón, y me mostraras tu alma
lo pegaría al mío, para crecer,
si me dejaras entrar en tu vida,
llenaría tus noches de calma,
ascenderíamos día a día al paraíso,
te amaría con toda la locura de mi alma,
no rompería nunca tu hechizo.
Si yo fuera un buen ladrón,
iría para robarte el corazón,
pero como soy honesto,
estoy aquí para pedírtelo por favor.
Javier Fuentes.
18/03/2016 EL VIAJE SIN FIN
Deja que haya más luz
No cargues esa cruz
Deja que el tiempo te transforme a ti
En tu viaje final sin fin.
Las rosas que tomaste
Llevaban demasiadas espinas
Se clavaron en tus manos
En tu corazón desarmado.
Las lágrimas que derramaste
No curaron tus profundas heridas
Y ahora te sientes sola
Abatida y con la batalla perdida
Deja que esa luz
Inunde tu alma desconsolada
El tren que vas a coger
No tiene lugar de llegada
No vuelvas a pagar el precio
Lo que apuestas es tu vida
Vete y abandona la partida
Deja que haya más luz
Que llene tus ojos vacíos
No corras más detrás de ti
En tu viaje final sin fin.
Javier Miralles
26/06/2015
UN EXPERIMENTO ESPECIAL
Joseph era en apariencia un tipo normal. Tenía cuarenta y ocho años, era divorciado y se dedicaba al peritaje de accidentes e incendios en viviendas, trabajando de lunes a viernes para una compañía de seguros en Baltimore. Tenía un empleo fijo y una estabilidad que le permitía vivir cómodamente, en una calmosa tranquilidad. Pero en su vida faltaban emociones, no era un estilo de vida que le apasionara. Era una existencia monótona. Demasiado monótona.
Aquella gélida tarde de enero, Joe no se imaginaría cómo iba a comenzar a cambiar su rumbo y su destino. Esa tarde, de camino a casa, conoció a Robert, - a partir de ahora le llamaremos Rob- en la estación de trenes de la ciudad, y enseguida ambos se dieron cuenta de que sus caracteres congeniaban.
Pero Rob no era una persona normal. Ni siquiera era una persona al uso. Aparentaba unos treinta años y llevaba una perilla que parecía haber sido dibujada a propósito por un pintor renacentista, y siempre tenía esa media sonrisa en los labios.
Hablaba muy pausadamente, y siempre seguro de lo que decía. No había fisuras en su manera de hablar, ni en sus gestos, ni en sus movimientos, ni en su actitud.
En realidad era un robot diseñado de tal modo que en su exterior era un ser humano, pero interiormente era una máquina, llena de cámaras diminutas, circuitos integrados, cables que recorrían todo su cuerpo, grabadoras digitales de última generación, videocámaras con rayos infrarrojos y un sinfín de componentes electrónicos y chips de lo más surtido.
La tarde que se conocieron, conversaron largo y tendido sobre un nuevo proyecto laboral que Joseph quería emprender, aprovechando un período de excedencia que había solicitado a su empresa. Rob le había hablado de sus amplios conocimientos de redes locales de Internet, y aquello fue la chispa que encendió en Joe el interés de que el humanoide formara parte importante de su nuevo proyecto.
El proyecto de Joseph consistía en montar una serie de redes locales interconectadas en su barriada, a coste mínimo, ya que los proveedores habituales de Internet que competían en Baltimore, cargaban unos precios que no eran asequibles a todos los bolsillos. En realidad eran un monopolio encubierto de varias compañías
En fin, Joe y Rob convinieron en trabajar unidos en el negocio, que se realizaría en la casa del primero, y cuyo desarrollo calcularon les llevaría unos cuatro meses. Rob propuso a Joe instalarse en su casa durante el período de tiempo que durara el proyecto, a lo que éste, entusiasmado con la idea de tener un nuevo y flamante asunto económico propio, accedió ipso-facto.
Pero, amigos, el plan de Rob era otro muy distinto. Nuestro robot, fue diseñado por el IIM ( Instituto para la Investigación de la Mente ), con el fin principal de hacer un experimento un tanto especial, consistente en realizar un seguimiento exhaustivo de Joseph, un estudio pormenorizado de todo el conjunto de emociones, pensamientos, sentimientos, reacciones, respuestas, dudas, gestos, movimientos, murmullos, forma de hablar, de reír, etc, etc. de nuestro amigo Joe. Es decir una radiografía completa, interna y externa de Joseph.
Para tal fin, el IIM estaba en permanente contacto con el robot, que pasaba horas y horas con Joseph, analizándole, grabándole de cien formas distintas, mientras Joe, como un “Truman en su show”, era ajeno a la treta. Joseph nunca fue consciente de que estaba siendo utilizado como un conejillo de indias por los malvados del IIM. Joseph vivía y se comportaba espontáneamente, y Rob le invitaba cada vez con más intensidad a que expusiese ante él sus deseos, sus sentimientos, sus emociones, sus estados de ánimo, acosándole con preguntas a veces indiscretas, pero de tal sibilino modo que no fueran suspicaces y corrieran el peligro de crear sospechas al conejito del experimento. Bobby hacía todo lo posible, y para ello estaba programado, en afianzar una relación de amistad íntima con Joe. Incluso, una noche mientras éste dormía, Bobby extrajo varias muestras de ADN del cabello de la víctima, según órdenes explícitas del IIM.
El Instituto daba órdenes periódicas a Rob, quien las ejecutaría a lo largo de cada día que compartía con su amigo. El robot grababa todo cuanto hacía y decía Joe. Sus cámaras recogían en tiempo real sus gestos, sonrisas, muecas, tics nerviosos, movimientos de cabeza , manos, piernas. Todo lo visible. Sus grabadoras digitales recibían sus palabras, silencios, pausas forzadas, pequeños tartamudeos, toses, susurros, estornudos, carraspeos, en fin, todo lo audible. Las cámaras de rayos infrarrojos que Bobby portaba en su interior, captaban los períodos de sueño de Joseph: parpadeos involuntarios, movimientos inconscientes de manos y piernas, ronquidos, palabras sin sentido, susurros, leves llantos o pequeños gritos que Joe emitiera en su profundo sueño. Todo.
Esta amplia información recogida día a día por Rob era automáticamente enviada en tiempo real y vía satélite a la Central de Operaciones del IIM, sita en Washington. Allí era recibida, procesada, estudiada y analizada por más de 60 computadoras dedicadas en exclusiva a este ambicioso proyecto.
El estudio del IIM abarcaba entre otros muchos y más complejos, estos aspectos:
- Emociones e intelecto de Joe.
- Análisis psicológico
- Estudio completo de actos, pensamientos y sentimientos de la víctima.
- Análisis final de los deseos, anhelos e intenciones del “conejo”.
Había máquinas que controlaban y estudiaban cada palabra, cada gesto, cada tic, cada parpadeo de los ojos de Joe. Había computadoras encargadas de analizar la entonación de su voz en cada momento, su forma de hablar, sus silencios, sus dubitaciones a la hora de ser preguntado, sus respuestas, todo, absolutamente todo, en tiempo real. Había computadoras que se ocupaban de recoger, estudiar y analizar pormenorizadamente todos los datos que Bobby, el humanoide infiltrado, enviaba al IIM, cada tres minutos exactos. De esta manera, Joe era controlado y examinado a distancia por el IIM. El objetivo de este proyecto era “Descubrir realmente al hombre occidental medio del Siglo XXI”.
Este estudio, de seis meses de arduo trabajo computacional, aparte de otros complicados aspectos psicológicos, demasiado pesados para enumerar aquí, en resumen arrojó los siguientes datos:
<<Joseph es inestable, lleno de miedos, supersticioso al modo actual, lleno de dudas y sueños por resolver, camina continuamente por el “alambre”, se aferra a cualquier cosa que le parece segura, aunque esté hecha de barro, tiene a menudo deseos de escapar, se evade de sus problemas cotidianos con aficiones y drogas sociales, es consumista, ama a la Naturaleza pero no está seguro si la Naturaleza le ama a él, y en resumen, no sabe por qué está aquí, ni cuál es su fin esta tierra, pero ni siquiera le preocupa si existe un fin para él y su insignificante vida, pero ante todo era un ser sencillo, incapaz de hacer daño a nadie, ni de intentar cambiar él y él mundo, sino que su objetivo era llevar una vida tranquila en este mundo que le había tocado en suerte>>.
El estudio había puesto luz sobre los problemas, inquietudes, actitudes, sentimientos y pensamientos de un hombre norteamericano medio de nuestros días. Sin embargo, no todo era luminoso alrededor de este análisis. Digamos que había algo más.
El IIM estaba programando, a partir de los datos aportados por Joseph en su ingenuo desconocimiento de la treta, crear clones de personas comunes, con el molde de “Joe”. Fabricaría, a partir del ADN de Joe, extraído por Rob aquella noche, miles de clones de personas inofensivas para el sistema y los dispersaría por el ancho mundo, en el más ambicioso, perverso e inmoral experimento con humanos creado jamás por el propio ser humano , si se puede llamar así a este tipo de ser. El macabro proyecto se denominaba CDS ( Clonación para la Defensa del Sistema ).
Hablemos ahora del IIM y de los hombres más relevantes que participaban en CDS.
A la cabeza estaba el Mayor Henry, director de operaciones en la Bases Central del Instituto. Científico y militar, Henry era un hombre adusto, fuerte, de mirada seria y carácter áspero. Rondaba los sesenta años de edad y tenía un cierto parecido físico con el actor James Coburn, coprotagonista del western “Pat Garrett & Billy the Kid”, del genio Peckimpah.
Henry poseía cualidades innatas que le hacían brillar como investigador científico: era intuitivo, perspicaz, laborioso, entregado por completo a su trabajo, tenía dotes de mando, sabía organizar a la perfección equipos grandes de trabajo, era muy severo con sus empleados, y muy, muy, metódico y detallista hasta el límite. Había trabajado durante una etapa larga de su vida como coordinador de proyectos científicos destinados a la cura del cáncer, en sus diversos tipos, y a la investigación de vacunas contra enfermedades neuro-degenerativas.
En el CDS, dirigía un amplio equipo de profesionales, a los que él mismo reclutó y adiestró, aplicando técnicas duras, inculcando una férrea disciplina en el trabajo, e introduciendo en la mente de los trabajadores una filosofía laboral novedosa en cierta manera, consistente en que cada uno de ellos se involucraría con su propia labor e involucraría al resto del equipo, digamos como una especie de sistema piramidal en la “cadena de montaje”, en este caso, científico-técnica. Era muy ´quisquilloso´ con la pulcritud y la higiene, y quería que el trabajo fuese cronometrado. Tenía un sentido de la perfección que sobrepasaba los límites, de tal modo, que cada trabajador sabía qué y en qué preciso momento debía realizar cada una de las actividades que, siete días antes, concretamente cada viernes, les era encomendadas por el Mayor. Así que todo funcionaba, y nunca mejor dicho, como un reloj.
Henry supervisaba a diario tanto el trabajo de recogida de información como el de laboratorio propiamente dicho. Era una persona de carne y hueso, pero a veces parecía una “puñetera” máquina de computación.
Sus trabajadores estaban divididos en tres grupos:
El primer grupo se encargaba de controlar la información que recibían y procesaban las computadoras. Redactaban resúmenes de los informes emitidos por estos súper-ordenadores, emitían sus propios juicios de valor sobre los datos obtenidos, –ya que todos los componentes de este grupo, además de poseer amplios estudios informáticos, eran psicólogos-, y reportaban directamente y por riguroso orden al Mayor Henry, exactamente uno por uno, hasta un total de doce, a partir de las 06:00 P. M., hora exacta.
El segundo de los grupos era el encargado de evaluar científicamente los datos aportados por el primero, y a partir de ellos, crear prototipos y distintos perfiles psicológicos variables. Eran científicos de amplia experiencia. Poseían conocimientos de Psicología Aplicada, Psiquiatría y Bioquímica.
El tercer grupo se dedicaba al trabajo práctico en el laboratorio.
Eran todos bioquímicos con años de experiencia a sus espaldas, y entre otras tareas experimentales, destacaba sobre todas ellas la realización concreta de las clonaciones “in vitro” a partir del ADN del “conejo Joe”
Adicionalmente, en el CDS participaba un grupo de cinco mujeres, auxiliares de laboratorio, de las que destacaré a Helen, por su papel determinante en la resolución final de la trama que nos ocupa. Helen Harris tenía 36 años, era alta, de pelo castaño largo, atractiva, y poseía una linda sonrisa misteriosa. Había trabajado durante seis años y medio en el Hospital Memorial de Baltimore, y por cosas de la vida, había tenido un trato muy cercano con el “Robin Hood” Frank, un ex-compañero de fatigas de Joe, de quien hablaremos más tarde. Tanto ella como las otras cuatro mujeres se encargaban de dar apoyo en las labores de recopilar material genético así como de la logística del laboratorio, es decir, se ocupaban de que no faltara nada a la hora de comenzar y desarrollar el proceso de clonaciones. Tenían un papel fundamental en el CDS, y lo que es más relevante para nuestra historia: tenían acceso directo a las muestras del ADN de nuestro amigo Joseph.
Casualmente, Helen y Frank habían coincidido en la ciudad poco tiempo antes del comienzo de nuestro relato, y ella le había comentado que trabajaba como auxiliar de laboratorio en el IIM.
En fin, transcurridos ya los seis meses, se da por finalizada la primera fase del proyecto, con Bobby como principal protagonista. En un par de semanas, comenzarían los preparativos de la etapa crucial del plan, las clonaciones.
Llegados a este punto, ocurrió lo que no estaba previsto. Aquella mañana de lunes, Rob debía regresar a la base del IIM. Su trabajo había terminado y esperaba en el hall principal para recibir instrucciones. Rob temía que su virtual vida en este mundo llegara a su fin. Pensaba que quizá acabaría ese mismo día convertido en un montoncito de chatarra, pero por momentos también se le pasaba por su cableada cabeza la idea de que formara parte de otro proyecto del IIM, lo que le aliviaba un tanto.
Nuestro robot estuvo esperando inquieto cerca de una hora, mientras sus circuitos integrados iban subiendo de temperatura. Convino dar un pequeño paseo por los pasillos colindantes del hall, y atraído no se sabe por qué fuerza magnética, entró en una salita ubicada al final del pasillo del Ala C. Oyó murmullos, y rápidamente se escondió tras el muro que soportaba la puerta. Eran dos científicos hablando en voz baja sobre el Proyecto CDS ( Clonación para la Defensa del Sistema ).
Rob escuchó nítidamente, - pues poseía en su cerebro un complejo sistema auditivo muy superior al de sus primos los humanos-, en boca de los genios, los pasos que el IIM iba a dar respecto a la creación de miles de clones, a partir de su propio trabajo realizado y de la inmoral utilización del pobre Joseph, quien ya se había convertido a fuerza de meses conviviendo a diario, en parte del cerebro virtualmente emocional de Rob. Porque sí, señores, aunque pueda parecer ficción, nuestro humanoide tenía una pequeña base de datos en su cerebro que contenía emociones y sentimientos, dato que desconocían inexplicablemente los fabricantes de ese modelo de robot.
Rob, sintiéndose traicionado, y por el afecto que sentía por su amigo, salió corriendo por los pasillos del Instituto, cruzó el hall a velocidad de motocicleta y fue a visitar a su amigo, para contarle toda la verdad sobre lo que estaban tramando los “pseudo-nazis” del `perverso Instituto de la Mente.
Joseph, boquiabierto, no daba crédito a lo narrado por nuestro robot. No sabía si llorar, gritar de rabia o preguntarse por qué precisamente le tocó a él el papelito de conejillo. Contó hasta veinte, dio las gracias a Rob por su franqueza y su amistad, y se metió en su despacho a meditar sobre cuál sería su “modus operandi” a partir de ahora, a ese respecto.
Joe estuvo cerca de dos horas pensando, tomando notas, escudriñando un plan que parase inmediatamente ese macabro plan.
A la mañana siguiente, nuestro rebelde protagonista tenía ya el plan completamente diseñado:
1º) Rob u otra persona con acceso al IIM debería infiltrarse en el IIM y conseguir introducirse en la Cámara Principal donde se estaba realizando el experimento de clones, y enviaría información en tiempo real a Joe sobre todo lo que observara, escuchara y examinara en esa sala de los “horrores”.
2º) Como si se tratara de un plan diseñado por expertos atracadores de bancos, Joseph estudiaría todos los entresijos de la Sala : las computadoras, los instrumentos para la clonación, los enseres médico-científicos, los planos, las bases de datos, todo, absolutamente todo.
El tiempo jugaba en su contra, Joseph lo sabía. Tenía 10 días para realizar su trabajo. En 11 días, iba a empezar la prueba final del proyecto, y en un máximo de 13 días, la clonación daría comienzo.
Trabajó afanosamente, día y noche, apenas dormía y comía poca ración de alimentos y muy espaciadas en el tiempo.
Quedaban sólo cinco días, era lunes, y el sábado por la mañana temprano se daba el pistoletazo de salida al experimento especial, concretamente, 9:00 A.M. era la hora H del CDS.
A Joseph le quedaban menos de ochenta horas, ya que el viernes por la noche debería estar terminado el trabajo, y aún había cabos por atar. Cosas por hacer. Fue entonces cuando reparó en que él solo no podría realizar la difícil tarea de introducirse en el Instituto, para llevar a buen término el plan saboteador, y estuvo dándole vueltas a la cabeza durante horas, hasta que recordó la figura de un antiguo amigo de la época de sus treinta años, que había dedicado parte de su vida a entrar “sin permiso” en museos, con la honesta intención de sustraer obras de arte, y devolverlas a sus legítimos dueños, cobrando lógicamente una buena comisión por cada obra recuperada.
Joseph hurgó nervioso entre sus papeles. Revolvió cajones y armarios. Lo dejó todo tirado por el medio. Buscaba una agenda antigua de color azul y de tamaño medio. En ella debía aparecer el número de teléfono y la dirección de su amigo Frank, nuestro Robin Hood de los Museos. Unos veinte minutos después apareció la “bendita” agenda, y, efectivamente, ahí estaba el número de F. : << Frank Norman. Ph. Nr. 457852365. Park Avenue 34th, Baltimore >>. Joseph se calmó un instante, recogió todas las pertenencias que había dejado tiradas por el suelo, las guardó en sus respectivos cajones, se puso el abrigo, agarró su celular, y se dirigió a su cafetería favorita, quería tomar un buen café. Ya absolutamente concentrado, cruzó durante un instante los dedos, y se dispuso a hacer una llamada a ese supuesto teléfono de Frank. No había tiempo que perder. Marcó: 4…5...7…8…5…2…3…6…5………. biiiiip………..biiiiip………..biiiiip……….biiiiip
“- Hallo”, contestó una voz grave de hombre
“– Por favor, ¿es usted Frank?”, preguntó Joe.
“- Sí, pero ¿quién es? ‘
“- Soy Joseph Kent, ¿me recuerdas? Tu amigo de las mañanas de los museos.”
Un inciso, para explicar, esa última frase. Frank y Joe habían tenido una íntima relación amistosa y, digamos, profesional. No en vano, se puede decir que trabajaban de algún modo en estrecha colaboración en las actividades “culturales” de Frank y sus visitas “museísticas”. Joseph, como experto, ya por aquel entonces, en el peritaje de edificios, prestaba ayuda a su amigo a la hora de indicarle el cuándo, el cómo y el dónde podría colarse en los museos, aunque principalmente le ayudaba en la posible ubicación de las alarmas, tanto de seguridad como de incendios y otro tipo de emergencias. Joseph era un experto en edificios públicos y gubernamentales. En aquellos días, hacía ya casi 17 años, Frank y Joe quedaban muchas mañanas en bares cercanos a los museos, y éste último daba a F. un amplio asesoramiento sobre posiciones de los elementos clave de la seguridad de esos edificios, “horas H” para asaltar, etc. Trabajaron juntos en Baltimore y Washington durante casi dos años, hasta que Frank fue detenido por la policía estatal en el D. C., y condenado a 6 años por robo. Desde ese momento,
Joseph se dedicó exclusivamente a su tranquilo trabajo como perito de Seguros, y su vida hasta el instante en que comienza esta novela, fue muy tranquila, aunque su vida se había tornado un poco gris. Como dije al principio, su existencia carecía de emociones.
En fin, prosigo. Continúa la conversación telefónica entre ambos, Joseph le explica sin detalles a Frank el motivo de su llamada pero le deja claro que es un tema extraordinariamente importante, se lo repite un par de veces:
–“Frank, por favor tenemos que vernos lo antes posible, esta tarde tiene que ser… Es un asunto muy serio, muy importante, si me ayudas, te recompensaré como tú te mereces, ya sabes que nunca te fallé.”
-“ De acuerdo, Joe, nos vemos en Central Station a las 06:00 P. M. No te demores”.
- “O.K., bye.”
Son las 6:03 P. M. Se encuentran en el punto concertado.
Extracto de la conversación de Frank y Joseph en la estación de Baltimore:
-Joseph: -“Se trata de colarse en el laboratorio de la Cámara Central del Instituto y destruir todo lo que tenga con el plan de clonaciones, instrumental clínico, informes, ordenadores, pero sobre todo las muestras del ADN que me extrajeron. Tenemos que abortan ese macabro proyecto.”
-Frank: -“Mmmmm... no será fácil. “
Frank piensa por un instante.
–“De acuerdo, pero necesitaremos ayuda adicional. Por cierto ahora me acuerdo que conozco a alguien que trabaja en ese Instituto. Es una auxiliar de laboratorio, creo que podría ayudarnos-Joseph: -“ ¿Crees que ella se comprometería? Todo tiene que salir perfecto.
-Frank: -“Eso creo, ante todo es una mujer con férreos principios.
Tras unos segundos de silencio, Frank prosigue.
-“ También creo que podríamos contar con unos tipos que conocí en prisión, verdaderos expertos en el arte de colarse en edificios sin dejar rastro. Son verdaderos “gatos”, y algunos viven en Baltimore.”
Joseph: -“Bien, no te preocupes por los gastos, mañana te anticiparé la mitad de lo que tengo presupuestado para esto. Tendrás a primera hora cinco mil dólares. Te vendrán muy bien.
F.: -“De acuerdo. Pero ahora mismo lo más importante es que trabajemos con la máxima celeridad. Me voy. Tengo que hacer unas cuantas llamadas. Contáctame sobre las nueve. Bye.
J.: -“O.K. Bye.
Lo primero que hizo Frank fue intentar localizar a Helen, la auxiliar. Eran las 7:15 P. M Dirigió su auto con destino a los apartamentos de Coney Strret, al sur de la ciudad. Allí residía la mujer.
Llamó al timbre:
Frank: - “Helen, hola, tenemos que hablar. ¿Tienes unos minutos? Es importante.”
Helen:- “Hello, Frank, ¿cómo estás? ¿Qué te hizo venir a verme?
Hacía tiempo ya.”
F: -“Mira Helen, tengo que comentarte sobre un tema….¿Sigues trabajando para el Instituto de la Mente ?”
H. –“ Oh! Sí. Pero siéntate, ¿quieres una taza de café?
F. –“Te lo agradezco, pero acabo de tomarme uno.
Frank se relaja por un instante.
-“Helen, se trata del proyecto de las clonaciones. ¿Vas a colaborar en ello?
-“ Pe…pero ése es un asunto secreto, ¿Cómo te has enterado, Frank?
-“ Un buen amigo mío es precisamente el conejillo de indias, le robaron muestras de su ADN, y ahora quiere vengarse, quiere sabotear ese maldito plan. Y tiene todo el derecho a hacerlo.
-“Mmmm…. y queréis que yo os ayude, ¿no es así?”
-“En efecto, tu estás en el lugar adecuado. Sin tu apoyo sería casi imposible ni siquiera intentarlo.”
-“Pero .me jugaría mi puesto. Ahora soy fija y me encanta mi trabajo”.
Se produce un silencio. Prosigue.
- “Pero es cierto por otra parte que eso que están planeando no es bajo ningún punto de vista ético. Vamos, que es una barbaridad de unos científicos locos.”
-F: “¿Y vas a ser cómplice de ese, digamos… crimen? Tú siempre mantuviste una línea…”
Helen se quedó pensando durante unos segundos.
-“Déjame meditarlo. Ahora vete, necesito estar sola. Te llamaré antes de las diez. Bye.”
-“O. K. See you later.”
7:52 P. M .
Frank cogió su agenda. Se disponía a llamar a los “gatos”, sus compañeros de prisión, cuando en ese momento sonó su celular.
Era Joseph.
-“¿Qué tal? ¿Pudiste localizar a la mujer?
-“Sí, Joe. Creo que va a acceder a ayudarnos. En un par de horas me llamará. Estará en el “ajo”, no lo dudes. Ahora déjame llamar a los otros, a ver si hay suerte. Bye.
-“Bye, Frank, y gracias por todo”.
Frank por fin se dispuso a llamar a sus amigos “trepadores”. Eran muy diestros en las labores de “colarse en edificios sin permiso” y en preparar “limpias” y rápidas fugas. Los tres habían estado “casualmente” en prisión por robos en edificios públicos y privados, allanamientos de moradas, la mayoría de ellos con “nocturnidad”, y otros delitos similares. Ninguno con fuerza, eso sí es verdad. No eran violentos.
Robert, Will y Paul eran sus nombres, pasaban de los cuarenta, y eran tipos muy astutos, extremadamente avispados.
Frank realizó varias llamadas, pero no hubo suerte. O no contestaban a las mismas, o habían cambiado de número o de celular. Un poco decepcionado, Frank llamó a Joseph, y ambos acordaron esperar a la mañana para buscarlos personalmente.
Entretanto, ya eran las nueve y cuarenta y cinco de la noche de ese larguísimo lunes, cuando sonó el teléfono de Frank. Era Helen. Se le notaba relajada y segura de lo que estaba diciendo:
-“Hola Frank, estaré en el asunto. No os puedo abandonar. Pero no es sólo por vosotros, también lo hago por mí. No puedo aceptar que se cometa semejante atrocidad contra el ser humano, delante de mis narices…”
--“Bien, Helen, te lo agradezco mucho. Si no te importa, mañana te llamaremos para concertar una cita, y hacer los preparativos.
-“OK, Frank, llámame sobre las cinco y media de la tarde. Bye.
-“Bye. Cuídate.
Rápidamente, Frank llamó a Joseph para darle la buena nueva.
Joe se sintió feliz por un momento y muy agradecido con Frank y su amiga. Joe dormiría un poco más y mejor esa noche de lunes.
Acuciados por la premura del tiempo, Joseph y Frank comenzaron la intensa búsqueda de los tres tipos en la mañana del martes. Primero localizaron a Robert en un tugurio de las afueras.. Bobby no dudó un solo instante en unirse al plan. Primero, porque estaba bastante contento en ese momento, el whisky había hecho su embriagador efecto relajante en su mente, y segundo, porque realmente necesitaba el dinero, y aunque todavía estaba en la condicional, no le importaba mucho, ya que se le fue informado debidamente de que su labor sería limpia y rápida. A los quince minutos de conversación, Robert ya estaba metido de cabeza en el pretencioso proyecto de Joseph.
No fue tan fácil fue localizar a Will, llevó un día poder verle, y una vez contactado e informado, fue muy reticente al principio, oponiendo fuerte resistencia a la idea de unirse a ellos, ya que había rehecho su vida, tenía esposa desde hacía cuatro años y una preciosa bebé de año y medio. Trabajaba en el Servicio de Correos de la ciudad, y aunque el dinero que se le ofrecía no le venía nada mal, a Frank y a Joseph les costó bastante convencerle. Se le dobló la cantidad a cobrar por su colaboración en el plan, y a las 08:30 P.M. del miércoles llegaron por fin a un acuerdo satisfactorio para ambos.
Mañana del miércoles. El plan estaba en marcha y sus líneas bien pergeñadas, ahora restaba contactar con Helen y con el tercero de los colaboradores, Paul, Joe y Frank ya estaban levantados y duchados a las 06:30 A.M
Miércoles 8:00 A.M. Joseph llama a H. por teléfono fijo. En el supletorio, estaba Frank, quien escuchaba la conversación y añadía notas accesorias a Joe.
Se citaron los tres en una cafetería situada a tres manzanas de la casa de la auxiliar.
Frank: - “Hola, Helen, te presento a mi amigo Joseph, ya sabes, el jefe de la operación.”
Helen: -“Encantada de conocerte. Frank me habló de ti.”
Joe: -“Un placer. Gracias por venir y unirte a nuestro equipo.”
F: -“Joe, por favor, coméntale a Helen a grandes rasgos cómo has diseñado el plan.”
Joseph, algo nervioso, le traza unas directrices básicas a Helen:
-“Debes hacer principalmente dos cosas: facilitarnos la entrada al laboratorio, e indicarnos dónde se encuentran los elementos sin los cuales sería imposible materializar el proyecto de las clonaciones, tales como enseres, material clínico,… bueno tú sabes más de esas cosas que nosotros. Pero lógicamente lo primordial es que sepamos dónde se encuentran exactamente las muestras de ADN que me extrajeron. Quiero que sean destruidas. No quiero ser un molde para clones teledirigidos por unos psicópatas.
H: -“Tenéis que dejarme unas horas para preparar mi labor. Hoy tengo turno de tarde, así que aprovecharé para hacer una filmación con mi celular de las localizaciones de los enseres principales, así como de tu ADN. Os las puedo mandar a vuestros teléfonos en cuanto las tenga listas. No creo que me lleve más de una hora buscar y filmar. En cuanto al acceso al Instituto, creo que puedo conseguir unas acreditaciones; por ejemplo, como operarios externos de mantenimiento o peritos para realizar cualquier revisión que se nos ocurra. Colarse en el laboratorio va a ser mucho más complicado. Necesitaríais una ficha o un chip con la clave de entrada grabada. Daos cuenta que es un lugar de alta seguridad”
Una pequeña pausa y continúa.
-“Voy a indagar la forma más sencilla, pero necesito una persona experta en falsificar chips, un “hacker” o algo parecido, pero que ya haya hecho ese tipo de trabajo”
Frank: - “Conozco a un tipo muy bueno en esas lides. Vive en Essex, no muy lejos de Baltimore. Cuando termine de convencer a Paul, cogemos mi coche, y vamos a George, nuestro “hacker”, te lo presentaré, le explicas el tema, y si está de acuerdo, contactamos con Helen, y que nos envíe por el móvil de inmediato una copia de su chip, para que falsifique una idéntica. ¿Te parece bien?”
Joseph: -“ Bien, pero sería mejor que la enviara directamente al ordenador de George, por ejemplo, escaneada, para que se vean todos los detalles. ¿Cómo lo ves, Helen?
Helen: -“Por mí no hay problema en principio. Cuando estéis en la casa del tal George, si accede a colaborar, me llamáis y le pedís la dirección IP de su computadora. Si hubiera algún problema en analizar el chip, me dejáis que hable yo con él, ya que el chip tiene tres códigos de seguridad. Debemos hacer todo esto de forma rápida, para no levantar sospechas entre los científicos del IIM”.
Joseph: -“Descuida, Helen, así se hará. Mira, ahora son las once y cuarto. Frank tiene que contactar con el tercero de nuestros gatos. Como muy tarde, a las tres., te enviamos un mensaje con todo lo que necesite George.
Helen: -“Perfecto, estaré al tanto de mi móvil.”
Frank: -“Bien, Joe, ¿nos vamos entonces?”
Joe: -“O.K., vamos. Hasta luego, Helen”.
Helen: -“Bye. Suerte, muchachos.”
Miércoles, cerca del mediodía.
Frank hizo una vez más uso de su agenda, y sobre las once y cuarenta, consiguió localizar a Paul. Quedaron en la puerta de unos grandes almacenes en el “Downtown” de Baltimore. A las 11:50 A.M. por fin apareció Paul. Nuestro nuevo “amigo” poseía quizá el perfil más carcelario de los cuatro. Asistió a la cita con una barba de cinco días, chaqueta marrón de cuero bastante raída, y unos jeans descoloridos y medio rotos por la rodilla. Su voz era grave, casi ronca, y su manera de hablar era ruda, con un tono y acento similar a los hombres de la montaña, o “hillbillies”. Es decir, hablando en castellano, era un poco paleto.
Frank tardó en convencerle cerca de una hora.
A las 13:00 A.M., ya estaba formado el “grupo del sabotaje”.
Se hacía tarde y Frank y Joe se dirigieron a Essex a ver A George, el que encargaría de falsificar los chips para acceder al laboratorio.
El viaje de los dos colaboradores fue rápido y en veinte minutos ya entraban por las puertas de Essex, una población industrial de la costa del Estado.
-Frank: “Mira, ésta es Prince Street, a dos manzanas está la casa de George”
Llamada al timbre. George abre.
G.:- “¡Hola Frank, cuánto tiempo¡ Bienvenido. Pasad, por favor.”
F.:-“¡Hola George! Mira, te presento a Joseph, un amigo de antiguas andanzas”.
J.: -“Encantado. Me comentó Frank que eres un “fiera” en esto de los ordenadores. Mucho gusto en conocerte.”
Entran en el salón, toman tres tazas de café, una de ellos con un poco de leche, y conversan largo y tendido sobre el proyecto.
Frank: -“Necesitamos urgentemente tu dirección de IP. Hemos de mandarla a Helen, la auxiliar del laboratorio, para que te envíe
escaneada una copia del chip para acceder al laboratorio.”
Todo se realiza según lo convenido, y Helen, transcurridos cuarenta y cinco largos minutos, envía tres copias escaneadas de su chip, uno de ellos con el código de seguridad, precisamente el más fácil de copiar. Tres nuevas tazas de café son los únicos testigos.
Ahora era a George a quien le tocaba la complicada tarea de descifrar los otros dos códigos. Pero George era todo un experto. Se encerró en el despacho de las “conspiraciones internautas”. Mientras, Frank Y Joseph bajaron a la cafetería de enfrente a comer un poco, unas hamburguesas de pollo, con unas patatas, y una Cola. George necesitaba silencio y soledad absolutos, y ellos, reponer fuerzas, esos días habían sido realmente agotadores, y el de hoy iba a ser todavía más intenso.
Tres y treinta y cinco de la tarde. Llamada de George al móvil de Frank.
-“Muchachos, ya los tengo. ¡Sí!, ¡Lo conseguí!. Sigo siendo el “hacker” de siempre. ¡Rápido! ¡Venid!.”
Entrada de F. y J. en casa de G.
George: “-Ahora tengo que introducir los códigos en los chips que tengo en mi “almacén”. Me llevará poco tiempo. Id a ver a Helen para que os consiga las tarjetas acreditativas. Cuando las tengáis, me las traéis, para incorporar en ellas los chips. Haré ocho copias de los chips, por si acaso. Traedme al menos 6 tarjetas. “
Frank: “-Eres un genio, George. Siempre te lo he dicho. Gracias por todo. Vamos a ver a Helen. Hasta la vista.”
Joseph: “-Bueno, George, gracias por tu labor, sin ti hubiera sido imposible conseguir nuestro propósito. Toma este cheque. Hasta la vista”.
5:00 P.M. Joe y Frank llaman a Helen, y una vez que ella
termina su jornada laboral en el IIM, y su actividad “conspiradora” de filmaciones y obtención de acreditaciones, convienen en verse los tres en casa de Frank.
Helen: -“Aquí tenéis las acreditaciones para entrar en el Instituto. Seis, como me dijisteis. Ya podéis llevarlas a nuestro “hacker”.
Helen les hace entrega de las tarjetas y de una copia en chip de la filmación realizada en el laboratorio de las clonaciones, incluidos los lugares “secretos”, y el “meollo” del asunto: el sitio exacto donde se encuentran las muestras del ADN de Joseph.”
Y finaliza:
-“Bueno, suerte, chicos, creo que mi labor se ha acabado. De todos modos, si me necesitáis para cualquier cosa llamadme, por favor.
F: -“Eres un “cielo”, Helen. Nunca olvidaré lo que has hecho por nosotros.”
Joseph: -“Helen, muchas gracias. Acepta este cheque. Es lo menos que puedo hacer por ti. Hasta pronto”.
H.:”-Suerte, chicos. Que salga todo perfecto”.
Helen cruza los dedos, estrecha las manos de los dos “intrépidos”, cruza el umbral de la puerta, y camina hacia afuera con cara de satisfacción. Sabía que había colaborado en algo legítimo, puramente ético. Se sentía bien consigo misma.
Nuestros dos protagonistas, con el “botín” obtenido, y sin perder un minuto, se dirigen a Essex, a entregarlo a George.
Son las seis y cincuenta ya.
Entran en la casa de George. Le entregan las acreditaciones. El único trabajo que el “hacker” debe hacer ahora es falsificar los chips e introducir sus códigos, labor que no le lleva más de 15 minutos. Todo sale O.K.
Noche del miércoles, bueno, en verdad, madrugada del miércoles. Frank y Joe se encuentran reunidos con los tres “asaltantes” y con todo el material necesario, o sea las tarjetas y los chips dichosos. A las 2:10 A.M. da comienzo la reunión.
Repasemos: Joseph, como jefe de operación. Frank, como ayudante en jefe - o si preferís-, director técnico, y los tres “mosqueteros”, Robert, Will Y Paul.
Pero había un tema espinoso que desconocía Frank, y que podía dar al traste con el propósito del proyecto conspirador.
Robert y Paul tenían rencillas del pasado, por cuestión de faldas. Robert se casó con la antigua novia de Paul, mujer que le abandonó, tras seis años de “feliz” noviazgo, debido principalmente a que Bobby se había metido por medio de la relación, hasta desestabilizarla a ella y a la propia relación, valga la redundancia y la paradoja, si es que lo es.
Había una tensión en el ambiente esa noche, no se podía cortar ni tan siquiera con un hacha de leñador.
Cuando coincidieron Paul y Robert en la mesa, las miradas de odio y rencor del primero intimidaron a Bobby, quien pensaba para sí: “Trágame tierra. ¿Qué hace este tipo aquí? “…
Comienza la locución de Frank.
-“Como sabéis, os hemos reunido aquí a los tres para organizar entre todos un plan conjunto que paralice totalmente un experimento anti-humano que pretende realizar el Instituto de la Mente de la ciudad, que no son ni más ni menos que una pandilla de psicópatas que forman parte de una organización enorme, invisible, que quieren, si no lo han hecho ya, adueñarse de este nuestro mundo.”
Interviene Joseph.
<< -“Vuestra labor será la de adentrarse en el Instituto, con nosotros dos, para lo cual ya tenemos disponibles las tarjetas acreditativas correspondientes. De los cinco, tres seremos “personal de mantenimiento”, y los otros dos, peritos de la
Compañía de Seguros a la que está afiliada el Instituto en cuestión. Una vez allí, esperaremos a que se produzca el cambio de turno de los tipos de seguridad. Y si todo funciona, nos colaremos sin problemas en el laboratorio de la Cámara Central, donde supuestamente se encuentran los enseres para preparar las clonaciones, así como las muestras de mi información genética, a la que pretender hacer “fotocopias”. Me preguntaréis cómo se puede acceder a una Cámara de Alta Seguridad. Bien. Mañana al mediodía, os proporcionaremos los chips con los códigos de seguridad, recordad bien esto: son tres passwords, o claves o como querías llamarlo. Habrá ocho chips para repartir, por si alguno fallara. Hay que tenerlo todo atado.
Recordad bien esto. Son tres códigos, vuelvo a repetir.
Se introducirán en la ranura correspondiente que lee: “CD”, introducir chip, se teclea el 1º, se extrae el chip, vuelta a introducir chip, se teclea el 2º, se saca el chip, y así una última vez, tecleando por supuesto el 3er. Código..
De todas formas, no os preocupéis que se os dará una hoja con las explicaciones bien detalladas, y con los “números-letras” de las claves bien visibles. Si alguno de ellos fallara, se contactará con Frank, para que proporcione uno de recambio.
Si lo hacemos todo y todos con calma, no debe fallar nada. Además tenemos un contacto en el laboratorio que probará mañana en la mañana los ocho chips. Así que podemos estar tranquilos. Y, por último, ahora os explico el papel que cada uno de vosotros debéis representar.
Robert, tú serás el primero en entrar el Instituto, aquí te entrego ropa de la compañía de mantenimiento contratada por el IIM. Una vez dentro de la Cámara Central” –y aquí Joseph, despliega el plano del laboratorio, diseñado por él mismo y por Frank, a partir de las filmaciones hechas por Helen-, te dirigirás a la zona derecha, ésta que marco con una “R”. Recogerás rápidamente los enseres de medicina, los paquetes de medicinas, tubos de ensayo, cánulas, gasas, tijeras, en fin todo, todo lo que haya a tu alcance. Debes hacer esto en poco menos de tres minutos. Lo introducirás en esta bolsa higienizada, y sales por la puerta con toda tranquilidad y sigilo, y te quedas esperando a los demás en la sala de Operarios de Mantenimiento que se encuentra en la planta 2ª.>>
Joseph le muestra el plano general del Instituto.
Prosigue.
<< Will, tú entrarás segundo y te dirigirás al frente, o sea a la zona frontal, que te marco con “F”. Allí encontrarás ordenadores portátiles, cajas de cartón con montones de papeles, esos son los informes sobre los que se basarán las clonaciones. Aquí te entrego este maletín de electricista. Guarda aquí todo lo que tenga que ver con papeles. Adentro encontrarás un par de maletas azules herméticas donde guardarás los portátiles. Paul, tú le ayudarás a realizar esa labor, toma este maletín, harás exactamente lo mismo que Will. En el lado derecho, junto al extintor, -le muestra el plano del interior- verás dos bolsas enormes, repartid entre los dos los ordenadores y discos duros que veáis y demás accesorios, todo lo que encontréis, por favor, no os dejéis nada, y hacedlo rápido, tres, cuatro minutos serán suficientes. Y ya sabéis, os reunís con Robert en la 2ª planta, en la sala de mantenimiento. Allí nos esperaréis a Frank y a mí. Prevemos que nos demoraremos unos diez minutos. Aquí tenéis vuestros uniformes de operarios. ¿Dudas? >>
Robert: “” Y si en el momento en que estemos dentro del laboratorio, ¿entrara el nuevo turno de guardias de seguridad?
Joseph: -“Mira, 99% de posibilidades de que no pudieran entrar. Helen, la auxiliar, ha preparado un dispositivo para que quede bloqueada la puerta de acceso a quienes no posean los ocho chips que nos corresponden a nosotros.. Es una copia que utilzarían los científicos a la hora de realizar las clonaciones, para no verse sorprendidos por nadie ajenos al experimento. A esos tipos no se les escapa ni una. Y a nosotros tampoco. Helen es una mujer muy avispada.
Paul: “ ¿Y por dónde salimos?”
Joseph: “Mirad aquí”, - y vuelve amostrarles el plano– “ésta es la puerta de salida, aquí a la izquierda, marcada con una “E”.
“Recordad, para salir sólo tendréis que introducir cualquiera de los tres chips. No hará falta que tecleéis ningún código. Salid siempre tranquilos, y con mucho sigilo, como si no pasara nada, bueno vosotros ya lo sabéis.”
Son las 4:10 A.M.
Una vez entregados todos los uniformes, las acreditaciones y las hojas de instrucciones, los cinco “magníficos” se van a descansar. El día que les amanecerá va a ser realmente “movidito”.
Viernes, DIA D
12:10 P.M.
Frank hace la llamada pertinente a Helen.
_” Hola Helen, ¿cómo estás? Disculpa, ¿ya tienes listos los chips?”
-“Ah, sí, claro, Frank. Nos reunimos a la una en el Friday´s. Es mi hora del almuerzo, como ya sabes. Hasta entonces, tengo que colgar.”
Frank y Joe acuden al Friday´s a la hora pactada, Helen ya ha llegado y les entrega el material, con una sonrisa en los labios y un “Buena Suerte”.
2:00 P.M. Helen regresa al trabajo como de costumbre, y ultima su “faena” en el laboratorio, pero esta vez según estipula su contrato “secreto” de trabajo firmado con el IIM: preparar y tener todo el material listo para que los científicos del CDS comiencen al día siguiente a realizar las copias del material genético de Joseph, ajenos al complot que muy seguro dará al traste con sus propósitos.
3:12 P.M. Nueva reunión de Joe, Frank, Robert, Will y Paul. Entrega de los chips. Y ultimo repaso a las instrucciones del plan. Joseph es así, es muy repetitivo, un poco “plasta”, digamos. La verdad es que es muy perfeccionista para todo.
El trabajo comenzaría a las 8:00 P.M. ësa es la hora H., que se corresponde con la hora del “cambio de guardia” de los “seguratas”.
Sin embargo, ellos entrarán en el Instituto sobre las siete y quince horas, fingiendo que van a revisar el sistema de alarmas contra incendios, según un falso documento de pedido del IIM, suministrado por una administrativa, amiga de Helen, perfectamente “sobornada” con 10 dólares. Helen es inteligente, bueno eso no, lo siguiente y mucho más. Claro queda que la
administrativa en cuestión nos sabe ni gota del plan diseñado por nuestros “héroes”.
7:13 P.M.
Ya están dentro los 5 asaltantes, capitaneados por Joseph y Frank, todos perfectamente uniformados, y con sus maletines en ristre.
Joseph y Frank, actuando como peritos, conversan con el encargado del Mantenimiento de Alarmas del Instituto, y tras enseñarle el “falsificado” documento de autorización para la revisión de las alarmas, se encaminan a la Sala de éstas.
Detrás de ellos van Robert, Will Y Paul, los fingidos operarios, y una vez en el habitáculo, y tras marcharse el encargado de Mantenimiento del IIM, comienza el precalentamiento. Nueva intervención de Joseph, cómo no, repitiendo y repasando los pasos, uno por uno, uno tras otro, en riguroso orden, que deben dar todos para no falle absolutamente nada.
A veces resulta agotador escuchar los “discursos” de Joseph.
Entretanto, los cinco hacen como que están revisando el panel de las alarmas de las diferentes salas del Instituto. Y Frank, aprovecha ese tiempo precioso para buscar la sección del panel donde se lea “Cámara Central” o algún nombre especial. Encuentra un cuadro “sospechoso” con 6 botones, dos azules, dos rojos y dos negros. En ese cuadro de mandos pudo ver las siglas “CC-CDS” Estaba claro como el agua del rocío que era el que correspondía a la dichosa cámara donde se ubica el laboratorio de las dichosas clonaciones.
Frank llama a Joseph para que lo mire. Ambos deciden desactivar los seis botones, con una clave que les había proporcionado en una lista completa de todas, el señor encargado de Mantenimiento del IIM.
Ahora Frank y Joe están más tranquilos. Las alarmas de la Cámara Central , fueran las que fueran, estaban absolutamente desconectadas. Se estrechan la mano, y dice Joe: “Intuyo que todo va a salir perfecto.”
Los “Cinco Jinetes” asaltaron el Laboratorio, unos recogiendo en bolsas y en los maletines papeles, informes, estudios realizados por ordenador…, otros guardando ordenadores, impresoras, ratones, todo tipo de cables, chips…, y el resto metiendo en sus maletines enseres médicos, robando todo tipo de material científico, botes, pipetas, tubos de ensayo, ensayos clínicos, todo lo que encontraban a su alrededor, y por fin, el tesoro más buscado: sus muestras de ADN, sí, las de Joseph, guardadas escrupulosamente en una urna de metal en un rincón del laboratorio. Fue precisamente Joseph, el “conejillo” el que las tomó escrupulosamente, cerciorándose de que no hubiera más ADN suyo en ese laboratorio de los “horrores”. Se sintió completamente satisfecho.
Una vez concluido el trabajo, los cinco salen por la puerta “E”,
como si no hubiera pasado nada. Ninguna alarma saltó, ninguna voz se escuchó.
Una vez reunidos en la Sala de Operarios de Mantenimiento, y habiendo escondido debidamente todo el material “incautado”, Joseph procede a dar las ultimísimas instrucciones, referentes a la forma de salir del IIM.
De pronto, ocurre lo inesperado:
Paul se acerca a Robert, el que le quitó la mujer, claro, saca un cuchillo de su bolsillo derecho, y lo levanta bruscamente en dirección al cuello de Bobby, diciendo algo así como:
-“Llevo esperando este momento demasiado tiempo. Estás acabado, Bobby.”
Justo en ese instante, Frank, que estaba sentado muy cerca de Robert, salta como un resorte de su asiento, y se abalanza sobre Paul, diciendo: “-¿Pero tú estás loco? ¿Qué te pasa?”
Joseph y Will se mueven rápidamente en dirección a la trifulca, quedando Paul desarmado e inmovilizado. Quince largos minutos transcurren para recuperar la tranquilidad. Frank agarra del brazo derecho a Paul, le calma, y le saca de la sala Justo detrás, sales los otros tres de la Sala de Mantenimiento.
No ha pasado nada.
Bajan las escaleras, recorren el pasillo hasta la salita de los
hombres de la seguridad del Instituto.
Joseph se acerca a uno de ellos, el resto se queda atrás con los maletines y las bolsas del “botín”.
-“Bueno, señor, ya hemos terminado la revisión, está todo perfecto. Se acabó nuestra jornada laboral por hoy. Que tengan buen turno. Gracias. Adiós.”
Son aproximadamente las 8:40 P.M. y se encaminan al restaurante más próximo al IIM. Joseph da las gracias a todos. Estaba feliz. Hace entrega de los correspondientes cheques, y todo el grupo queda contento. Había sido un día muy difícil, pero todavía era pronto, y Frank, Robert y Will acordaron ir a mojar la noche en cervezas a un garito a unos 2 km del IIM Por su parte, Paul esperó al primer autobús que le llevara cerca de su casa.
Y Joseph se despidió así:
-“Muchachos, gracias por todo. Ahora tengo que irme. Suerte y hasta la vista.”
Y con su maletín en la mano izquierda, donde se encontraban entre otros enseres, sus muestras de ADN, condujo su coche hasta el puerto.
Una vez allá, llegó hasta el espigón, tomó todas sus muestras de ADN y las esparció por el ancho mar.
<<Las muestras del ADN de Joseph fueron arrojadas al mar, como las cenizas de un difunto, como símbolo de la muerte de un proyecto satánico, inhumano, y vil>>.
Joseph se sintió enormemente satisfecho.
El proyecto había fallecido antes de nacer.
Respiró hondo, miró hacia el cielo durante unos segundos y se dirigió a su apartamento. .Una vez en casa, se sentó en su cómodo sofá, se sirvió un Daiquiri con mucho hielo, y pensó para sí:
<<Bueno, realmente no soy un ser tan normal. Hoy he hecho algo absolutamente excepcional. Espero que la Humanidad me valore algún día”>>.
FIN
F. JAVIER MIRALLES
MAYO 2015
Nota del autor
A Alexia, o Alexandra, mi amiga del alma se le murió de cáncer su niñita de seis meses, se llamaba Lucía.
Que descanse en una cunita del cielo en profunda paz.
Javier Miralles
(Más poemas de Javier Miralles)
ODA A LA MUJER PEZ
Hola, mujer pez, me atrae tu forma de moverte
a través de las olas de mi mente
Ya, ya lo sé no eres para mí, pero si sólo
me dejaras adentrarme en los circulos de humo de tu magia
Y sólo por un momento compartamos ese halo de sublimidad
Aquello que no vemos en nuestras vidas.
Aquello que no está a nuestro alcance.
Aquello que subyace en el interior de nuestra piel
Y que sentimos súbitamente, pero pasa rápido y se va.
La vida es corta, pero a veces notamos que es demasiado larga
Las personas se cansan, se aburren unas de las otras,
Pero lo eterno no existe en este mundo
Aunque a veces deseemos que todo lo bello se alargue en el tiempo
Y se confunda, se mezcle con él.
Entonces, ¿debemos conformarnos con esos momentos de climax espiritual
Mental, sensual,
O esos momentos de calma en los que nos perdemos
En los que nos sumergimos
Como hace tu cuerpo de pez en el mar.
Sirena atrapada en las redes de tu carne.
Tu cuerpo y tu alma pertenecen al oscuro océano,
Tu magnetismo mágico pertenece sólo a las estrellas del cielo.
Tu cuerpo es un imán, ahora sólo quiero saber si tu alma lo es también
ODA A LA MUJER PEZ (REVISADA)
Hola, qué tal Mujer Pez
Cómo te va últimamente?
Las olas del Mar ya no pueden alcanzarte
Tu imaginación es muy rápida
Y no puedo ya llegar hasta tí
No alcanzo a los mares de Marte,
Me retiro por un tiempo
Ahora ya te veo claramente,
Saliste un día del agua,
Pero me sigue gustando tu forma de
Contonearte
Mentalmente,
Me fascina tu forma de moverte
¿Qué maravilloso es verte actuar
aunque estés fuera del Mar?
De todas formas,
¿qué es esta vida
sino una representación,
a veces algo reprimida
de quienes realmente,
queremos ser,
en nuestra mente,
y la queremos ver
representada
en escenarios
poco corrientes?
Mujer Pez
Tu imaginación brillante
Es directamente
Proporcional
A tu forma
De crearte ilusiones
Y eso me fascina
Porque rompe con la norma
Eso encorajina a otras mujeres
Y eso me “excita”, me relaja
Y me suaviza
Te aprecio mucho, créeme,
Pero he de decir
Que
·el que tú no hagas, Mujer Pez,
nada por nadie
no significa
que nadie
haga por ti algo
alguna vez.
POEMAS PARA ANADÍ
Acércate
Anadí, acércate, cierra suavemente tus ojos llorosos.
Los dolores de tu tristeza, como tus sentidos, se levantarán.
Las flores de la ciudad aunque son como el aliento de vida a veces son como la muerte.
Y no sirve intentar "un pacto con la muerte", aunque no puedo explicarlo en palabras.
Pero hace daño a mi corazón, verte tratando vivir sola encerrada en tu mundo.
Es sólo un sueño, un vacío, el que te lleva a sentirte así
Veo que tu cabeza ha sido dada la vuelta y alimentada por rabia y envidia de los otros.
Veo que estás indecisa entre quedarte o volver a Colombia.
Te han engañado haciéndote pensar que el extremo del final está cerca de ti.
Sin embargo, no hay nadie a quien batir, no hay nadie a quien derrotar,
Excepto tus pensamientos sobre ti, que te hacen sentir mal.
No eres mejor que nadie y Nadie es mejor que tu.
Si crees eso, sabes que no hay nada que ganar ni nada que perder.
Por los recuerdos, los sufrimientos la falta de las fuerzas y los falsos amigos, tu dolor se hace muy fuerte.
Me gustaría hablarte mucho, pero temo que mis palabras,
se convertirían en algo sin sentido.
En lo profundo de mi corazón sé que no hay ayuda que te pueda aliviar
Todo pasa, todo cambia, haz lo que piensas que deberías hacer.
Y quizá algún día, quién sabe, chica, acudiré llorando a ti, para que me ayudes.
ANADÍ, LEVÁNTATE.
Abre la ventana, y deja que el sol alumbre por todos los rincones
de tu casa.
Mira hacia afuera: nuestra vida no hecha para rodearla de sombras y tristezas
Ya ves, no basta nacer, crecer, amar para encontrar la felicidad.
Te pasó algo muy cruel,
Ahora tus ojos se llenan de luz y tus labios de miel.
Anadí, quiero verte siempre bien.
Tu brisa brota como la mañana brota el jardín.
Tu brisa brota como la mañana brota el jardín.
ANADI ,¿ COMO ESTÁS?
Te veo todas las mañanas,
Y te busco con la mirada
Mi boca te sonríe,
T tú me sonríes.
Sé que eres una persona muy dulce.
Alguien te traicionó.
Un Caín o una Yocasta
Pero aquello era el río
Esto empieza a ser el mar.
Mi sonrisa, mi cariño, mi bondad
¿puedo dejarlas junto a tu puerta,
o Anadí, debo esperar?
JAVIER MIRALLES
ABRIL 3015
QUERÍA SER HOMBRE
<<Es horrible esto de ser mujer!
Siempre observando la luna sangrante
Me queda ajustado este maldito sostén!
Ese XX pudo haberse cambiado por XY
Pero no, y ahora estoy yo aquí,
Como los indios pintada
Por todos los hombres halagada,
Y con la cara de no saber nada. >>
<<Quisiera tener la fuerza de un hombre,
torso liso, formas rectas y alargadas
Y no ser tan remilgada,
Tan reprimida por la sociedad,
Tan obediente hasta la saciedad>>
<< Si por lo menos fuera una prostituta,
aún por rebeldía, lo aceptaría, sin disputa
hoy con uno, mañana con dos o cinco,
¿qué más da? Con higiene, nada de suciedad
Me emplearía con ahínco,
Obtendría algún dinero
En el fondo, qué le debo a esta sociedad,
Me utiliza como súper-consumidora
“Tienes que estar bella, oler bien, a todas horas
agradar a tu novio, a tu marido, rejuvenecer
caer bien tu jefe, obedecer a mamá, a esa señora,
Ah, y encima papá está celoso de mi novio, ay qué ser!>>
<<Cremas, perfumes, depilatorio, compresas, tampones,
Lápiz de labios, desmaquilladores, olor a rosas
Los del marketing, ¡benditos señores!
Ellos me usan como yo uso todas esas cosas. >>
<< Quisiera haber nacido hombre, de la jet-set?
O trabajar en el andamio
Usar a diario a mi amiga la Gillette.
No, pero no un Metrosexual, posmoder…
Lo que me faltaba: Hombre y medio-mujer
A la porra el gimnasio y la depilación
No, un hombre, como es debido,
No, mejor, un obrero de la Construcción.
Silbando y lanzando piropos a las mujeres
Que sí quieren ser mujeres…… >>
FIN.
(Ocurrencia de Javier Miralles)
Para Helena y su luz
Con tu vívida sonrisa de Mona Lisa
escondida tras el caballete de tela
y tu antorcha de noche encendida
brillando con el fulgor de una vela;
Iluminada por la luna y Helena de Troya
Con tu mueca de póker
y tu mirada fija en los colores
atrarapados en la pintura de Sorolla,
te vimos anoche mientras intentabas
y a veces conseguías plasmar la belleza
de los pliegues del vestido y su alteza,
por ese genio valenciano dibujada,
pero ¿no sabes que lo que haces en realidad
es liberar esa calmada belleza
que guarda tu cara, tu personalidad,
Helena, plasmas la Luz para iluminar
la noche donde realmente resplandeces,
esa noche que te da fuerza, te da vida,
es tu alimento espiritual, donde tu alma,
busca sedienta la feroz calma,
que mantiene tu secreto a cobijo
de quien intente robar esa preciada joya,
la luz se esconde tras su sonrisa,
y temes ser "raptada" como helena de Troya.
Helena, artista, polifacética,
de cara amable, angelical,
a veces suave, otras, magnética,
llegaste a este mundo para iluminar
la noche de los almas oscurecidas,
y ese manto negro alumbrar Javier Miralles Diciembre 2014
_______________________________________________________________________________________
-Nota de Javier: la noche en la que escribí esta poesía, antes de dormir, imaginé cómo una pintora guiada por la Luna (Cáncer) y con la Noche como Motor de su creatividad, intentaba captar la luz de Sorolla, es decir igual que una antorcha a la luz de la luna, ilumina la Noche.
Hace unos momentos, indagué en Helena de Troya (quizás su guía), y descubrí SORPRENDENTEMENTE que Helena de Troya significa ANTORCHA. La etimología de la palabra Helena, es <<LUZ que BRILLA en LA OSCURIDAD >>
ETIMOLOGÍA / MITOLOGÍA DE LA PALABRA HELENA ¨ Helena (en griego antiguo Ἑλένη,, significa "antorcha"1 ) ( <<curioso eh>>,) a veces conocida como Helena de Troya o Helena de Esparta,
DOS SOLEDADES
Belinda, harta ya de soportar, día sí y día también, los gritos y los golpes de quien decía ser su compañero, y que la amaba hasta la muerte…….tomó la mejor decisión que jamás había tomado en su vida.
Una tarde gélida de invierno, cuando la escarcha todavía se escurría cayendo del tejado de su humilde bloque de viviendas, y mientras su compañero se bebía sin control una botella de vino blanco en el bar situado a dos manzanas más abajo de su casa, Belinda tomó dos bolsos, sólo una parte de su ropero, y corriendo, huyó hacia ninguna parte, bueno, más concretamente hacia su libertad, hacia su soledad. Calle abajo corría ella, con sus dos maletitas y las seis cicatrices repartidas a lo largo de su rostro y de su cuerpo; esas cicatrices que no pudo dejar olvidadas en su casa y que desearía se hubieran quedado allí, para hacer compañía a eses hombre.
Belinda seguía corriendo calle abajo, y a cada zancada que daba, su sentimiento de culpa se iba difuminando cada vez un poco más, cada vez más, cada vez más…….
Al día siguiente se despertó en un banco de una pequeña plaza, y en su mente empezó a cantar una canción que decía más o menos: “ya se acabó, ya te olvidé, ya estoy en paz”, y prosiguió su camino para reencontrarse a sí misma, para ser libre, sí, pero sola, absolutamente sola. Alrededor, a pocos metros de ella, también había soledad, mucha soledad caminando por las calles en busca de la nada o de algo imposible de encontrar. Personas mayores, otras no tanto, caminando cabizbajas bajo el intenso frío de la mañana, También estaba ahí Javier, completamente solo, escribiendo estas líneas que ahora leéis.
Absolutamente sola, Belinda estuvo paseando por las calles de Madrid tres semanas, hasta que una mañana urgó en los bolsillos de su pantalón vaquero descosido, sacó un puñado de billetes de 50, y en eses momento por su cabeza pasó la idea de hacer un viaje y dejar por fin la ciudad que le había visto nacer y que a su vez había visto crecer en ella seis cicatrices. Se dirigió inmediatamente al aeropuerto, mientras esa canción resonaba en su mente de nuevo……………
Pedro, había dejado dos años atrás a su esposa, cansado ya de continuar una rutina que ya se hacía eterna; él, que había compartido once años de su vida con Elena, en los últimos meses, empezó a sentirse paulatinamente solo; sí vivían juntos, sí, pero separados emocionalmente; ya últimamente sólo coincidían en la cama; pues Pedro, pasaba las mañanas trabajando y las tardes escribiendo solo en un café. Llegaba sobre las once de la noche, saludaba sin ganas a su esposa, cenaba rápidamente, y se acostaba; después hacía lo propio ella, pero él ya estaba profundamente dormido.
Pedro, después de huir de su casa y de su esposa, marchó a Camerún, con sus ahorros y su pequeña pensión. Allí vivió solo y su soledad le hablaba por las noches: “-“-Quizá Pedro, vayas a quedarte aquí solo para toda la vida;¿ no sería mejor que pensaras en regresa a Madrid pronto?”, le susurraba la soledad a Pedro todas las noches, mientras él estaba a punto de dormir.
Se miraron, primero una vez, tímidamente, unos segundos más tarde, dos veces más, en estas ocasiones, fijamente. Ambos estaban a tres metros de distancia, en dos mesas distintas de la cafetería del Aeropuerto.
Ella, por fin, se acercó a Pedro, y le preguntó: “-¿Quién eres exactamente?”
El le contestó: -“-A quien tú esperabas.”
Belinda: -“¿Y por qué has tardado tanto?”
Pedro no le contestó, la tomó de la mano y en ese instante, sus dos soledades se fundieron y despacio, muy lentamente, fueron desapareciendo, hasta unirse con el horizonte.
Javier Miralles
Marzo 2015
(Más poesías de Javier Miralles=
POEMA PARA UNA FLOR
<<Veintidós de Marzo,
ya comenzó la primavera
y no es casualidad,
no será la primera
que conecto con una Flor,
aún no sé si la mejor,
su argentino acento,
su forma de mirar,
me han cautivado,
así lo so siento,
Sé que sólo tiene veinte,
y en su misterioso inconsciente,
esconde una belleza sutil,
Flor tiene más de veinte
en su lúcida mente,
mi pequeña flor de abril,
yo nací más tarde,
pero en marzo la conocí.
Te llamas Florencia,
esplendoroso nombre,
cuna del renacido arte,
en tu cara, en tu inocencia,
luces todo un estandarte,
amaría conocer tu esencia,
pero cómo podría yo enseñarte,
ni tan siquiera emocionarte,
sin apenas hablarte,
sólo diez minutos, comparados
con la inmensidad del tiempo
¿qué son dentro de este vasto Universo?
Pero si de mis dedos brotara
belleza igualada a la tuya,
y te emocionara un verso,
de mi corazón emanado,
habré logrado al fin,
que una bella flor de mi jardín
sea por un momento dado,
un poco más feliz.
Y perdona mi atrevimiento,
sólo quiero conocerte ,
Comprenderte, alegrarte,
aunque sea virtualmente,
Si de algún modo estamos conectados,
a través de energía, naturalmente,
bienvenida seas, Flor,
a mi mundo real e irreal,
lleno de risas y llantos,
de alegrías y tristezas,
de asombro por el horror y la belleza,
yo, Javier, que he añorado tanto,
sembrar algún día una flor,
dentro de mí,
ahora descubrí
que forma parte de mi jardín.
El poeta clamó al “cielo”,
para encontrar tus ojos,
tus pétalos, tu precioso pelo,
y quién sabe, algún día,
rompamos ese “vidrio”,
esa barrera de helado hielo,
arranquemos de nosotros
ese manto que ahora nos cubre,
y descorrramos de nosotros ese velo,
para apartarlo por siempre,
es nuestro destino, crecer,
cada día, en conexión, aprender.
Todo es asombroso,
cuanto más me alejo de lo material,
más personas bellas conozco,
pero que seas, tú, precisamente,
con la mitad de años que yo,
la persona a la que parecí claramente,
una persona interesante,
sin yo apenas mostrar mi semblante,
mi mente, mi esencia, mi arte,
el pequeño milagro, al fin,
ha ocurrido, en apenas un instante>>.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
(Epílogo)
LIRICA PARA UNA BONITA FLOR
Si fueras una flor, te plantaría en mi jardín,
pero como eres una bella mujer
con un don superior, pienso para mí,
plantaré si quieres en tí algo mejor.
Javier Miralles
Febrero 2015
(Relato más o menos Eroticón)
ZAPATOS DE TACÓN ROJOS
Coria estaba engalanada, como una muñeca vestido de tul. Era la noche de San Juan, la noche del fuego y la magia.
La morena de la larga falda no sabía dónde había colocado sus zapatos de tacón.
Era la segunda vez en una semana que sus preciosos zapatitos rojos se escapaban de su armario. Puede parecer ficción, pero ese par de rojos estaban ya muy hartos de caminar cansados por los caminos, carreteras, veredas, arcenes y parques de Coria, pues su dueña, la morena, solía usarlos muy a menudo. No en vano, eran sus favoritos. El verdadero problema que se presentaba ahora para Natalia era que sin esos zapatos, se verían muy mermados sus ingresos, así que se dispuso a revolver todos los cajones, sacando lo que contenían, tirándolo todo por ahí. .Primero los dos armarios, después debajo de la cama, en la cómoda, en la mesita del pasillo. Pero nada, los condenados zapatos de la morena.no estaban. Sencillamente, habían huido de Natalia. Así.
La morena, desolada, agarró un puñado de billetes, y salió al calor del Junio extremeño, y con paso ligero, se dirigió a la casa de su “colega” Vanessa, a unos 400 metros de la plaza mayor, y le pidió prestados unos zapatos similares a sus fugitivos rojitos de tacón. Pero lamentablemente, la “Vane” sólo tenía dispuestos a prestar unos zapatos de color amarillo.
“-Estos pueden servir, creo.”, pensó para sí Natalia, mientras se los probaba y comprobaba que quizá tenían el tacón un par de centímetros más cortos que los rojitos.
Dieron las diez de la noche en el reloj de la Iglesia, era ya de noche y la morena de larga falda se disfrazaba como siempre de “Gina”, nombre de guerra para el asunto que diariamente le daba de comer.
Se dirigió a su esquina preferida, y en menos de diez minutos apareció “Señor X”, el primer cliente de su noche de San Juan.
Saludo cariñoso de ambos. Pago en efectivo: se conviene un trabajo completo al precio de 40 €.
Diez y quince de la noche “sanjuanera”: Comienza la acción “pseudo-erótica”
Gina comienza a manosear a Míster X, con un tacto muy sensual, suave, como la seda., y él avanza por el cuerpo de la mujer, desde arriba hacia bajo, deslizando su lengua primero por los pechos, todavía cubiertos por el vestido de satén blanco, muy, muy suavemente, después por la zona púbica, piernas, hasta detenerse finalmente en los zapatos, esos zapatos de color morado.
Diez y veinte: : Comienza el acto en cuestión, por supuesta con la debida protección.
Diez y veintisiete en el reloj de la iglesia: Se oye un fuerte gemido. Es “X” llegando al clímax, mientras Gina y le grita: “Así, llega, perro, siénteme, termina ahora”.
Míster X, satisfecho, se recuesta sobre el arcén. Enciende un cigarro. Pasados unos minutos, el hombre le invita a la mujer a repetir el acto. Esta vez, le entrega 50€. Recomienzan la sesión erótica, con Gina, ya desnuda, y sentada sobre las piernas del hombre. “X” da rienda suelta a una serie de deseos bien enraizados hace tiempo en su intrincada mente. La recorre el cuerpo con manos, lengua y miembro viril, como quien escudriña el cuerpo de un maniquí para controlar la calidad del material.
Esta vez, “X” pasó su lengua por entre las piernas de la mujer, pero sin llegar al tesoro escondido.
Cuando las campanas de la iglesia sonaron once veces, Mister X subió sus negros pantalones, y cuando Gina, bueno en ese momento final, ya Natalia, iba a recolocarse en sus zapatos de color amarillo, se dio cuenta, asombrada, que se habían tornado de color rojo, del color rojo del fuego de las hogueras de San Juan. Una vez más, la magia de San Juan se hizo carne
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VIAJE AL CENTRO DE LA VERDAD
El frío te atenaza, el calor te agobia,
vives en una especie de agorafobia,
ya no te aguanta ni tu novia,
y ha pensado seriamente
en buscar a alguien más.
Recorres tu casa, aún no pagada,
das vueltas alrededor de una luz apagada,
siempre buscas un culpable del desastre,
de una humanidad deshumanizada,
prostituida, desgastada,
pues sabes que en el fondo,
las solución forma parte del problema,
y que el teorema ha dejado de ser lema.
Ya no sirven de nada los consejos,
la verdad no se ve de lejos,
Tú tienes que salir
para ver lo que hay dentro,
pero te da miedo,
llegar hasta el centro.
No se ve una solución
ya se han encargado de contaminar la realidad
de esconder la razón,
y mantienen bien tapada la verdad,
para hacernos pensar que no existe,
sólo palabras,
pero tú no quieres parar,
no te resistes
a alcanzarla,
antes de que tu vida se consuma
con estupideces, falsas expectativas,
sólo sandeces,
progreso que es trampa,
Ahora subes la rampa,
sales y ves lo que hay dentro,
¡¡ Llega hasta el centro !!
Tú tienes que salir
para ver lo que hay dentro,
pero te da miedo,
llegar hasta el centro.
¿TODAVÍA UN NIÑO?
Él esperaba sentado todas las mañanas en la misma piedra. Esperaba a que yo le dijera “Amigo, juguemos”. Él sigue esperando a darle un sentido a su niñez.
A veces me pregunto si sigo siendo un niño normal como los del resto del mundo. A veces creo que mi infancia se ha paralizado. Sólo me ata a mi niñez, hace años perdida, mi amigo Luca, Él me ve, perdón, ambos, nos vemos como infantes, Y con sólo mirarnos, sabemos que estamos pensando a menudo lo mismo: “Tenemos que aferrarnos a nuestra infancia, a nuestra edad biológica, a nuestros juegos, nuestros magníficos juegos. Eso nadie nos lo va a robar, y ¡cuidado quién lo intente!”. Jugamos temprano por la mañana, jugamos al mediodía .Jugamos de tarde, y jugamos de noche, imaginando que estamos en el patio de la escuela, que quedó en ruinas, imaginando que nos bañamos en el estanque, que quedó seco y sucio. Imaginando que estamos en el parquecito, allá cerca de nuestras casitas, que fueron bombardeadas
Y ahora sólo nos resta vivir nuestra niñez. Pero todavía nos queda un sabor amargo en la mente, y un olor nauseabundo a pólvora en nuestra nariz. Intentamos vivir todos los días con ese recuerdo, con esa tarde maldita en que nuestra vida parecía terminar, esa tarde en la que de un plumazo nos robaron los sueños. Demasiado pronto.
A mi papá, con tres días, lo abandonaron en la puerta de una iglesia. Sólo le dejaron el nombre, los dos apellidos, una mantita y un papel borroso donde ponía que había nacido un día tal en un lugar tal, y poco más. Luchó toda su vida casi siempre solo, para seguir adelante, con el viento en contra, soplando como un huracán en su cara. Cumplió cuatro años de servicio militar y cuando pensó que ahí estaría su futuro, le dijeron “ya se acabó, búscate un trabajo, chaval, aquí ya no hay sitio para ti.” Luchó toda su vida para asentarse y formar una familia. No hizo jamás daño a nadie. Trabajaba 6 días a la semana para mantener feliz a mamá, y a sus tres hijitos. Y cuando por fin, Dios le dio la estabilidad y una cierta “felicidad”, le arrancaron de cuajo su sueño cumplido, su hogar, sus niñitos y la pierna izquierda. Ahora anda en su silla por los pasillos del mísero hospital, buscando a alguien a quien culpar.
Él, nosotros, los niños de la guerra no nos merecemos esto.
Mi papá pasó su particular guerra entre los seis y los nueve años. Sobrevivió en un pueblecito de la montaña, pasando hambre y penurias, y viendo cada cierto tiempo el correspondiente ataúd –si se puede llamar así- del hermanastro fallecido del momento. Seis murieron en esa devastadora contienda. Seis jóvenes cualesquiera del cerca de millón de muertos que dejó esa cruenta e incomprensible guerra. Y después, a sus 52 años, el maleficio se repitió en su carne y en su alma. Le desgarró por fuera y por dentro. Lo asesinó en vida. Ël que tanto amor sentía por la vida en sí misma y por nosotros su familia.
La maldad de alguien le arrebató su pierna, su mujer y dos de sus hijos, y quedé yo, aquí, en el campamento, para contar todo esto, para contar la injusta vida que sufrió mi antecesor, sin razón alguna, sin comprender el motivo.
Juego por el día y lloro por las noches, lloro un llanto amargo, lloro por él, por Luca y por todos los niños que sufren el destierro, el abandono, el hambre, el olvido y la pérdida de sus familiares, la pérdida de sus raíces.
Lo peor de todo es no llegar a comprender nunca el por qué, la razón de que unos “señores” desde los cómodos sofás de sus despachos, y mientras sus hijos juegan felizmente en la escuela, y a los que van a ver en su cómoda casa al caer la tarde, puedan tener el corazón tan oscuro de crear guerras absurdas que sólo hacen sufrir a niños inocentes, y desgarrarlos y dejarles una herida inmensa para toda su vida. A veces dudo que esos hombres tengan sangre en sus venas.
Javier Miralles
Marzo 2015-07-02
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Otro relato de F. Javier Miralles
UN ESPÍA DIFERENTE
Joseph era un hombre en apariencia común. Trabajaba como perito de seguros, resolviendo casos comunes como la investigación de incendios de viviendas y negocios, accidentes laborales y de otro tipo, en fin cuestiones nada apasionantes.
Un día conoció, digamos por casualidad, a Bobby, con quien enseguida congeniaría y entablaría una íntima amistad. No en vano, la vida de Joe era un tanto solitaria y aburrida.
Bobby tenía aspecto de tener treinta años, pero no era una persona normal. Tenía una delgada perilla rubia que parecía estar dibujada en su barbilla, como diseñada por un pintor del siglo XVII.
Al cabo del mes de entablar el principio de la amistad, convinieron trabajar juntos en un nuevo proyecto que Joseph tenía entre manos, y que le ocuparía gran parte de su tiempo. Una semana después, Bobby convencería a Joe para que alquilaran un apartamento en el centro de Baltimore, e instalaran allí su despacho, su centro de operaciones.
Pero Bobby no era de verdad, es decir, no rea humano. Era un robot diseñado con la sibilina intención de examinar exhaustivamente la personalidad de Joseph. Bobby había sido creado unos años antes por el Instituto de Investigación de la Mente.
El IIM tenía ubicada en Baltimore una sucursal a unos 2 kilómetros de distancia de la vivienda que compartían ambos, y controlaba a través de más de 70 computadoras, todos los movimientos de Joseph. Aquello era un control total.
Joseph, ajeno al tratamiento de conejillo de indias que se le estaba aplicando a distancia, como un “Truman en su Show”, vivía y se comportaba espontáneamente, y Bobby le invitaba cada vez con más intensidad a que expusiese ante él sus deseos, sus sentimientos, sus emociones, sus estados de ánimo, confiriéndole preguntas a veces indiscretas, pero de tal modo que no fueran suspicaces y corrieran el peligro de crear sospechas al conejito del experimento. Bobby hacía todo lo posible, y por ello estaba programado, para afianzar una relación de amistad íntima con Joe. Incluso, una noche mientras éste dormía, Bobby extrajo varias muestras del ADN del cabello de la víctima, según órdenes implícitas del IIM.
El estudio del IIM abarcaba estos aspectos:
- Emociones e intelecto de Joe.
- Análisis psicológico
- Estudio completo de actos, pensamientos y sentimientos de la víctima.
- Análisis final de los deseos, anhelos e intenciones del conejo.
Había máquinas que controlaban y estudiaban cada palabra, cada gesto, cada tic nervioso, incluso cada parpadeo de los ojos de Joe. Había computadoras encargadas de la entonación de su voz en cada momento, de su forma de hablar, sus silencios, sus bostezos, sus sonrisas, sus estornudos, sus dubitaciones a la hora de ser preguntado, sus respuestas, todo, absolutamente todo, en tiempo real. Había computadoras que se ocupaban de recoger, estudiar y analizar pormenorizadamente todos los datos que Bobby, el humanoide infiltrado, enviaba al IIM, vía satélite, cada tres minutos exactos. Bobby, en su exterior, tenía apariencia humana, pero en su interior estaba fuertemente equipado con todo tipo de cámaras, chips, grabadoras digitales de última generación e incluso cámaras de rayos infrarrojos para controlar los movimientos y las etapas del sueño de Joe por las noches.
De esta manera, Joe era controlado y examinado a distancia por el IIM. El objetivo de este proyecto era “Descubrir realmente al hombre occidental medio del Siglo XXI”.
Este estudio, tras seis meses de arduo trabajo computacional arrojó los siguientes datos:
<<Joseph es inestable, lleno de miedos, supersticioso al modo actual, llenos de dudas y sueños por resolver, camina continuamente por el “alambre”, se aferra a cualquier cosa que le parece segura, aunque esté hecha de barro, tiene a menudo deseos de escapar, se evade sus problemas cotidianos con aficiones y drogas sociales, es consumista, ama a la Naturaleza pero no está seguro de que la Naturaleza le ame a él, y en resumen, no sabe por qué está aquí, ni cuál es su fin esta tierra, pero ni siquiera sabe con certeza ni le preocupa si existe un fin para él y su insignificante vida.>>.
El estudio había puesto luz sobre los problemas, inquietudes, actitudes, sentimientos y pensamientos de un hombre americano medio de nuestros días. Sin embargo, no todo era luminoso alrededor de este análisis. Digamos que había algo más.
El IIM estaba programando, a partir de los datos aportados por Joseph en su ingenuo desconocimiento de la treta, crear clones de personas comunes, al más “estilo Joe”. Fabricaría, a partir del ADN de Joe, extraído por Bobby aquella noche, miles de clones de personas inofensivas para el sistema y los dispersaría por el ancho mundo, en el más ambicioso, perverso e inmoral experimento con humanos creado jamás por el propio ser humano, si se puede llamar así a ello.
Llegados a este punto, ocurrió lo que no estaba previsto. Aquella mañana de lunes, Bobby, el humanoide, debía regresar a la base del IIM. Su trabajo había terminado y esperaba en el hall principal para recibir instrucciones. Bobby temía que su virtual vida en este mundo diera a su fin. Pensaba que quizá terminaría ese mismo día convertido en un montoncito de chatarra, pero por momentos también se le pasaba por su cableada cabeza la idea de que formara parte de otro proyecto del IIM, lo que le aliviaba un tanto.
Nuestro robot estuvo esperando inquieto cerca de una hora, mientras sus circuitos integrados iban subiendo de temperatura. Convino dar un pequeño paseo por los pasillos colindantes del hall, y atraído no se sabe por qué fuerza magnética, entró en una salita ubicada al final del pasillo del Ala C. Oyó murmullos, y rápidamente se escondió tras el muro que soportaba la puerta. Eran dos científicos hablando sobre el Proyecto CDC (Clonación para la Defensa del Sistema).
Bobby escuchó nítidamente en boca de los genios, los pasos que el IIM iba a dar respecto a la creación de miles de clones, a partir de su propio trabajo realizado y de la inmoral utilización del pobre Joseph, quien ya se había convertido a fuerza de meses conviviendo a diario, en parte del cerebro virtualmente emocional de Bobby. Porque sí, señores, aunque puede parecer ficción, Bobby tenía una pequeña base de datos en su cerebro que contenía emociones y sentimientos, dato que desconocían inexplicablemente los fabricantes de ese modelo de robot.
Bobby, sintiéndose traicionado, y por el afecto que sentía por su amigo Joe, salió corriendo del los pasillos del Instituto, recorrió el hall a velocidad de motocicleta y fue a visitar a su amigo, para contarle toda la verdad sobre lo que estaban tramando los “pseudo-nazis” del `perverso Instituto de la Mente.
Joseph, boquiabierto, no daba crédito a lo narrado por nuestro robot. No sabía si llorar, gritar de rabia o preguntarse por qué precisamente le tocó a él el papelito del conejito. Contó hasta veinte, dio las gracias a Bobby por su franqueza y su amistad, y se metió en el despacho a meditar sobre cuál sería su “modus operandi” a partir de ahora sobre ese respecto.
Joe estuvo cerca de dos horas pensando, tomando notas, escudriñando un plan que parase ipso-facto ese macabro plan
A la mañana siguiente, nuestro rebelde protagonista tenía ya el plan completamente diseñado:
1º) Bobby debería infiltrarse en el IIM y conseguir introducirse en la Cámara Principal donde se estaba realizando el experimento de clones, y aprovechando sus habilidades “robotianas”, enviaría información en tiempo real a Joe sobre todo lo que observara, escuchara y examinara en esa sala de los “horrores”
2º) Como si se tratara de un plan diseñado por expertos atracadores de bancos. Joseph estudiaría todos los entresijos de la Sala : las computadoras, los instrumentos para la clonación, los enseres médico-científicos, los planos, las bases de datos, todo, absolutamente todo.
El tiempo jugaba en su contra, Joseph lo sabía. Tenía 10 días para realizar su trabajo. En 11 días, iba a dar comienzo la prueba final del proyecto, y en un máximo de 13 días, la clonación daría comienzo.
Trabajó afanosamente, día y noche, apenas dormía y comía poca ración de alimentos y muy espaciadas en el tiempo.
Llego el Día “D”: Joseph había contratado a tres compañeros suyos de la Compañía de Seguros, y se colaron en el IIM, alegando que eran peritos avisados por la Dirección del mismo, para subsanar unos fallos en el sistema de control de incendios.
No sabemos exactamente cómo, pero los cuatro “saboteadores” del proyecto, entraron en la Cámara de la Clonación. Eran las 08:15 .A. M., y el personal de mantenimiento y limpieza de la Sala estaba en ese momento desayunando, despreocupados.
Los “Cuatro Jinetes” asaltaron el Centro de Operaciones, destruyendo ordenadores, muebles, enseres médicos, robando todo tipo de material científico, botes, pipetas, tubos de ensayo, ensayos clínicas, estudios realizados poro ordenador, informes científicos diversos, todo lo que había a su alrededor, y por fin, el tesoro más buscado: sus muestras de ADN, sí, las de Joseph, guardadas escrupulosamente en una urna de metal en un rincón del laboratorio.
Joseph se sintió enormemente satisfecho. No quedaba nada que hiciera fácil a los “cirujanos” del IIM comenzar el Proyecto.
Nuestros cuatro heroicos protagonistas huyeron del macabro Instituto. Joseph llegó a casa, se sentó en su cómodo sofá, se sirvió un Daiquiri con mucho hielo, y pensó para sí “Bueno, realmente no soy un ser tan normal. Hoy he hecho algo absolutamente excepcional. Espero que la Humanidad me valore algún día”
Javier Miralles.
MAYO 2015
Javier Fuentes 08/03/2016
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