LAS EVOCACIONES DE BOB DYLAN EN LOS POETAS ACTUALES: Javier Funtes, Inés Sabinanigo & Cia.

Bob Dylan, El Poeta que introdujo los libros en el Rock.

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JAVIER FUENTES
Poeta, Escritor y Musicólogo de Madrid

AMOR SIN LÍMITES ( POETA BUSCA ALMA DE ORO.)

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TODA LA POESÍA MAS MODERNA, SURREALISTA Y ROMANTICA, PARA HACER DE ESTE MUNDO ALGO MAS BELLO   Y  PARA PENSAR:
ALEGATO CONTRA EL MACHISMO  Y EL MALTRATO A LA MUJER, 


                 ERES UN IDIOTA                              


-Dedicada a una buena amiga, y en general a las mujeres que son criticadas por los machistas que las insultan, golpean y no las valoran.- 


Algunos van a por mí, están sembrando rumores sobre mí,
sean quienes sean, deseo que paren de una vez,
dicen que estoy loca, y algún improperio más soez.

"Tú, chico, pensabas que no podría vivir sin verte, 
qué necio eres, ahora estás mal, pues me ves con mi nuevo novio, bueno, y que me quiere.

Lo siento, pero no puedo evitar tener suerte, aunque tú seguro ahora desearías mi muerte. 

Te preguntarás, necio, qué camino sigo, pero nunca lo descubrirás; no aguantaré más tus insultos,  
¿sabes por qué? porque eres un completo inculto.

"VIENTO IDIOTA,  cada vez que abres tu fea bocaza, 

  VIENTO IDIOTA, cada vez que demuestras ser la deshonra de tu    raza, 
 "ERES UN PERFECTO IDIOTA, y es un milagro universal que aún sepas respirar" 

  A tu lado no tuve paz ni tranquilidad, ya casi ni recordaba cómo eran,  cambiaste mi carácter a mi pesar, de veras, 
pero hay un CRISTO  en la CRUZ, 
al que tú no adoras ni veneras,  
porque se apagó tu LUZ.

Eres malo, machista y desagradable, 
ni siquiera sabes ser mínimamente "amable".

Haces daño a la gente que me aprecia,
y cubres la verdad con mentiras, sin rubor,  
pensabas que yo no tenía ningún "valor", 
pero pronto te verás en un pozo, 
con moscas zumbando a tu alrededor.

Fue la "gravedad" la que nos unió, 
y el destino el que nos separó,
gracias a Dios, 

Ni me despedí de la bestia negra que llevas DENTRO, 
pero te supe golpear en el CENTRO, 
donde más te duele, en tu ORGULLO. 

Ahora, ¿qué? tienes tu vida "patas arriba"
y hasta te metieron en la "trena"
No creas que siento ninguna pena. 
NO SABES APRECIAR A LA GENTE BUENA.

Lo que para todos era bueno, para ti era malo,
siendo cómo eres, te llevarás muchos palos.

Finalmente, tus maneras corruptas 
te están dejando "ciego",
ya nadie siente por ti ningún apego.

<<VIENTO IDIOTA, soplando fuerte sobre tu hueca cabeza,
      desde San Antonio hasta la Meca, 
     ERES UN IDIOTA, un machista, 
      es un auténtico milagro, 
      que todavía conserves la "vista" >>

  " Ya no puedo ni mirarte a la cara, 
     ni siquiera acercarme a esa gente 
     con la que te mezclas, tan "rara".
   
  " Cada vez que me insultabas
     desearía haber sido otra persona
     cuando te perdonaba".

   "Calle abajo, iba autopista directa
     hacia la locura, guiada por ti
     ahora llevaré mi vida recta"

    "Fui marcada dos veces
      en lo físico y en lo moral
      pero ésta ya es la ultimísima señal, 
      entre amor y odio 
      hay una línea fina,
      ya traspasé la frontera real,
      al fin soy libre, soy mujer
      no tu regalo de Navidad."


   "Nunca sabrás el inmenso odio que siento por ti, 
     al igual que yo nunca comprendí
     tu forma de amar, y tu desprecio hacia mí."
     
 << VIENTO IDIOTA, golpeando sobre tu "barriga seca"
       VIENTO IDIOTA, machacando tu vació corazón, 
       VIENTO IDIOTA, soplando sobre tu VIDA SECA.
       VIENTO IDIOTA, SOPLANDO SOBRE TUS TONTOS Y            MACHISTAS AMIGOS.
       ES INCREÍBLE, PERO 
       ES UN MILAGRO QUE AÚN ESTÉIS VIVOS. >>




RELATO SOBRE LOS NIÑOS VÍCTIMAS DE LA GUERRA.    


(Nota del autor:  Este relato, firmado por Francisco Javier Miralles, es decir mi alter-ego aparece publicado en el libro  "CAMINOS SOLIDARIOS  Volumen 3", editorial IRIS, al precio de 12 €)


(Ah, por cierto, yo, a pesar de  haber sido  incluido mi relato en dicho libro, TAMBIÉN, tengo que pagar 12 €  por ejemplar  ¿?  ¿Kafkiano??? 

    ¿TODAVÍA UN NIÑO?

A veces me pregunto si  sigo siendo
Un niño ,
Un niño normal
Como los del resto del mundo.
A veces creo que mi infancia se ha paralizado.
Sólo me ata a mi niñez, hace años perdida,
Mi amigo Luca,
Ël me ve , perdón, exactamente ambos, nos vemos como infantes,
Y con sólo mirarnos, sabemos que estamos pensando a menudo lo mismo:
“Tenemos que aferrarnos a nuestra infancia, a nuestra edad biológica,
A nuestros juegos, nuestros magníficos juegos,
Eso nadie nos lo va a robar, y ¡cuidado quién lo intente!”
Jugamos temprano por la mañana, jugamos al mediodía
Jugamos de tarde,  y jugamos de noche,
Imaginando que estamos en el patio de la escuela
Que quedó en ruinas,
Imaginando que nos bañamos en el estanque,
Que quedó seco y sucio,
Imaginando que estamos en el parquecito
Allá cerca de nuestras casitas, que fueron bombardeadas
Sin motivo.
Y ahora sólo nos resta  vivir nuestra niñez.
Nos queda un sabor amargo en la mente,
Y un olor nauseabundo a pólvora en nuestra nariz.
Intentamos vivir todos los días cn ese recuerdo,
Con esa tarde maldita en que nuestra vida parecía terminar,
Esa tarde en la que de un plumazo nos robaron los sueños
Demasiado pronto, nos robaron los sueños de los niños.

A mi papá, con tres días, lo abandonaron
En la puerta de una iglesia,
Sólo le dejaron el nombre, los dos apellidos, una mantita
Y un papel borroso donde ponía que había nacido un día
Tal en un lugar tal, y poco más.
Luchó toda su vida casi siempre solo,
Para seguir adelante, con el viento en contra
Soplando como un huracán en su cara
Cada vez que doblaba una esquina.
Cumplió cuatro años de servicio militar
Y  cuando pensó que ahí estaría su futuro,
Le dijeron fríamente, a sus 24 años, ya se acabó.
Búscate un trabajo, chaval, aquí ya no hay sitio para ti.
Luchó toda su vida para asentarse y formar una familia.
No hizo jamás daño a nadie.
Sólo trabajaba 6 días a la semana para mantener feliz a mamá, y a sus tres hijitos,.
Y cuando por fin, Dios le dio la estabilidad y una cierta “felicidad”,
 le arrancaron de cuajo su sueño cumplido, su hogar, sus niñitos y la pierna izquierda.
Ahora anda en su silla por los pasillos del mísero hospital
Buscando a alquien a quien culpar.
Muchachos, él no se merecía eso.
Nosotros, sus niños, los niños de la guerra
No nos merecemos esto.
Mi papá pasó su particular guerra entre los seis y los nueve años.
Sobrevivió en un pueblecito de la montaña,  pasando
Hambre y penurias, y viendo cada cierto tiempo el correspondiente ataúd
–si se puede llamar así- del hermanastro fallecido del momento.
Seis murieron en esa devastadora contienda. Seis jóvenes cualesquiera del cerca de millón de muertos que dejó esa cruenta e incomprensible guerra.
Y después, a sus 47 años, el maleficio se repitió en su carne y en su alma. Le desgarró por fuera y por dentro. Lo asesinó en vida. Ël  que tanto amor sentía por la vida en sí misma y por nosotros su familia.
La maldad de alguien le arrebató su pierna,  su mujer y  dos de sus hijos, y quedé yo, aquí, en el campamento, para contar todo esto, para contar la injusta vida  que sufrió mi antecesor, sin razón alguna, sin comprender el motivo.
El hospital donde está papá se encuentra  a más de doscientas millas del campamento donde Luca y yo jugamos. 
Todos los días rezo para que llegue el momento en que pueda ir a visitarlo. Sé que se pondrá muy contento.
Pero  de momento juego por el día y lloro por las noches, lloro un llanto amargo, lloro por él, por Luca y por todos los niños que sufren el destierro, el abandono, el hambre, el olvido y la pérdida de sus familiares, la pérdida de sus raíces.
Lo peor de todo es no llegar a comprender nunca el por qué, la razón de que unos “señores” desde los  cómodos sofás de sus despachos, y mientras sus hijos juegan felizmente en la escuela, y a los que van a ver en su cómoda casa al caer la tarde, puedan tener el corazón tan oscuro de crear guerras absurdas que sólo hacen sufrir a niños inocentes, y desgarrarlos y dejarles una herida inmensa para toda su vida. A veces dudo que esos hombres tengan sangre en sus venas.


                                                                                             Javier Fuentes/ Alias  Pequeño Tarántula

  Poesías   y   letras  de   Javier   Fuentes
  
     POEMAS   PARA   MI   MUSA 

                      ( Por Javier Fuentes,

                              Alias Javier Miralles o Pequeño Tarántula)

                      
                           Brisa de Mayo

  ... Y en aquel día de primavera,
       extenderé bajo tus pies
       un tapiz de verde prado,
       ya no estaré a la espera,
       porque tú eres
       mi musa de pelo trenzado,

       y te ofreceré mi espalda
      para que descanses sin desvelo,
      y descorreré tu velo,
      la paz que te daré
      será tu único pensamiento,

      y todo será cómo fue decidido
      más allá del firmamento.

      Sólo has de dejarte llevar 
      en un viaje sin fin,
      mirando debajo de mi piel,
      para descubrir al fin,
      el hombre que hay dentro de mí.

      Y acariciaré tu precioso cabello,
       como lo hace la brisa de Mayo,
       junto al arroyo de agua cálida,
      donde limpiaremos nuestros pecados.
 "Porque eres un ángel precioso para mí..." 


                                                             Javier F.
                                                           21/03/2016 

                           Si   yo  

       Sí,  yo   aquí  estoy  escribiendo

       con el corazón de par en par abierto,

       para  ti,  espero  puedas  oírlo,

       muy  rápido  latiendo.


       Dicen  que  el  amor  es  una  especie

       de  locura,  te  extrae  el  ego  poco  a  poco

       seguro  ellos  tienen   razón,

       entonces  admitiré  que  estoy  loco,

       loco  por  una  mujer  brillante,

       pero  supongo  que ahora soy un loco

       con  razón,  como  nunca  antes.


      Si  yo  fuera  un  mal  hombre

      sólo  te  daría  problemas,

      pero  como  soy  un  poeta ,

      sólo  te  escribiré  poemas.


      Si  yo  fuera  una  paloma,

      llevaría  tus  cartas  a  tu  amado,

      sí, eso es lo que haría,

      pero  como  soy   poeta,

     sólo  te  mandaré  poesías.


     Si  tu  me  dejaras  un  pedacito

     de  corazón,  y  me mostraras tu alma

     lo  pegaría  al  mío,  para  crecer,

     si  me dejaras entrar en tu vida,

     llenaría   tus  noches  de calma,

     ascenderíamos  día  a  día  al paraíso,

     te  amaría  con  toda  la  locura  de  mi  alma,

     no  rompería  nunca  tu  hechizo.


     Si  yo  fuera  un  buen  ladrón,

     iría  para  robarte  el  corazón,

     pero  como  soy  honesto,

     estoy   aquí   para  pedírtelo  por  favor.

                                                                                        Javier  Fuentes.
                                                                                           18/03/2016 
La  transformación   de  Lucy


Dando vida a una forma de piedra
Sus manos se movían candorosamente
Lexy le dio forma a su pequeño corazón
A través de sus manos laboriosas
Que trabajaban para moldear su inmenso amor
Sobre el barro, como el sol caliente.

En su habitación, la pequeña cantaría alegremente,
Pero ahora tan quieta, Lexy llora desconsoladamente:
<< Tengo tiempo, Lucy, deja que este barro verde
     Te transforme también para que yo pueda verte >>.

En la profunda frialdad de la noche
El invierno está llamando, ella lora:
<< No me abandones, pequeña, ahora>>
Porque su bebé, con su enferemedad,
Fue capturada por el tiempo, a su pequeña edad.


En la tranquila luz del “alba”,
Lucy muere, manos impotentes revelan su alma.
>> Como hojas nos tocamos, nos queda la memoria,
Aprendamos, una vez supimos la historia>>

Mientras el invierno está llamando,
Lexy deja de vivir, de dormir, sigue tallando,
Y seguirá hasta ver que la piedra cobre vida.
Una semilla arrebatada muy pronto, huída.

Ahora Lexy no derramará más lágrimas,
Se pone a trabajar con esfuerzo,
Transformando la piedra en Lucy.
Su trabajo la absorbió tanto…

¿Podría la pequeña escucharla, escuchar su canto?
¿Podría Lucy oírla, verla en todo su encanto?

Todo lo que resplandecía
En su habitación
Se aturdió con su luz,
Aquella luz que “Lucía”
Con fuerza, con todo su corazón,
Y tomó vida.
Y pasó su manita por su rojizo pelo,
Lexy la mecería, la acariciaría
Riendo Lucy  mientras le canta
Canciones de cuna,
Colores más altos y más claros
Que la luz de la Luna.

<< Cuando nos encontremos allá,
    ¡ Cómo nos amaremos!
   Deja que la vida me transforme a mí
  ¡Y siempre juntas estaremos ¡>>

<< Ambas recordaremos esos seis meses que pasaron.
    Sabemos la historia.
   Estoy segura de que lo sabemos. >>

<< Fue la señal del día con un suave toque
     Mientras beso tus deditos
    Caminamos tomadas de la mano
    Y te canto esos cuentitos
   Los recuerdos de cuándo eras bebé
   El  amor perdura.
  Tú, mi pequeña, perdurarás también >>.

Fue el Sol a través de la bruma
Quien hizo tu belleza,
Tan cálida como la Luna
Como una perla en lo profundo de tus ojos
Las lágrimas volaron
Todas en la misma luz de color rojo. >>

<< El tiempo me dejará
Nos quedará nuestra memoria,
Como hojas nos tocamos
Buscaremos, conoceremos la historia. >>


                                                                                      Javier Miralles.
                                                                                        18/6/2015


                                                                                 Para Alexia y Lucía.
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     VIAJE  AL  CENTRO  DE  LA  VERDAD

El  frío  te  atenaza,   el  calor  te  agobia,
vives  en  una  especie  de  agorafobia,
ya  no  te  aguanta  ni   tu   novia,
y  ha  pensado  seriamente
en  buscar  a  alguien  más.

Recorres  tu  casa,  aún   no  pagada,
das  vueltas  alrededor  de  una  luz  apagada,
siempre  buscas  un  culpable  del  desastre,
de  una  humanidad deshumanizada,
prostituida,  desgastada,
pues  sabes  que  en  el  fondo,
las solución  forma  parte  del  problema,
y  que  el  teorema  ha  dejado  de  ser  lema.

Ya  no  sirven  de  nada  los  consejos,
la  verdad no  se ve  de  lejos,

Tú  tienes  que  salir  
para  ver  lo  que  hay  dentro,
pero  te  da  miedo,
llegar  hasta  el  centro.

No se  ve  una  solución
ya  se  han  encargado  de  contaminar  la  realidad
de  esconder  la  razón,
y  mantienen bien  tapada  la  verdad,
para  hacernos  pensar  que  no  existe,
sólo  palabras,
pero  tú  no  quieres parar,
no  te  resistes
a  alcanzarla,
antes  de  que  tu  vida  se consuma
con  estupideces,  falsas expectativas,
sólo  sandeces,
progreso  que  es  trampa,

Ahora  subes  la  rampa,
sales  y  ves  lo  que  hay  dentro,
¡¡  Llega  hasta  el  centro !!

Tú  tienes  que  salir  
para  ver  lo  que  hay  dentro,
pero  te  da  miedo,
llegar  hasta  el  centro.


                                   Javier  Fuentes        08/03/2016                    ENTRE EL AGUA Y EL FUEGO 

(Ensayo poético sobre la idealización de una mujer recién conocida)

1. El Viaje
  
    "Nuestra conversa fue amena e intensa,
      viajábamos en un tren sin fin
      a través de una bruma densa
      emanada de nuestras mentes.
      Tierra y Fuego unidos allí
      por un Dios que nos mira fijamente
      
      ¿Destinos cruzados?  ¿Alguna señal?

      El mar y la tierra se mezclaron con la sal
      para encender y apagar
      al mismo tiempo una pasión
      un ansia, una verdad, un corazón,
      con heridas por curar.

      De repente ella habló 
      de cómo sin remisión
      había muerto el verdadero amor.
      Por un momento ella olvidó 
      que los años habían  pasado
      y el tiempo nos había atrapado 
      cogidos con el paso cambiado.

      Habíamos olvidado por error
      sumergidos como estábamos 
      en sueños idealizados, 
      que ha muerto el AMOR,
      y ahora yace expuesto
      en un escaparate de antigüedades
      justo enfrente de un sex-shop,
      de un banco para regalar en Navidades,
      y de un comercio "fashion" de variedades,
      entre el fango y lo puro carnal
      donde todo es efímero y vanal
      Desde hace tiempo ya,
      la sociedad es un absurdo carnaval,
      al que ni ella ni yo fuimos invitados,
      y de aquella manera, así, solos,
      nos hemos quedado "tirados".

     "  Dios, ¿ por qué me has enviado 
        a esta preciada flor del mar
        Si tanto tiempo estuvo vetado,
        para mí un corazón apasionado?
      ¿Es cierto que no es un sueño, 
        que ya he despertado? 
      ¿ Y por qué una conexión
         tan rápida y tan fuerte?
       
       Dime, Señor del Universo,
      ¿Acaso merezco yo tanta suerte,
       a mi medio siglo, tan súbitamente
       y poder así terminar este verso?

        Dime, Dios del Mar, 
        si aún estoy durmiendo,
        y mis deseos de amar
        me producen esta ilusión temporal,
        Si mi bella musa, ninfa del Mar
        no existió nunca 
        y el viaje no se realizó jamás."


2. La Rendición
       
      " Cincuenta minutos de sublimidad,
         con una doncella de verdad,
         parecen fruto de la imaginación más mordaz
         de un idealista en busca de paz.

         No estoy seguro 
         de la decisión a tomar,
         pero sí sé que ella
         a sus pies con el Mar,
         y el Fuego a su alrededor,
         me ha atrapado sin remedio,
         soy cautivo, estoy bajo asedio,
         atraído por su belleza exterior,
         su juventud, sus ideales del AMOR.
         y del alma que reside en su interior.

         Ahora desearía que fuese mía
         pero en todo caso
         si su corazón no estuviera
         destinado para mí
         os aseguro que querría
         que fuertes y cálidos brazos 
         la colmaran del cariño y calor
         que ella necesita y merece
         por su bondad, idealismo y valía,
         sinceridad, amabilidad y sana osadía ,
         y que ojalá ocurriera así
         hasta su último día.

...3.  Magia y Pérdida

        .....y que nada sucede por casualidad,
              unas energías fluyen 
              por nuestro caudal
       
        .....y si tu edificio empieza a arder,
             no intentes apagar el fuego,
             Salva tu vida, la de ellos,
             y huye deprisa
             no hay tiempo que perder,
             
         ....Porque recuerda que hay magia 
             en todos los actos
             y una pérdida para que todo
             quede compensado.


4.  La Duda Infinita

      ¿Pero qué estoy escribiendo?
        si ignoro lo que estará sintiendo?

      ¿Estaré yendo demasiado lejos?
      ¿ Estoy muy equivocado?

      Me lo pensaré hoy al menos,
      pues Dios es AMOR y es Bueno,ç
      Él no dejará que me equivoque,
      y quede aquí solo y atrapado."
       

                                                             
                                                        Javier Fuentes,   1/6/2016


               POEMAS   PARA   MI   MUSA 

                      ( Por Javier Fuentes,

                              Alias Javier Miralles o Pequeño Tarántula)

                      
                           Brisa de Mayo

  ... Y en aquel día de primavera,
       extenderé bajo tus pies
       un tapiz de verde prado,
       ya no estaré a la espera,
       porque tú eres
       mi musa de pelo trenzado,

       y te ofreceré mi espalda
      para que descanses sin desvelo,
      y descorreré tu velo,
      la paz que te daré
      será tu único pensamiento,

      y todo será cómo fue decidido
      más allá del firmamento.

      Sólo has de dejarte llevar 
      en un viaje sin fin,
      mirando debajo de mi piel,
      para descubrir al fin,
      el hombre que hay dentro de mí.

      Y acariciaré tu precioso cabello,
       como lo hace la brisa de Mayo,
       junto al arroyo de agua cálida,
      donde limpiaremos nuestros pecados.
 "Porque eres un ángel precioso para mí..." 


                                                             Javier F.
                                                           21/03/2016 

                           Si   yo  

       Sí,  yo   aquí  estoy  escribiendo

       con el corazón de par en par abierto,

       para  ti,  espero  puedas  oírlo,

       muy  rápido  latiendo.


       Dicen  que  el  amor  es  una  especie

       de  locura,  te  extrae  el  ego  poco  a  poco

       seguro  ellos  tienen   razón,

       entonces  admitiré  que  estoy  loco,

       loco  por  una  mujer  brillante,

       pero  supongo  que ahora soy un loco

       con  razón,  como  nunca  antes.


      Si  yo  fuera  un  mal  hombre

      sólo  te  daría  problemas,

      pero  como  soy  un  poeta ,

      sólo  te  escribiré  poemas.


      Si  yo  fuera  una  paloma,

      llevaría  tus  cartas  a  tu  amado,

      sí, eso es lo que haría,

      pero  como  soy   poeta,

     sólo  te  mandaré  poesías.


     Si  tu  me  dejaras  un  pedacito

     de  corazón,  y  me mostraras tu alma

     lo  pegaría  al  mío,  para  crecer,

     si  me dejaras entrar en tu vida,

     llenaría   tus  noches  de calma,

     ascenderíamos  día  a  día  al paraíso,

     te  amaría  con  toda  la  locura  de  mi  alma,

     no  rompería  nunca  tu  hechizo.


     Si  yo  fuera  un  buen  ladrón,

     iría  para  robarte  el  corazón,

     pero  como  soy  honesto,

     estoy   aquí   para  pedírtelo  por  favor.

                                                                                        Javier  Fuentes.
                                                                                           18/03/2016                            EL VIAJE SIN FIN



Deja que haya más luz
No cargues esa cruz
Deja que el tiempo te transforme a ti
En tu viaje final sin fin.

Las rosas que tomaste
Llevaban demasiadas espinas
Se clavaron en tus manos
En tu corazón desarmado.
Las lágrimas que derramaste
No curaron tus profundas heridas
Y ahora te sientes sola 
Abatida y con la batalla perdida

Deja que esa luz 
Inunde tu alma desconsolada
El tren que vas a coger
No tiene lugar de llegada
No vuelvas a pagar el precio
Lo que apuestas es tu vida
Vete y abandona la partida
Deja que haya más luz
Que llene tus ojos vacíos
No corras más detrás de ti
En tu viaje final sin fin.

                                           
Javier Miralles
                                                                                                        26/06/2015                      

      UN EXPERIMENTO ESPECIAL

Joseph  era  en  apariencia  un  tipo  normal.  Tenía  cuarenta  y  ocho  años, era  divorciado  y  se  dedicaba  al  peritaje  de  accidentes  e  incendios  en  viviendas, trabajando  de  lunes  a  viernes  para  una  compañía  de  seguros  en  Baltimore.   Tenía un empleo fijo  y una estabilidad  que  le  permitía  vivir  cómodamente,   en  una  calmosa  tranquilidad.   Pero  en  su  vida  faltaban  emociones,  no  era un estilo  de  vida  que  le  apasionara.  Era  una   existencia  monótona.  Demasiado  monótona.       
Aquella  gélida  tarde  de  enero,   Joe  no  se  imaginaría  cómo  iba  a  comenzar  a  cambiar  su  rumbo  y  su  destino.  Esa tarde,  de  camino  a  casa,   conoció  a  Robert,   - a partir de   ahora  le  llamaremos  Rob-  en  la  estación  de  trenes  de  la  ciudad,   y  enseguida  ambos  se  dieron  cuenta  de que  sus  caracteres  congeniaban. 
            Pero  Rob  no  era  una  persona  normal. Ni  siquiera  era  una  persona  al  uso.  Aparentaba  unos  treinta  años  y  llevaba  una  perilla  que  parecía  haber  sido  dibujada  a  propósito  por  un  pintor  renacentista,   y  siempre  tenía  esa  media  sonrisa  en  los  labios. 
Hablaba  muy  pausadamente,   y  siempre  seguro  de  lo  que  decía.  No  había  fisuras  en  su  manera  de  hablar,  ni  en  sus  gestos,   ni  en  sus  movimientos,   ni  en  su  actitud.
 En   realidad  era  un  robot  diseñado  de tal  modo  que  en  su  exterior  era  un ser  humano,   pero  interiormente  era  una  máquina,   llena  de  cámaras  diminutas,   circuitos  integrados,   cables  que  recorrían  todo  su  cuerpo,  grabadoras  digitales  de  última  generación,  videocámaras  con  rayos  infrarrojos  y  un  sinfín  de  componentes  electrónicos  y  chips  de  lo  más  surtido. 
La   tarde  que  se  conocieron,   conversaron  largo  y  tendido  sobre  un  nuevo  proyecto  laboral  que  Joseph  quería  emprender,   aprovechando  un  período  de  excedencia  que  había  solicitado  a  su  empresa.  Rob  le  había  hablado  de  sus  amplios  conocimientos  de  redes  locales  de  Internet, y  aquello  fue  la  chispa  que  encendió  en  Joe  el  interés  de  que  el  humanoide  formara  parte  importante  de  su  nuevo  proyecto.
El  proyecto  de  Joseph  consistía  en  montar  una  serie  de  redes  locales interconectadas  en  su  barriada,  a  coste  mínimo,  ya  que  los  proveedores  habituales  de  Internet  que  competían  en  Baltimore,   cargaban  unos  precios  que  no  eran  asequibles  a  todos  los  bolsillos.   En  realidad  eran  un  monopolio  encubierto  de  varias  compañías 
En  fin,  Joe  y  Rob  convinieron  en  trabajar  unidos  en  el  negocio,  que  se  realizaría  en  la  casa  del  primero,   y  cuyo  desarrollo  calcularon  les  llevaría  unos  cuatro  meses.   Rob  propuso  a  Joe  instalarse  en  su  casa  durante  el  período  de  tiempo  que  durara  el  proyecto,  a  lo  que  éste,  entusiasmado  con  la  idea  de  tener  un  nuevo  y  flamante  asunto  económico  propio,  accedió ipso-facto.
Pero,  amigos,  el  plan  de  Rob  era  otro  muy  distinto.  Nuestro  robot,  fue  diseñado  por  el  IIM  ( Instituto  para  la  Investigación  de  la  Mente ),  con  el  fin  principal  de  hacer  un  experimento  un  tanto  especial,  consistente  en realizar  un  seguimiento  exhaustivo  de  Joseph,  un estudio  pormenorizado  de  todo  el  conjunto  de  emociones,   pensamientos,   sentimientos,   reacciones,   respuestas,   dudas,   gestos,  movimientos,  murmullos,  forma  de  hablar,  de  reír,  etc, etc.  de  nuestro  amigo  Joe.  Es  decir  una  radiografía  completa,  interna  y  externa  de  Joseph. 
Para   tal  fin,   el  IIM  estaba  en  permanente  contacto  con  el  robot, que  pasaba  horas  y  horas  con  Joseph,  analizándole, grabándole  de cien  formas  distintas,  mientras Joe,  como  un  “Truman  en  su  show”,   era  ajeno  a  la  treta.  Joseph  nunca  fue  consciente  de  que  estaba  siendo  utilizado  como  un  conejillo  de  indias  por  los  malvados  del  IIM.   Joseph  vivía  y  se  comportaba  espontáneamente,  y  Rob  le  invitaba cada  vez  con  más  intensidad  a  que  expusiese  ante  él  sus  deseos,  sus  sentimientos,   sus  emociones,  sus  estados  de  ánimo,  acosándole  con  preguntas  a  veces  indiscretas,   pero de  tal  sibilino  modo  que  no  fueran  suspicaces  y  corrieran  el  peligro  de  crear  sospechas  al conejito  del  experimento.  Bobby  hacía  todo  lo  posible,  y  para  ello  estaba programado,  en  afianzar  una  relación  de  amistad  íntima  con  Joe.  Incluso,  una  noche mientras  éste  dormía,  Bobby  extrajo  varias  muestras  de  ADN  del  cabello  de  la víctima,  según  órdenes  explícitas  del  IIM.


El  Instituto  daba  órdenes  periódicas  a  Rob,   quien  las  ejecutaría  a  lo  largo  de  cada  día   que  compartía  con  su  amigo.  El  robot  grababa  todo  cuanto  hacía  y  decía  Joe.  Sus  cámaras  recogían  en  tiempo  real  sus  gestos,  sonrisas,  muecas,  tics  nerviosos,  movimientos  de  cabeza , manos,  piernas.  Todo  lo  visible.  Sus  grabadoras  digitales  recibían  sus  palabras,  silencios,   pausas forzadas,   pequeños   tartamudeos,   toses,  susurros,   estornudos,   carraspeos,  en  fin,  todo  lo  audible. Las  cámaras  de  rayos  infrarrojos  que  Bobby  portaba  en  su  interior,  captaban  los  períodos  de  sueño  de  Joseph:  parpadeos  involuntarios,  movimientos  inconscientes  de  manos  y  piernas,  ronquidos,   palabras  sin  sentido,  susurros,  leves  llantos  o  pequeños  gritos  que  Joe  emitiera  en  su  profundo  sueño. Todo.     
 Esta  amplia  información  recogida  día  a  día  por  Rob  era  automáticamente enviada  en  tiempo  real  y vía  satélite  a  la  Central  de  Operaciones  del  IIM,  sita  en  Washington.   Allí  era  recibida,  procesada,  estudiada  y  analizada  por  más  de  60  computadoras  dedicadas  en  exclusiva  a  este  ambicioso  proyecto. 
El  estudio  del  IIM  abarcaba  entre otros muchos y más complejos, estos  aspectos:
-      Emociones  e   intelecto  de Joe.
-      Análisis  psicológico
-      Estudio  completo  de  actos,  pensamientos  y  sentimientos  de  la  víctima.
-      Análisis  final  de  los  deseos,   anhelos  e  intenciones  del  “conejo”.
  Había  máquinas  que  controlaban  y  estudiaban  cada  palabra,  cada gesto, cada tic, cada  parpadeo  de  los  ojos  de  Joe.  Había  computadoras  encargadas  de  analizar  la entonación  de  su  voz  en  cada  momento,   su  forma  de  hablar,  sus silencios,  sus dubitaciones a la hora de ser preguntado, sus  respuestas,  todo,  absolutamente  todo,  en tiempo real.  Había  computadoras  que  se  ocupaban  de  recoger,  estudiar  y  analizar pormenorizadamente  todos  los  datos  que  Bobby,  el humanoide  infiltrado,  enviaba   al IIM,  cada  tres  minutos  exactos.  De  esta  manera,  Joe  era  controlado  y  examinado  a distancia  por  el  IIM.   El  objetivo  de  este  proyecto  era  “Descubrir  realmente  al  hombre occidental  medio  del  Siglo  XXI”.
Este  estudio, de seis  meses  de  arduo  trabajo  computacional, aparte de otros complicados aspectos psicológicos, demasiado pesados para enumerar aquí,   en  resumen  arrojó  los  siguientes  datos:
<<Joseph  es  inestable,   lleno  de  miedos,  supersticioso  al  modo actual,  lleno  de  dudas  y  sueños  por  resolver,  camina  continuamente  por  el  “alambre”,  se aferra  a  cualquier  cosa  que  le  parece  segura,  aunque  esté  hecha  de  barro,  tiene  a menudo  deseos  de  escapar,  se  evade  de  sus  problemas  cotidianos  con  aficiones  y  drogas  sociales,  es  consumista,  ama  a  la  Naturaleza  pero  no  está  seguro  si  la Naturaleza  le  ama  a  él,  y  en  resumen,  no  sabe  por  qué  está aquí,  ni  cuál  es  su  fin  esta  tierra,  pero  ni  siquiera  le  preocupa  si  existe  un  fin  para  él  y  su  insignificante  vida,  pero  ante  todo  era  un   ser  sencillo,  incapaz  de  hacer  daño  a  nadie,  ni  de  intentar  cambiar  él  y  él  mundo,  sino  que  su  objetivo  era  llevar  una  vida  tranquila  en  este  mundo   que  le  había  tocado  en  suerte>>.
El  estudio  había  puesto  luz  sobre  los  problemas,  inquietudes,  actitudes, sentimientos  y  pensamientos  de  un  hombre  norteamericano  medio  de  nuestros  días.  Sin embargo,  no  todo  era  luminoso  alrededor  de  este  análisis.  Digamos  que  había  algo más.
El  IIM  estaba  programando,  a  partir  de  los  datos  aportados  por  Joseph  en  su ingenuo  desconocimiento  de  la  treta,  crear  clones  de  personas  comunes,  con  el  molde  de  “Joe”.  Fabricaría,  a  partir  del  ADN  de  Joe,  extraído  por  Rob  aquella  noche,   miles  de  clones  de  personas  inofensivas  para  el  sistema  y  los  dispersaría  por  el  ancho mundo,  en  el  más  ambicioso,  perverso  e  inmoral experimento  con   humanos  creado  jamás  por  el  propio  ser  humano , si  se  puede  llamar  así  a  este  tipo  de   ser.  El  macabro  proyecto  se  denominaba  CDS  ( Clonación  para  la  Defensa  del  Sistema ).
Hablemos  ahora  del  IIM  y  de  los hombres  más  relevantes  que  participaban  en  CDS.
A  la  cabeza  estaba  el  Mayor  Henry,  director  de  operaciones  en  la  Bases  Central  del  Instituto.  Científico  y  militar,  Henry  era  un  hombre  adusto,  fuerte,  de  mirada  seria  y  carácter  áspero.  Rondaba  los  sesenta  años  de  edad  y  tenía  un  cierto  parecido  físico  con  el  actor  James  Coburn,   coprotagonista  del  western  “Pat  Garrett  &  Billy  the  Kid”,  del  genio  Peckimpah.
Henry  poseía  cualidades  innatas  que  le  hacían  brillar  como  investigador  científico:  era  intuitivo,  perspicaz,  laborioso,  entregado  por  completo  a  su  trabajo,  tenía  dotes  de  mando,  sabía  organizar  a  la  perfección  equipos  grandes  de  trabajo,  era  muy  severo  con  sus  empleados,  y  muy,  muy,  metódico  y detallista  hasta  el  límite.  Había  trabajado  durante  una  etapa  larga  de  su  vida  como  coordinador  de  proyectos  científicos  destinados  a  la  cura  del  cáncer,  en  sus  diversos  tipos,  y  a  la  investigación  de  vacunas  contra  enfermedades neuro-degenerativas. 
En  el  CDS,  dirigía  un  amplio  equipo  de  profesionales,  a  los  que  él  mismo  reclutó  y  adiestró,  aplicando  técnicas  duras,  inculcando   una  férrea  disciplina  en  el  trabajo,  e  introduciendo  en  la  mente  de  los  trabajadores  una  filosofía  laboral  novedosa  en  cierta  manera,  consistente  en  que  cada  uno  de  ellos  se  involucraría  con  su  propia  labor  e  involucraría  al  resto  del  equipo,  digamos  como  una  especie  de   sistema  piramidal  en  la “cadena  de  montaje”,  en  este  caso,  científico-técnica.   Era  muy  ´quisquilloso´  con  la  pulcritud  y  la  higiene,  y  quería  que  el  trabajo  fuese  cronometrado.  Tenía  un  sentido  de  la  perfección  que  sobrepasaba  los  límites,  de  tal  modo,  que  cada  trabajador  sabía  qué  y  en  qué  preciso  momento  debía  realizar  cada  una  de  las  actividades  que,  siete  días  antes,  concretamente  cada  viernes,  les  era  encomendadas   por  el  Mayor. Así  que  todo  funcionaba,  y  nunca  mejor  dicho,   como  un  reloj.


Henry  supervisaba  a  diario  tanto  el  trabajo  de  recogida  de  información  como  el  de  laboratorio  propiamente  dicho.  Era  una  persona  de  carne  y  hueso,  pero  a  veces  parecía  una  “puñetera”  máquina  de  computación.
Sus  trabajadores  estaban  divididos  en  tres  grupos:                                        
El  primer  grupo  se  encargaba  de  controlar  la  información  que  recibían  y  procesaban  las  computadoras.  Redactaban  resúmenes  de  los  informes  emitidos  por  estos  súper-ordenadores,  emitían  sus  propios  juicios  de  valor  sobre  los  datos  obtenidos,  –ya  que  todos  los  componentes  de  este  grupo,  además  de poseer  amplios  estudios  informáticos, eran  psicólogos-,  y  reportaban  directamente  y  por  riguroso  orden  al  Mayor  Henry, exactamente  uno  por  uno,  hasta  un total  de  doce,   a  partir  de  las 06:00  P. M., hora exacta.
El  segundo  de  los  grupos  era  el  encargado  de  evaluar  científicamente los  datos  aportados  por  el  primero,  y  a  partir  de  ellos,  crear  prototipos  y   distintos  perfiles  psicológicos  variables.  Eran científicos  de  amplia  experiencia.  Poseían  conocimientos  de  Psicología  Aplicada,   Psiquiatría  y  Bioquímica.
El  tercer  grupo  se  dedicaba  al  trabajo  práctico  en  el  laboratorio.
Eran  todos  bioquímicos  con  años  de  experiencia  a  sus  espaldas,  y  entre  otras  tareas  experimentales,  destacaba   sobre  todas  ellas  la  realización  concreta  de  las  clonaciones  “in  vitro”  a  partir  del  ADN  del  “conejo  Joe”                                                 
Adicionalmente,  en  el  CDS  participaba  un  grupo  de  cinco  mujeres,  auxiliares  de  laboratorio,  de  las  que  destacaré  a  Helen,  por su  papel  determinante  en  la  resolución  final  de  la  trama  que  nos ocupa.  Helen  Harris  tenía  36  años,  era  alta,  de  pelo  castaño  largo,  atractiva,  y  poseía  una  linda  sonrisa  misteriosa.  Había  trabajado durante  seis  años  y  medio  en  el  Hospital  Memorial  de  Baltimore,  y por  cosas  de  la  vida, había  tenido  un  trato  muy cercano  con  el  “Robin  Hood”   Frank,  un  ex-compañero  de  fatigas  de  Joe,  de quien   hablaremos  más  tarde.  Tanto  ella  como  las  otras  cuatro  mujeres  se encargaban  de  dar  apoyo  en  las  labores  de  recopilar  material genético  así  como  de  la  logística  del  laboratorio,  es decir,  se ocupaban  de  que  no  faltara  nada  a  la  hora  de  comenzar  y  desarrollar  el  proceso  de  clonaciones.  Tenían un  papel fundamental en el CDS,  y  lo  que  es  más  relevante  para  nuestra  historia:  tenían acceso  directo  a  las  muestras  del  ADN  de  nuestro  amigo  Joseph.
Casualmente,  Helen  y  Frank  habían  coincidido  en  la ciudad poco  tiempo  antes  del  comienzo  de  nuestro  relato,  y  ella  le  había  comentado  que  trabajaba  como  auxiliar  de  laboratorio  en  el  IIM.                                           
En  fin,  transcurridos  ya  los  seis  meses,  se  da  por  finalizada  la  primera  fase  del  proyecto,  con  Bobby  como  principal  protagonista.  En  un par  de  semanas,  comenzarían  los  preparativos  de  la  etapa crucial  del  plan,  las  clonaciones.
Llegados  a  este  punto,  ocurrió  lo  que  no  estaba  previsto.  Aquella  mañana  de  lunes,  Rob  debía  regresar  a  la  base  del  IIM.  Su  trabajo  había terminado  y  esperaba  en  el  hall  principal  para  recibir  instrucciones.  Rob  temía  que su  virtual  vida  en  este  mundo  llegara  a  su  fin.  Pensaba  que  quizá  acabaría  ese mismo  día  convertido  en  un  montoncito  de  chatarra,  pero  por  momentos  también  se  le pasaba  por  su  cableada  cabeza  la  idea  de  que  formara  parte  de   otro  proyecto  del  IIM,  lo  que  le  aliviaba  un  tanto.
Nuestro   robot  estuvo  esperando  inquieto  cerca  de  una  hora,  mientras  sus circuitos  integrados  iban  subiendo  de  temperatura.  Convino  dar  un  pequeño  paseo  por los  pasillos  colindantes  del  hall,  y  atraído  no  se  sabe  por  qué  fuerza  magnética,  entró en  una  salita  ubicada  al  final  del  pasillo  del  Ala  C.  Oyó  murmullos,  y  rápidamente  se escondió  tras  el  muro  que  soportaba  la  puerta.  Eran  dos  científicos  hablando  en  voz baja   sobre  el  Proyecto  CDS  ( Clonación  para  la  Defensa  del  Sistema ).
Rob  escuchó  nítidamente, - pues  poseía  en  su  cerebro  un  complejo  sistema  auditivo  muy  superior  al  de  sus  primos  los  humanos-,  en  boca  de  los  genios,  los pasos  que  el  IIM  iba  a  dar  respecto  a  la  creación  de  miles  de  clones,  a  partir  de  su propio  trabajo  realizado  y  de  la  inmoral  utilización  del  pobre  Joseph,  quien  ya  se había  convertido  a  fuerza  de  meses  conviviendo  a  diario,  en  parte  del  cerebro virtualmente  emocional  de  Rob.  Porque  sí,  señores,  aunque  pueda  parecer  ficción, nuestro  humanoide    tenía  una  pequeña  base  de  datos  en  su  cerebro  que  contenía  emociones  y sentimientos,  dato  que  desconocían  inexplicablemente  los  fabricantes  de  ese  modelo  de   robot.
Rob,  sintiéndose  traicionado, y  por  el  afecto  que  sentía  por  su  amigo,  salió corriendo   por  los  pasillos  del  Instituto,  cruzó  el  hall  a  velocidad  de  motocicleta  y  fue a  visitar  a  su  amigo,  para  contarle  toda  la  verdad  sobre  lo  que  estaban  tramando  los “pseudo-nazis”  del  `perverso  Instituto  de  la  Mente.
Joseph,  boquiabierto,  no  daba  crédito  a  lo  narrado  por  nuestro  robot.  No  sabía si  llorar,  gritar  de  rabia  o  preguntarse  por  qué  precisamente  le  tocó  a  él  el  papelito   de  conejillo.  Contó  hasta  veinte,  dio  las  gracias  a  Rob  por  su  franqueza  y  su amistad,  y  se  metió  en  su  despacho  a  meditar  sobre  cuál  sería  su   “modus operandi”   a partir  de  ahora,  a  ese  respecto.


Joe  estuvo  cerca  de  dos  horas  pensando,  tomando  notas,  escudriñando  un  plan  que  parase  inmediatamente  ese  macabro  plan.
A  la  mañana  siguiente,  nuestro  rebelde  protagonista  tenía  ya  el  plan  completamente  diseñado:
1º)  Rob  u  otra  persona  con  acceso   al  IIM  debería  infiltrarse  en  el  IIM  y  conseguir introducirse  en  la  Cámara  Principal  donde  se  estaba  realizando  el  experimento  de  clones,  y  enviaría  información  en  tiempo  real  a  Joe  sobre  todo  lo  que observara,  escuchara  y  examinara  en  esa  sala  de  los  “horrores”.
2º)  Como  si  se  tratara  de  un  plan  diseñado  por  expertos  atracadores  de  bancos,  Joseph  estudiaría  todos  los  entresijos  de  la  Sala:  las  computadoras,  los  instrumentos  para  la  clonación,  los  enseres  médico-científicos,  los  planos,  las  bases  de  datos,  todo, absolutamente  todo.

El  tiempo  jugaba  en  su  contra,   Joseph  lo  sabía.  Tenía  10  días  para  realizar  su trabajo.  En  11  días,  iba  a  empezar  la  prueba  final  del  proyecto,  y  en  un  máximo  de  13  días,  la  clonación  daría  comienzo.
Trabajó  afanosamente,  día  y  noche,  apenas  dormía  y  comía poca  ración de alimentos  y  muy  espaciadas  en  el  tiempo.
Quedaban  sólo  cinco  días,  era  lunes,  y  el  sábado   por  la  mañana   temprano  se  daba  el  pistoletazo  de  salida  al  experimento  especial,   concretamente,  9:00 A.M. era  la  hora  H  del  CDS.
A  Joseph  le  quedaban  menos  de  ochenta  horas,  ya  que  el  viernes  por  la  noche  debería  estar  terminado  el  trabajo,  y   aún   había   cabos  por  atar.  Cosas  por  hacer.  Fue  entonces   cuando  reparó   en  que   él  solo  no  podría  realizar  la   difícil  tarea  de introducirse  en  el  Instituto,   para   llevar  a   buen  término  el  plan  saboteador,  y  estuvo  dándole  vueltas  a  la  cabeza  durante  horas,  hasta  que  recordó  la figura  de un  antiguo  amigo  de  la  época  de sus  treinta  años,  que  había  dedicado  parte  de  su  vida   a  entrar  “sin  permiso”  en  museos,   con  la  honesta  intención  de  sustraer  obras  de  arte,  y  devolverlas  a  sus  legítimos  dueños,  cobrando  lógicamente  una  buena  comisión   por  cada  obra   recuperada.
 Joseph  hurgó  nervioso  entre  sus  papeles.  Revolvió  cajones  y  armarios.  Lo  dejó  todo  tirado  por  el  medio.   Buscaba  una  agenda  antigua  de  color  azul  y  de  tamaño medio. En  ella  debía  aparecer  el  número  de teléfono  y  la dirección  de su  amigo Frank,  nuestro  Robin  Hood  de  los  Museos.  Unos  veinte  minutos  después  apareció  la  “bendita”  agenda,  y, efectivamente,  ahí  estaba  el  número  de  F. :  <<  Frank   Norman.   Ph.  Nr.  457852365.   Park Avenue  34th,  Baltimore  >>.  Joseph  se  calmó  un  instante,  recogió  todas  las pertenencias  que  había  dejado  tiradas  por  el  suelo,  las  guardó  en  sus  respectivos cajones,  se  puso  el   abrigo,  agarró  su  celular,  y  se  dirigió  a  su  cafetería  favorita,  quería  tomar  un  buen  café.   Ya  absolutamente  concentrado,  cruzó  durante  un  instante  los  dedos,  y  se  dispuso  a  hacer  una  llamada  a  ese  supuesto  teléfono  de Frank.  No  había  tiempo  que  perder.  Marcó: 4…5...7…8…5…2…3…6…5………. biiiiip………..biiiiip………..biiiiip……….biiiiip
“- Hallo”,  contestó  una  voz  grave  de  hombre
“– Por favor,  ¿es  usted   Frank?”,  preguntó   Joe.
“- Sí,   pero  ¿quién  es? ‘
“- Soy  Joseph  Kent,  ¿me  recuerdas?  Tu  amigo  de  las  mañanas  de  los  museos.”
Un  inciso,  para  explicar,  esa  última  frase.  Frank  y  Joe  habían  tenido  una  íntima  relación  amistosa  y,  digamos,  profesional.  No  en  vano,  se  puede  decir  que  trabajaban  de  algún  modo  en  estrecha   colaboración  en las  actividades  “culturales”  de Frank  y  sus visitas  “museísticas”.  Joseph,  como  experto,  ya  por  aquel  entonces,  en  el  peritaje  de  edificios,  prestaba  ayuda  a  su  amigo  a  la  hora  de  indicarle  el  cuándo,  el cómo  y  el dónde  podría  colarse  en  los  museos,  aunque   principalmente  le  ayudaba  en   la posible ubicación  de  las  alarmas,  tanto  de  seguridad  como  de  incendios  y  otro  tipo  de  emergencias.  Joseph  era  un  experto  en  edificios  públicos  y  gubernamentales.   En  aquellos  días,  hacía  ya  casi  17  años,  Frank  y  Joe  quedaban  muchas mañanas en  bares  cercanos  a  los  museos,  y  éste último  daba  a  F.  un  amplio  asesoramiento  sobre  posiciones  de  los  elementos  clave  de  la seguridad  de  esos  edificios,  “horas H”  para  asaltar,  etc.  Trabajaron   juntos  en  Baltimore  y  Washington  durante  casi  dos años,  hasta  que  Frank  fue  detenido   por  la  policía  estatal  en  el  D. C.,  y   condenado  a  6  años  por  robo.   Desde  ese  momento,
Joseph  se  dedicó  exclusivamente  a  su  tranquilo  trabajo  como  perito  de  Seguros,  y   su  vida   hasta  el  instante  en  que  comienza  esta  novela,  fue  muy  tranquila,  aunque  su  vida  se  había  tornado  un  poco  gris.  Como  dije  al  principio,  su  existencia  carecía  de  emociones.
En  fin,  prosigo.  Continúa  la  conversación  telefónica  entre  ambos,  Joseph  le  explica  sin  detalles  a  Frank  el  motivo  de  su  llamada  pero  le  deja  claro  que  es  un  tema  extraordinariamente  importante,  se  lo  repite  un  par  de  veces:                                        
–“Frank,  por  favor  tenemos  que  vernos  lo  antes  posible,  esta  tarde  tiene  que  ser… Es  un  asunto  muy  serio,  muy  importante,  si  me  ayudas,  te  recompensaré  como  tú  te  mereces,  ya  sabes  que  nunca   te  fallé.”                                                                                                                                                      
-“ De  acuerdo,  Joe,  nos  vemos  en  Central   Station  a  las  06:00  P. M.  No  te  demores”.
- “O.K., bye.”
           
Son  las  6:03  P. M.  Se  encuentran  en  el  punto  concertado.        

Extracto  de  la  conversación  de   Frank  y  Joseph  en  la  estación  de  Baltimore:

-Joseph: -“Se  trata  de  colarse  en  el  laboratorio  de  la  Cámara  Central  del  Instituto  y  destruir  todo  lo  que  tenga  con  el  plan  de  clonaciones,  instrumental  clínico,  informes,  ordenadores,  pero  sobre  todo  las  muestras  del  ADN  que  me  extrajeron.  Tenemos  que  abortan  ese  macabro  proyecto.”
-Frank: -“Mmmmm... no   será  fácil. “ 
Frank  piensa  por  un  instante.
 –“De  acuerdo,  pero  necesitaremos  ayuda  adicional.  Por  cierto  ahora  me  acuerdo  que  conozco  a  alguien  que  trabaja  en  ese  Instituto.  Es  una  auxiliar  de  laboratorio,  creo  que  podría  ayudarnos-Joseph:  -“ ¿Crees  que  ella  se  comprometería?  Todo  tiene  que  salir  perfecto.
-Frank: -“Eso  creo,  ante  todo  es  una  mujer  con  férreos  principios.
Tras  unos  segundos  de  silencio,  Frank  prosigue.
-“ También  creo  que  podríamos  contar  con  unos  tipos  que  conocí  en  prisión,  verdaderos  expertos  en  el  arte  de  colarse  en  edificios  sin  dejar  rastro.  Son  verdaderos  “gatos”,  y  algunos  viven  en   Baltimore.”
Joseph:  -“Bien,  no  te  preocupes  por  los  gastos,  mañana  te  anticiparé  la  mitad  de  lo  que  tengo  presupuestado  para  esto.  Tendrás  a  primera  hora  cinco  mil  dólares.  Te  vendrán  muy  bien.
F.: -“De  acuerdo.  Pero  ahora  mismo  lo  más  importante  es  que  trabajemos  con   la  máxima  celeridad.  Me  voy.  Tengo  que  hacer  unas  cuantas  llamadas.  Contáctame  sobre  las  nueve.  Bye.
J.: -“O.K.  Bye.
Lo  primero  que  hizo  Frank  fue  intentar  localizar  a  Helen,  la  auxiliar. Eran  las  7:15  P. M    Dirigió  su  auto  con  destino  a  los  apartamentos  de  Coney  Strret,  al  sur  de  la  ciudad.  Allí  residía  la  mujer.
Llamó  al  timbre:
Frank: - “Helen,  hola,  tenemos  que  hablar.  ¿Tienes  unos  minutos?  Es  importante.” 
Helen:- “Hello,  Frank,  ¿cómo  estás?  ¿Qué  te  hizo  venir  a  verme?
Hacía  tiempo  ya.”
F: -“Mira  Helen,  tengo  que  comentarte  sobre  un  tema….¿Sigues  trabajando  para  el  Instituto  de  la  Mente?”
H. –“ Oh!  Sí.  Pero  siéntate,  ¿quieres  una  taza  de  café?
F. –“Te  lo  agradezco,  pero  acabo  de  tomarme  uno.
Frank  se  relaja  por  un  instante.
-“Helen,  se  trata  del  proyecto  de  las  clonaciones.  ¿Vas  a  colaborar  en  ello?
-“ Pe…pero  ése  es  un  asunto  secreto,  ¿Cómo  te  has  enterado,  Frank?
-“ Un  buen  amigo  mío  es  precisamente  el  conejillo  de  indias,  le  robaron  muestras  de  su  ADN,  y  ahora  quiere  vengarse,  quiere  sabotear  ese  maldito  plan.  Y  tiene  todo  el  derecho  a  hacerlo.
-“Mmmm…. y  queréis  que  yo  os  ayude,  ¿no  es  así?”
-“En  efecto,  tu  estás  en  el  lugar  adecuado.  Sin  tu  apoyo  sería  casi  imposible  ni  siquiera  intentarlo.”
-“Pero  .me  jugaría   mi  puesto.  Ahora  soy  fija  y  me  encanta  mi trabajo”.



Se  produce  un  silencio.  Prosigue. 
- “Pero  es  cierto  por  otra  parte  que  eso  que  están  planeando  no  es  bajo  ningún  punto  de  vista  ético.  Vamos,  que  es  una  barbaridad  de  unos  científicos  locos.”
-F: “¿Y  vas  a  ser  cómplice  de  ese,  digamos…  crimen?  Tú  siempre  mantuviste  una  línea…”
Helen  se  quedó  pensando  durante  unos  segundos.
-“Déjame  meditarlo. Ahora  vete, necesito  estar  sola.  Te  llamaré antes  de las  diez.  Bye.”
-“O. K. See you later.”

7:52   P. M .
Frank  cogió  su  agenda.  Se  disponía  a  llamar  a  los  “gatos”,  sus  compañeros  de  prisión,  cuando  en  ese  momento  sonó  su  celular.
Era  Joseph.
-“¿Qué tal?  ¿Pudiste  localizar  a  la  mujer?
-“Sí,  Joe.  Creo  que  va  a  acceder  a  ayudarnos.  En  un  par  de horas  me  llamará.  Estará  en  el  “ajo”,  no  lo  dudes.  Ahora  déjame  llamar  a  los  otros,  a  ver  si  hay  suerte.  Bye.
-“Bye,  Frank,  y  gracias  por  todo”. 
Frank  por  fin  se  dispuso  a  llamar  a  sus  amigos  “trepadores”.  Eran  muy  diestros  en  las  labores  de  “colarse  en  edificios  sin  permiso”  y  en  preparar  “limpias”  y  rápidas  fugas.   Los  tres  habían  estado  “casualmente”   en  prisión  por  robos  en  edificios  públicos   y   privados,   allanamientos    de  moradas,  la   mayoría   de   ellos   con   “nocturnidad”,   y   otros  delitos  similares.  Ninguno   con   fuerza,   eso   sí   es   verdad.  No   eran  violentos.
Robert,  Will  y  Paul  eran  sus  nombres,  pasaban  de  los cuarenta,  y  eran  tipos  muy  astutos,  extremadamente  avispados.   
Frank  realizó  varias  llamadas,  pero  no  hubo  suerte. O  no  contestaban  a  las  mismas,  o  habían  cambiado  de  número  o  de  celular.   Un  poco  decepcionado,  Frank  llamó a  Joseph,  y  ambos  acordaron  esperar  a la mañana  para  buscarlos  personalmente.
Entretanto,  ya  eran  las  nueve  y  cuarenta  y  cinco  de  la  noche  de  ese  larguísimo  lunes,   cuando  sonó  el  teléfono  de  Frank. Era  Helen.  Se  le  notaba  relajada y  segura  de  lo  que  estaba  diciendo:
-“Hola  Frank,  estaré  en  el  asunto.  No  os  puedo  abandonar.  Pero  no  es  sólo  por  vosotros,  también  lo  hago  por  mí.  No  puedo  aceptar  que  se  cometa  semejante  atrocidad  contra  el  ser  humano,  delante  de  mis  narices…”
--“Bien,  Helen,  te  lo  agradezco  mucho.  Si  no  te  importa,  mañana  te  llamaremos  para  concertar  una  cita,  y  hacer  los preparativos.
-“OK,  Frank,  llámame  sobre  las  cinco  y  media  de  la  tarde.  Bye.
-“Bye.  Cuídate. 

Rápidamente,  Frank  llamó  a  Joseph  para  darle  la  buena  nueva.
Joe  se  sintió  feliz  por  un  momento  y  muy  agradecido  con  Frank  y  su  amiga.  Joe  dormiría  un  poco  más  y  mejor  esa  noche  de  lunes.
Acuciados  por   la   premura  del  tiempo,  Joseph  y  Frank  comenzaron  la  intensa  búsqueda  de  los  tres  tipos  en  la  mañana  del  martes.  Primero  localizaron  a  Robert  en  un  tugurio  de  las  afueras..  Bobby  no  dudó  un  solo  instante  en  unirse  al  plan.  Primero,  porque  estaba  bastante  contento  en ese  momento, el whisky  había  hecho  su  embriagador  efecto  relajante  en  su  mente,  y  segundo,  porque  realmente  necesitaba  el dinero,  y  aunque  todavía  estaba  en la  condicional,  no  le importaba  mucho,  ya  que  se  le  fue  informado  debidamente  de  que  su  labor  sería  limpia  y  rápida.  A los  quince  minutos  de  conversación,  Robert  ya  estaba  metido  de cabeza  en el  pretencioso  proyecto  de Joseph.
No  fue  tan  fácil  fue  localizar  a  Will, llevó un  día  poder  verle,  y  una vez contactado  e  informado,  fue  muy  reticente  al  principio,   oponiendo  fuerte  resistencia  a  la idea  de unirse  a ellos,  ya  que había  rehecho  su  vida,  tenía  esposa  desde  hacía  cuatro  años  y una  preciosa   bebé  de  año  y  medio.   Trabajaba  en  el Servicio  de  Correos  de  la  ciudad,  y  aunque  el  dinero  que   se  le ofrecía  no  le  venía  nada  mal,  a  Frank  y  a  Joseph  les  costó  bastante  convencerle.  Se  le  dobló  la  cantidad  a  cobrar  por  su  colaboración  en  el  plan,  y  a las  08:30  P.M.  del miércoles  llegaron  por  fin  a  un  acuerdo  satisfactorio  para  ambos.

Mañana  del  miércoles. El  plan  estaba  en  marcha   y  sus  líneas  bien  pergeñadas,  ahora  restaba  contactar  con  Helen  y  con  el  tercero  de  los  colaboradores,  Paul, Joe  y  Frank  ya  estaban  levantados  y  duchados   a  las  06:30  A.M
Miércoles 8:00  A.M. Joseph   llama  a  H.   por  teléfono  fijo.  En  el  supletorio,  estaba  Frank,  quien  escuchaba  la  conversación  y  añadía  notas  accesorias  a Joe.
Se  citaron  los  tres   en  una  cafetería  situada   a  tres  manzanas  de  la  casa  de  la  auxiliar.
Frank:  - “Hola,  Helen,  te  presento  a  mi  amigo  Joseph,  ya  sabes,  el  jefe  de  la  operación.”
Helen: -“Encantada  de  conocerte.  Frank  me  habló  de  ti.”
Joe: -“Un  placer.  Gracias  por  venir  y  unirte  a  nuestro  equipo.”
F: -“Joe,  por  favor,  coméntale  a  Helen  a  grandes  rasgos  cómo  has  diseñado  el  plan.”
Joseph,  algo  nervioso, le  traza  unas  directrices  básicas  a  Helen:
-“Debes  hacer  principalmente  dos  cosas:  facilitarnos  la  entrada  al  laboratorio,  e  indicarnos  dónde  se  encuentran  los  elementos  sin  los  cuales  sería  imposible  materializar  el  proyecto  de  las  clonaciones,  tales  como  enseres,  material  clínico,… bueno  tú  sabes  más  de  esas  cosas que  nosotros.   Pero   lógicamente   lo primordial  es  que  sepamos  dónde  se  encuentran  exactamente  las  muestras  de  ADN  que  me  extrajeron.  Quiero  que  sean  destruidas.  No  quiero  ser  un  molde  para  clones  teledirigidos  por  unos  psicópatas.
H: -“Tenéis   que  dejarme  unas  horas   para  preparar  mi  labor.   Hoy  tengo  turno  de  tarde,  así  que  aprovecharé  para  hacer  una  filmación  con  mi  celular  de  las  localizaciones  de  los  enseres  principales,  así  como  de  tu  ADN.  Os  las  puedo  mandar  a  vuestros  teléfonos  en  cuanto  las  tenga  listas. No  creo  que  me  lleve  más  de  una  hora  buscar  y  filmar.  En  cuanto  al  acceso  al  Instituto,  creo  que  puedo  conseguir  unas  acreditaciones; por  ejemplo,  como  operarios  externos  de mantenimiento  o  peritos  para  realizar  cualquier  revisión  que  se  nos  ocurra.  Colarse  en  el  laboratorio  va  a  ser  mucho  más  complicado.  Necesitaríais  una  ficha  o  un  chip  con  la  clave  de   entrada  grabada.  Daos  cuenta  que  es  un  lugar  de  alta  seguridad”   
Una  pequeña  pausa  y continúa. 
-“Voy  a  indagar  la  forma  más  sencilla,  pero  necesito  una  persona  experta  en  falsificar  chips,  un  “hacker”  o  algo  parecido,  pero  que  ya  haya  hecho  ese  tipo  de  trabajo”
Frank: - “Conozco  a  un  tipo  muy  bueno  en  esas  lides.  Vive  en  Essex,  no  muy  lejos  de  Baltimore. Cuando  termine  de  convencer  a  Paul,  cogemos  mi  coche,  y vamos   a  George,  nuestro  “hacker”,   te  lo  presentaré,  le  explicas  el  tema,  y  si  está  de  acuerdo,  contactamos   con  Helen,  y  que  nos  envíe  por  el  móvil  de  inmediato  una  copia  de  su  chip,   para  que  falsifique  una  idéntica.  ¿Te  parece bien?”
Joseph: -“ Bien,  pero  sería  mejor  que  la  enviara  directamente  al  ordenador  de  George,  por  ejemplo,  escaneada,  para  que  se  vean  todos  los  detalles.  ¿Cómo  lo  ves,  Helen?
Helen: -“Por  mí  no  hay  problema  en principio.  Cuando  estéis  en  la  casa  del  tal  George,  si  accede  a  colaborar,  me  llamáis  y  le  pedís  la  dirección  IP  de  su  computadora.  Si  hubiera  algún  problema  en  analizar  el  chip,  me  dejáis  que  hable  yo  con  él,  ya  que  el  chip  tiene  tres  códigos  de  seguridad.  Debemos  hacer  todo  esto  de  forma  rápida,  para  no  levantar  sospechas  entre  los  científicos  del  IIM”.
Joseph: -“Descuida, Helen,  así  se  hará.  Mira,  ahora  son  las  once y  cuarto.  Frank  tiene  que  contactar  con  el  tercero  de  nuestros  gatos.  Como  muy  tarde,  a  las  tres.,  te  enviamos  un  mensaje  con  todo  lo  que  necesite  George.
Helen: -“Perfecto,  estaré  al  tanto  de  mi  móvil.”
Frank: -“Bien,  Joe,  ¿nos  vamos  entonces?”
Joe: -“O.K., vamos.  Hasta  luego,  Helen”.
Helen: -“Bye.  Suerte,  muchachos.” 

Miércoles,  cerca  del  mediodía.
Frank  hizo  una  vez  más  uso  de  su  agenda,  y  sobre  las once  y  cuarenta,  consiguió  localizar  a  Paul.  Quedaron  en  la puerta  de  unos  grandes  almacenes  en el “Downtown”  de  Baltimore.  A  las  11:50  A.M.  por  fin  apareció  Paul.  Nuestro  nuevo  “amigo”  poseía  quizá  el  perfil  más  carcelario  de los  cuatro.  Asistió  a  la  cita  con  una   barba  de cinco  días,  chaqueta  marrón  de  cuero  bastante  raída,  y  unos  jeans  descoloridos  y  medio  rotos  por  la  rodilla.  Su  voz  era  grave,  casi  ronca,  y  su  manera  de hablar  era  ruda,  con  un  tono  y  acento  similar   a  los  hombres   de  la  montaña,  o  “hillbillies”.  Es  decir,  hablando  en  castellano,  era  un  poco  paleto.

Frank  tardó  en  convencerle  cerca  de una  hora.

A  las  13:00  A.M.,  ya  estaba  formado  el  “grupo  del sabotaje”.

Se  hacía   tarde  y  Frank  y  Joe  se  dirigieron  a  Essex  a  ver  A  George,  el  que  encargaría  de  falsificar  los  chips  para  acceder  al  laboratorio.

El  viaje  de  los  dos  colaboradores  fue  rápido  y  en  veinte minutos  ya entraban por  las puertas  de Essex,  una  población  industrial  de la  costa  del Estado. 

-Frank: “Mira,  ésta  es  Prince  Street,  a  dos  manzanas  está  la  casa  de  George”

Llamada  al  timbre.  George  abre.

G.:- “¡Hola  Frank,  cuánto  tiempo¡  Bienvenido.  Pasad,  por favor.”

F.:-“¡Hola  George!  Mira,  te  presento  a  Joseph,  un  amigo  de  antiguas  andanzas”.

J.: -“Encantado.  Me  comentó  Frank  que  eres  un  “fiera”  en  esto  de  los  ordenadores.  Mucho  gusto  en  conocerte.”

Entran  en  el  salón,  toman  tres  tazas  de  café,  una  de  ellos  con  un  poco  de  leche,  y  conversan  largo  y  tendido  sobre  el  proyecto.

Frank: -“Necesitamos  urgentemente  tu  dirección  de  IP.  Hemos  de   mandarla  a  Helen,  la  auxiliar  del  laboratorio,  para  que  te  envíe


escaneada  una  copia  del  chip  para  acceder  al  laboratorio.”

Todo  se  realiza  según  lo   convenido,  y  Helen,  transcurridos  cuarenta  y  cinco  largos  minutos,  envía  tres  copias  escaneadas   de  su  chip,  uno  de  ellos  con  el  código  de  seguridad,  precisamente  el  más  fácil  de  copiar.  Tres  nuevas  tazas  de  café  son  los  únicos  testigos. 

Ahora  era  a  George  a  quien  le  tocaba  la  complicada  tarea  de  descifrar  los  otros  dos  códigos.  Pero  George  era  todo  un  experto.  Se  encerró  en  el  despacho  de  las  “conspiraciones  internautas”.  Mientras,  Frank  Y  Joseph  bajaron  a  la  cafetería  de  enfrente  a  comer  un  poco,  unas  hamburguesas  de  pollo,  con  unas  patatas,  y  una  Cola.  George  necesitaba  silencio  y  soledad  absolutos,  y  ellos, reponer fuerzas,  esos  días  habían  sido  realmente  agotadores,  y  el  de  hoy  iba  a  ser  todavía  más  intenso.

Tres  y  treinta  y  cinco  de  la  tarde.  Llamada  de George  al  móvil  de  Frank. 


-“Muchachos,  ya  los  tengo.  ¡Sí!,  ¡Lo  conseguí!.  Sigo  siendo  el  “hacker”  de  siempre. ¡Rápido!  ¡Venid!.”

Entrada  de  F. y  J.  en  casa  de  G.

George:  “-Ahora  tengo  que  introducir  los  códigos  en  los  chips  que  tengo  en  mi  “almacén”.  Me  llevará  poco  tiempo.  Id  a  ver   a   Helen  para   que  os  consiga  las  tarjetas  acreditativas.  Cuando  las  tengáis,  me  las  traéis,  para  incorporar  en  ellas  los  chips.  Haré  ocho  copias  de  los  chips,  por  si  acaso.  Traedme  al  menos  6  tarjetas. “

Frank: “-Eres un genio,  George.  Siempre  te  lo  he dicho.  Gracias  por  todo. Vamos  a  ver  a  Helen.  Hasta  la  vista.”

Joseph: “-Bueno,  George,  gracias  por  tu  labor,  sin  ti  hubiera  sido  imposible  conseguir  nuestro  propósito.  Toma  este  cheque.  Hasta  la  vista”.


5:00  P.M. Joe  y  Frank  llaman  a  Helen,  y  una  vez  que  ella



termina  su  jornada  laboral  en  el  IIM,  y  su  actividad  “conspiradora”   de  filmaciones  y  obtención  de  acreditaciones,  convienen  en  verse  los  tres  en  casa  de  Frank.

Helen: -“Aquí  tenéis  las  acreditaciones  para  entrar  en  el  Instituto. Seis,  como  me dijisteis.  Ya  podéis  llevarlas  a  nuestro  “hacker”.

Helen  les  hace  entrega  de  las  tarjetas  y  de  una  copia  en  chip  de  la  filmación  realizada  en  el  laboratorio  de  las  clonaciones, incluidos  los  lugares  “secretos”,  y  el  “meollo”  del  asunto:  el  sitio  exacto  donde  se  encuentran  las  muestras  del  ADN  de  Joseph.” 

Y  finaliza: 

-“Bueno,  suerte,  chicos,  creo  que  mi  labor  se  ha  acabado.  De  todos  modos,  si  me  necesitáis  para  cualquier  cosa  llamadme,  por  favor.

F: -“Eres  un  “cielo”,  Helen.   Nunca  olvidaré  lo  que  has  hecho  por  nosotros.”


 Joseph: -“Helen, muchas  gracias.  Acepta  este  cheque. Es  lo  menos  que  puedo  hacer  por  ti.  Hasta  pronto”.

H.:”-Suerte,  chicos. Que  salga  todo  perfecto”.

Helen  cruza  los  dedos,  estrecha  las  manos  de  los  dos  “intrépidos”,  cruza  el  umbral  de  la  puerta,  y  camina  hacia  afuera  con  cara  de  satisfacción.  Sabía  que  había  colaborado  en  algo  legítimo,  puramente  ético.  Se  sentía  bien  consigo  misma.

Nuestros  dos  protagonistas,  con  el  “botín”  obtenido,  y  sin  perder  un  minuto,  se  dirigen  a  Essex,  a  entregarlo  a  George.

Son  las  seis  y  cincuenta  ya. 

Entran en la casa de  George.  Le  entregan  las  acreditaciones.  El  único  trabajo  que  el  “hacker”  debe  hacer  ahora  es  falsificar  los  chips  e  introducir  sus  códigos,  labor  que  no  le  lleva  más  de  15   minutos.  Todo  sale  O.K.



Noche  del  miércoles,  bueno,  en  verdad,  madrugada  del  miércoles.  Frank  y  Joe  se  encuentran  reunidos  con  los  tres  “asaltantes”   y  con  todo  el  material  necesario,  o  sea  las  tarjetas  y  los  chips  dichosos.  A  las  2:10  A.M.  da    comienzo   la  reunión. 

Repasemos: Joseph,  como  jefe  de  operación. Frank,  como ayudante  en  jefe -  o  si  preferís-,  director  técnico,  y  los  tres  “mosqueteros”,  Robert,  Will  Y  Paul.

Pero  había  un  tema  espinoso  que  desconocía  Frank,  y  que  podía  dar  al  traste  con  el  propósito  del  proyecto  conspirador.

Robert  y  Paul  tenían  rencillas  del  pasado,  por  cuestión  de  faldas.  Robert  se  casó  con  la  antigua  novia  de  Paul,  mujer  que  le  abandonó,  tras  seis  años  de  “feliz”  noviazgo,  debido  principalmente  a  que  Bobby  se  había  metido  por  medio  de  la  relación,  hasta  desestabilizarla  a  ella  y  a  la  propia  relación,  valga  la  redundancia  y  la  paradoja,  si  es  que  lo  es.

Había  una  tensión  en  el  ambiente  esa  noche,  no  se  podía  cortar  ni  tan  siquiera  con  un  hacha  de  leñador. 

Cuando coincidieron Paul  y Robert  en  la mesa,  las  miradas  de  odio  y  rencor  del  primero  intimidaron  a  Bobby,  quien  pensaba para sí: “Trágame  tierra.  ¿Qué  hace  este  tipo  aquí? “…

Comienza  la  locución  de  Frank. 

-“Como  sabéis,  os  hemos  reunido  aquí  a los  tres  para  organizar  entre  todos  un  plan  conjunto  que  paralice  totalmente  un  experimento  anti-humano  que  pretende  realizar  el  Instituto  de  la  Mente  de  la ciudad,  que  no  son  ni  más  ni  menos  que  una  pandilla  de  psicópatas  que  forman  parte  de  una  organización  enorme,  invisible,  que  quieren,  si  no  lo  han  hecho  ya,  adueñarse  de  este  nuestro  mundo.”

Interviene  Joseph. 

<< -“Vuestra  labor  será  la  de  adentrarse  en  el  Instituto,  con  nosotros  dos,  para  lo  cual  ya  tenemos  disponibles  las  tarjetas  acreditativas  correspondientes.  De  los  cinco,  tres  seremos  “personal  de  mantenimiento”,  y   los   otros  dos,  peritos   de   la




Compañía  de Seguros  a  la  que  está  afiliada  el Instituto  en  cuestión.  Una  vez  allí,  esperaremos  a  que  se  produzca  el  cambio  de  turno  de  los  tipos  de  seguridad.  Y  si  todo  funciona,  nos  colaremos  sin  problemas  en  el  laboratorio  de  la  Cámara  Central,  donde  supuestamente  se  encuentran  los  enseres  para  preparar las  clonaciones,  así  como  las  muestras  de  mi  información  genética,  a  la  que  pretender  hacer  “fotocopias”.   Me   preguntaréis  cómo  se  puede acceder  a  una  Cámara  de  Alta  Seguridad.  Bien. Mañana  al  mediodía,  os  proporcionaremos  los  chips  con  los  códigos  de  seguridad,  recordad  bien  esto:  son  tres  passwords,  o  claves  o  como  querías  llamarlo.  Habrá  ocho  chips  para  repartir,  por  si  alguno  fallara.  Hay  que  tenerlo  todo  atado.
Recordad  bien  esto.  Son  tres  códigos,  vuelvo  a  repetir.
Se  introducirán  en  la  ranura  correspondiente  que  lee:  “CD”,  introducir  chip, se  teclea  el  1º,  se  extrae  el  chip,  vuelta  a introducir  chip,  se  teclea  el  2º,  se  saca  el  chip,  y  así  una  última  vez,  tecleando  por  supuesto  el  3er. Código..
De  todas  formas,  no  os  preocupéis  que  se  os  dará  una  hoja  con  las  explicaciones  bien  detalladas,  y  con  los  “números-letras”  de  las  claves  bien  visibles.  Si  alguno  de  ellos  fallara,  se  contactará  con  Frank,  para  que  proporcione  uno  de  recambio.


Si  lo  hacemos  todo  y  todos  con  calma,  no  debe  fallar  nada. Además  tenemos  un  contacto   en  el  laboratorio  que  probará  mañana  en  la  mañana  los  ocho  chips.  Así  que  podemos  estar  tranquilos.  Y,  por  último,  ahora  os  explico   el  papel  que  cada uno  de vosotros  debéis  representar.

Robert,  tú  serás  el  primero  en  entrar  el  Instituto,  aquí  te  entrego  ropa  de la  compañía  de mantenimiento  contratada  por  el  IIM.  Una  vez  dentro  de  la Cámara  Central” –y  aquí  Joseph,  despliega  el  plano  del  laboratorio,  diseñado  por  él  mismo  y  por  Frank,  a  partir  de  las  filmaciones  hechas  por  Helen-,   te  dirigirás   a  la  zona  derecha,  ésta  que  marco  con  una  “R”.  Recogerás  rápidamente  los  enseres  de  medicina,  los  paquetes  de  medicinas, tubos  de  ensayo,  cánulas,  gasas,  tijeras,  en  fin  todo,  todo  lo  que  haya  a  tu  alcance.  Debes  hacer  esto  en  poco  menos  de  tres  minutos. Lo  introducirás  en  esta  bolsa  higienizada,  y  sales  por  la  puerta  con  toda  tranquilidad  y  sigilo,  y  te  quedas esperando  a  los  demás  en  la  sala  de  Operarios  de  Mantenimiento  que  se encuentra  en  la  planta  2ª.>>


Joseph  le  muestra  el  plano  general  del  Instituto.

Prosigue.

<< Will,   tú  entrarás  segundo  y  te  dirigirás  al  frente,  o  sea  a  la  zona  frontal,  que  te  marco  con  “F”.  Allí  encontrarás  ordenadores  portátiles,  cajas  de  cartón  con  montones  de  papeles,  esos  son  los  informes  sobre  los  que  se  basarán  las  clonaciones.  Aquí  te  entrego  este  maletín  de  electricista.  Guarda  aquí  todo  lo   que  tenga  que  ver  con  papeles.   Adentro  encontrarás  un  par  de  maletas  azules  herméticas  donde  guardarás  los  portátiles.  Paul,  tú  le  ayudarás  a  realizar  esa  labor,  toma  este  maletín,  harás  exactamente  lo mismo  que  Will.  En  el  lado  derecho, junto  al  extintor,  -le  muestra  el plano  del  interior-  verás  dos  bolsas  enormes,  repartid  entre  los  dos  los  ordenadores  y  discos  duros  que  veáis  y  demás  accesorios,  todo lo  que  encontréis,  por  favor,  no  os  dejéis  nada,  y  hacedlo  rápido,  tres,  cuatro  minutos  serán  suficientes.  Y  ya  sabéis, os  reunís  con  Robert  en la  2ª  planta,  en  la  sala  de  mantenimiento.  Allí  nos  esperaréis  a  Frank  y  a  mí. Prevemos  que  nos  demoraremos  unos diez  minutos.  Aquí  tenéis  vuestros  uniformes  de  operarios.  ¿Dudas? >>

Robert: “” Y  si  en  el  momento  en  que  estemos  dentro  del laboratorio,  ¿entrara  el  nuevo  turno  de  guardias  de  seguridad?


Joseph: -“Mira,  99%  de  posibilidades  de  que  no  pudieran entrar.  Helen,  la  auxiliar,  ha preparado  un  dispositivo  para  que  quede  bloqueada  la  puerta  de  acceso  a  quienes  no  posean  los  ocho  chips  que  nos  corresponden  a  nosotros..  Es  una  copia  que  utilzarían  los  científicos  a  la  hora  de  realizar  las  clonaciones,  para  no  verse  sorprendidos  por  nadie  ajenos  al  experimento.  A esos tipos  no  se  les  escapa  ni  una. Y  a  nosotros  tampoco.  Helen  es  una  mujer  muy  avispada.

Paul: “ ¿Y  por  dónde  salimos?”

Joseph: “Mirad aquí”, - y vuelve  amostrarles  el  plano– “ésta es  la  puerta  de  salida,  aquí  a  la  izquierda,  marcada  con  una  “E”.

“Recordad,  para  salir  sólo  tendréis  que  introducir  cualquiera  de  los tres  chips.  No  hará  falta  que  tecleéis  ningún  código.   Salid  siempre  tranquilos,  y  con  mucho  sigilo,  como  si  no  pasara  nada,  bueno  vosotros  ya  lo  sabéis.”

Son  las  4:10  A.M.

Una  vez  entregados  todos  los  uniformes,  las  acreditaciones  y  las hojas  de  instrucciones,  los  cinco  “magníficos”  se  van  a  descansar.   El  día  que  les  amanecerá  va  a  ser  realmente  “movidito”.

Viernes,  DIA  D

12:10  P.M.

Frank  hace  la  llamada  pertinente  a  Helen.

_” Hola  Helen,  ¿cómo  estás?  Disculpa,  ¿ya  tienes  listos  los  chips?”

-“Ah,  sí,  claro,  Frank.  Nos  reunimos  a  la  una  en  el  Friday´s.  Es  mi  hora  del  almuerzo,  como  ya  sabes.  Hasta  entonces,  tengo  que  colgar.”


Frank  y  Joe  acuden  al  Friday´s  a  la  hora  pactada,  Helen  ya  ha  llegado  y  les  entrega  el  material,  con  una  sonrisa  en  los  labios  y  un  “Buena Suerte”.

2:00 P.M. Helen  regresa  al  trabajo  como  de  costumbre,  y ultima  su  “faena”  en  el  laboratorio,  pero  esta  vez  según  estipula  su  contrato  “secreto”  de  trabajo firmado  con  el  IIM:  preparar y   tener  todo  el  material  listo  para  que  los  científicos  del  CDS  comiencen  al  día  siguiente  a   realizar  las  copias  del  material  genético   de  Joseph,  ajenos  al  complot  que  muy  seguro  dará  al  traste  con  sus  propósitos.

3:12  P.M.  Nueva  reunión  de  Joe,  Frank,  Robert,  Will  y  Paul.  Entrega  de  los  chips. Y ultimo  repaso  a  las  instrucciones  del  plan.  Joseph  es  así,  es  muy  repetitivo,  un  poco  “plasta”,  digamos.  La  verdad  es  que   es  muy  perfeccionista  para  todo.

El  trabajo  comenzaría  a  las  8:00  P.M.  ësa  es  la  hora  H.,  que  se  corresponde  con  la  hora  del  “cambio  de  guardia”  de  los  “seguratas”.

Sin  embargo,  ellos  entrarán  en  el  Instituto  sobre  las  siete  y  quince  horas,  fingiendo  que  van  a  revisar  el  sistema  de  alarmas  contra  incendios,  según  un  falso  documento  de  pedido  del  IIM,  suministrado  por  una  administrativa,  amiga  de  Helen,  perfectamente  “sobornada”  con  10  dólares.  Helen  es  inteligente,  bueno  eso  no,  lo  siguiente  y  mucho  más.  Claro  queda  que  la 

administrativa  en  cuestión  nos  sabe  ni  gota  del  plan  diseñado  por  nuestros  “héroes”.

7:13  P.M. 

Ya  están  dentro  los  5  asaltantes,  capitaneados  por  Joseph  y  Frank,  todos  perfectamente  uniformados,  y  con  sus  maletines  en  ristre.

Joseph  y  Frank,  actuando  como  peritos,  conversan  con  el  encargado  del  Mantenimiento  de  Alarmas  del  Instituto, y  tras  enseñarle  el  “falsificado”  documento  de  autorización  para la  revisión  de  las  alarmas, se  encaminan   a  la  Sala  de  éstas.

Detrás  de  ellos  van  Robert,  Will  Y  Paul,  los  fingidos  operarios, y  una  vez  en  el  habitáculo,  y  tras  marcharse  el  encargado  de Mantenimiento  del  IIM,  comienza  el  precalentamiento.  Nueva  intervención  de  Joseph,  cómo  no,  repitiendo  y  repasando  los  pasos,  uno  por  uno,  uno  tras  otro,  en  riguroso  orden,  que  deben  dar  todos  para  no  falle  absolutamente  nada.

 A  veces  resulta  agotador  escuchar  los  “discursos”   de  Joseph. 

Entretanto,  los  cinco  hacen  como  que   están  revisando  el  panel  de  las alarmas  de  las  diferentes  salas  del  Instituto.  Y  Frank,  aprovecha  ese  tiempo  precioso  para  buscar  la  sección  del  panel  donde  se  lea  “Cámara Central”  o  algún  nombre  especial.  Encuentra  un  cuadro  “sospechoso”  con  6  botones,  dos  azules,  dos  rojos  y  dos  negros.  En  ese  cuadro  de  mandos  pudo  ver  las  siglas  “CC-CDS”  Estaba  claro  como  el agua  del  rocío  que  era el que  correspondía  a  la  dichosa   cámara   donde  se  ubica  el  laboratorio  de  las  dichosas  clonaciones.

Frank  llama a  Joseph  para  que  lo  mire.  Ambos  deciden  desactivar  los  seis  botones,  con  una  clave  que  les  había  proporcionado  en  una  lista  completa  de todas,  el  señor  encargado  de  Mantenimiento  del  IIM.

Ahora  Frank  y  Joe  están  más   tranquilos.  Las  alarmas  de  la  Cámara  Central,  fueran  las  que  fueran,  estaban  absolutamente  desconectadas.  Se  estrechan  la  mano,  y  dice  Joe:  “Intuyo  que  todo  va  a  salir perfecto.”

Los  “Cinco  Jinetes”  asaltaron  el  Laboratorio, unos  recogiendo en bolsas y  en  los  maletines  papeles,  informes, estudios  realizados  por  ordenador…, otros  guardando  ordenadores, impresoras, ratones,  todo tipo de cables,  chips…, y el resto  metiendo  en  sus  maletines  enseres  médicos,  robando  todo  tipo  de  material  científico,  botes, pipetas,  tubos  de ensayo,  ensayos  clínicos,  todo  lo  que  encontraban  a  su  alrededor,  y  por  fin,  el  tesoro  más buscado:  sus  muestras  de  ADN,  sí,  las  de  Joseph,  guardadas  escrupulosamente  en  una urna  de  metal  en  un  rincón  del  laboratorio.   Fue  precisamente  Joseph,  el  “conejillo”  el  que  las  tomó  escrupulosamente,  cerciorándose  de  que  no  hubiera  más  ADN  suyo  en  ese  laboratorio  de  los  “horrores”.  Se  sintió  completamente  satisfecho.

Una  vez  concluido  el  trabajo,  los  cinco  salen  por  la  puerta  “E”,
como  si  no hubiera  pasado  nada.  Ninguna  alarma  saltó,  ninguna  voz  se escuchó.

Una  vez  reunidos  en  la  Sala  de Operarios  de  Mantenimiento,  y  habiendo  escondido  debidamente  todo  el  material  “incautado”,  Joseph  procede  a  dar  las  ultimísimas  instrucciones,  referentes  a  la  forma  de  salir del  IIM.

De  pronto,  ocurre  lo  inesperado: 

Paul  se  acerca  a  Robert,  el  que  le  quitó  la  mujer,  claro,  saca  un  cuchillo  de  su  bolsillo  derecho,  y  lo  levanta  bruscamente  en  dirección  al  cuello  de  Bobby,  diciendo  algo  así  como:

-“Llevo  esperando  este  momento  demasiado  tiempo.  Estás  acabado,  Bobby.”

Justo  en  ese  instante,  Frank,  que  estaba  sentado  muy  cerca  de  Robert,  salta  como  un  resorte  de  su  asiento,  y  se  abalanza  sobre  Paul,  diciendo:  “-¿Pero  tú  estás  loco?  ¿Qué  te  pasa?”

Joseph  y  Will  se  mueven  rápidamente  en  dirección  a  la  trifulca,  quedando  Paul  desarmado  e  inmovilizado.  Quince  largos  minutos  transcurren para  recuperar  la  tranquilidad.  Frank  agarra  del  brazo  derecho  a  Paul,  le  calma, y  le  saca  de  la  sala    Justo  detrás,  sales  los  otros  tres  de  la  Sala  de  Mantenimiento.

No  ha  pasado  nada. 

Bajan  las  escaleras,  recorren  el  pasillo  hasta  la  salita  de  los 


hombres  de  la  seguridad  del  Instituto.   

Joseph  se  acerca  a uno  de  ellos,  el  resto  se  queda  atrás  con  los  maletines  y  las  bolsas   del   “botín”.

-“Bueno,  señor,  ya   hemos   terminado  la  revisión,  está  todo  perfecto.  Se  acabó  nuestra  jornada  laboral  por  hoy.  Que  tengan  buen  turno.  Gracias.  Adiós.”

Son  aproximadamente  las  8:40  P.M. y  se  encaminan  al  restaurante  más  próximo  al  IIM.  Joseph  da  las  gracias  a  todos.  Estaba  feliz.  Hace  entrega  de  los  correspondientes  cheques,  y  todo  el  grupo  queda  contento.  Había  sido  un  día  muy  difícil,  pero  todavía  era  pronto,  y  Frank,  Robert  y  Will  acordaron  ir  a mojar  la  noche  en  cervezas  a  un  garito  a  unos  2  km  del  IIM   Por  su  parte,  Paul  esperó  al  primer  autobús  que  le  llevara  cerca  de  su  casa.

Y  Joseph  se  despidió  así:

-“Muchachos,  gracias  por  todo.  Ahora  tengo  que  irme.  Suerte  y  hasta  la  vista.”

Y  con  su  maletín  en  la  mano  izquierda,  donde  se  encontraban  entre  otros  enseres,  sus  muestras  de  ADN,  condujo  su  coche  hasta  el  puerto. 

Una  vez  allá,  llegó  hasta  el  espigón,  tomó  todas  sus  muestras  de  ADN  y  las  esparció  por  el  ancho  mar.  

  <<Las muestras  del  ADN  de  Joseph  fueron  arrojadas  al  mar,  como las cenizas de un difunto,  como  símbolo  de  la  muerte  de  un proyecto  satánico,  inhumano,  y  vil>>.

Joseph  se  sintió  enormemente  satisfecho.

El  proyecto  había  fallecido  antes  de  nacer.

Respiró  hondo,  miró  hacia  el  cielo  durante  unos  segundos  y se  dirigió  a  su  apartamento.  .Una  vez  en  casa,  se  sentó  en  su  cómodo  sofá,  se  sirvió  un  Daiquiri  con  mucho  hielo,  y  pensó  para  sí:  
<<Bueno,  realmente  no  soy  un  ser  tan  normal.  Hoy  he  hecho  algo  absolutamente  excepcional.  Espero  que  la  Humanidad  me  valore  algún  día”>>.
                                                   

                                                                                                                                                FIN
                                                                                          F. JAVIER MIRALLES
                                                                                             MAYO 2015 
                      















Nota del autor
A Alexia, o Alexandra, mi amiga del alma se le murió de cáncer su niñita de seis meses, se llamaba Lucía.
 Que descanse en una cunita del cielo en profunda paz.
                  Javier Miralles

(Más poemas de  Javier  Miralles)   


 ODA A LA MUJER PEZ

Hola, mujer pez, me atrae tu forma de moverte
a través de las olas de mi mente
Ya, ya lo sé no eres para mí, pero si sólo
me dejaras adentrarme en los circulos de humo de tu magia
Y sólo por un momento compartamos ese halo de sublimidad
Aquello que no vemos en nuestras vidas.
Aquello que no está a nuestro alcance.
Aquello que subyace en el interior de nuestra piel
Y  que sentimos súbitamente, pero pasa rápido y se va.
La vida es corta, pero a veces notamos que es demasiado larga
Las personas se cansan, se aburren unas de las otras,
Pero lo eterno no existe en este mundo
Aunque a veces deseemos que todo lo bello se alargue en el tiempo
Y se confunda, se mezcle con él.
Entonces, ¿debemos conformarnos con esos momentos de climax espiritual
Mental, sensual,
O esos momentos de calma en los que nos perdemos
En los que nos sumergimos
Como hace tu cuerpo de pez en el mar.
Sirena atrapada en las redes de tu carne.
Tu cuerpo y tu alma pertenecen al oscuro océano,
Tu magnetismo mágico pertenece sólo a las estrellas del cielo.
Tu cuerpo es un imán, ahora sólo quiero saber si tu alma lo es también



        ODA A LA MUJER PEZ (REVISADA)


Hola, qué tal Mujer Pez
Cómo te va últimamente?

Las olas del Mar ya no pueden alcanzarte
Tu imaginación es muy rápida
Y no puedo ya llegar hasta tí
No alcanzo a los mares de Marte,
Me retiro por un tiempo
Ahora ya te veo claramente,
Saliste un día del agua,
Pero me sigue gustando tu forma de
Contonearte
Mentalmente,
Me fascina tu forma de moverte

¿Qué maravilloso es verte actuar
  aunque estés fuera del Mar?

De todas formas,
¿qué es esta vida
 sino una representación,
a veces algo reprimida
de quienes realmente,
queremos ser,
en nuestra mente,
y la queremos ver
representada
en escenarios
poco corrientes?

Mujer Pez
Tu imaginación brillante
Es directamente
Proporcional
A tu forma
De crearte ilusiones
Y eso me fascina
Porque rompe con la norma
Eso encorajina a otras mujeres
Y eso me “excita”, me relaja
Y me suaviza
Te aprecio mucho, créeme,
Pero he de decir
Que
·el que tú no hagas, Mujer Pez,
nada por nadie
no significa
que nadie
haga por ti algo
alguna vez.

                       POEMAS PARA ANADÍ

                                         Acércate
Anadí,  acércate, cierra suavemente tus ojos llorosos.
Los dolores de tu tristeza, como tus sentidos, se levantarán.
Las flores de la ciudad aunque son como el aliento de vida a veces son como la muerte.
Y no sirve intentar  "un pacto con la muerte", aunque no puedo explicarlo en palabras.
Pero hace daño a mi corazón, verte tratando vivir sola encerrada  en  tu mundo.
Es sólo un sueño, un vacío, el que te lleva a sentirte así
Veo que tu cabeza ha sido dada la vuelta y alimentada por rabia y envidia de los otros.
Veo que estás indecisa entre quedarte o volver a Colombia.
Te han engañado haciéndote pensar que el extremo del final está cerca de ti.
Sin embargo, no hay nadie a quien batir, no hay nadie a quien  derrotar,
Excepto tus pensamientos sobre ti, que te hacen sentir mal.
No eres  mejor que nadie y Nadie es mejor que tu.
Si crees eso, sabes que no hay nada que ganar ni nada que perder.
Por los recuerdos, los sufrimientos  la falta de  las fuerzas y los falsos amigos, tu dolor se hace muy fuerte.
Me gustaría hablarte mucho, pero temo que mis palabras,
se convertirían en algo sin sentido.
En lo profundo de mi corazón sé que no hay ayuda que te pueda aliviar
Todo pasa, todo cambia, haz lo que piensas que deberías hacer.
Y quizá algún día, quién sabe, chica, acudiré llorando a ti, para que me ayudes.
  ANADÍ, LEVÁNTATE.
Abre la ventana, y deja que el sol alumbre por todos los rincones
de tu casa.
Mira hacia afuera: nuestra vida no hecha para rodearla de sombras y tristezas
Ya ves, no basta nacer, crecer, amar para encontrar la felicidad.
Te pasó algo muy cruel,
Ahora tus ojos se llenan de luz y tus labios de miel.
Anadí, quiero verte siempre bien.
Tu brisa brota como la mañana brota el jardín.
Tu brisa brota como la mañana brota el jardín.
 ANADI ,¿ COMO ESTÁS?
Te veo todas las mañanas,
Y te busco con la mirada
Mi boca te sonríe,
T tú me sonríes.
Sé que eres una persona muy dulce.
Alguien te traicionó.
Un Caín o una Yocasta
Pero aquello era el río
Esto empieza a ser el mar.
Mi sonrisa, mi cariño, mi bondad
¿puedo dejarlas junto a tu puerta,
o Anadí, debo esperar?
                                                                                              JAVIER MIRALLES
                                                                                                   ABRIL 3015
                               LA HISTORIA DE UNA MUJER QUE
                                          QUERÍA SER HOMBRE


<<Es horrible esto de ser mujer!
     Siempre observando la luna sangrante
     Me queda ajustado este maldito sostén!
    Ese XX pudo haberse cambiado por XY
    Pero no, y ahora estoy yo aquí,
    Como los indios pintada
    Por todos los hombres halagada,
    Y con la cara de no saber nada. >>

  <<Quisiera tener la fuerza de un hombre,
       torso liso, formas rectas y alargadas
       Y no ser tan remilgada,
       Tan reprimida por la sociedad,
       Tan obediente hasta la saciedad>>

  << Si por lo menos fuera una prostituta,
        aún por rebeldía, lo aceptaría, sin disputa
        hoy con uno, mañana con dos o cinco,
        ¿qué más da? Con higiene, nada de suciedad
        Me emplearía con ahínco,
        Obtendría  algún dinero
        En el fondo, qué le debo a esta sociedad,
        Me utiliza como súper-consumidora
        “Tienes que estar bella, oler bien, a todas horas
          agradar a tu novio, a tu marido, rejuvenecer
          caer bien tu jefe, obedecer a mamá, a esa señora,
        Ah, y encima papá está celoso de mi novio, ay qué ser!>>
      
     <<Cremas, perfumes, depilatorio, compresas, tampones,
          Lápiz de labios, desmaquilladores, olor a rosas
          Los del marketing, ¡benditos señores!
         Ellos me usan como yo uso todas esas cosas. >>

    << Quisiera haber nacido hombre, de la jet-set?
          O trabajar en el andamio
          Usar a diario a mi amiga la Gillette.
          No, pero no un Metrosexual, posmoder…
          Lo que me faltaba: Hombre y medio-mujer
          A la porra el gimnasio y la depilación
          No, un hombre, como es debido,
          No, mejor, un obrero de la Construcción.
          Silbando y lanzando piropos a las mujeres
          Que sí quieren ser mujeres…… >>
                                                                                              
                                                                                                             FIN.  
                                                                                        (Ocurrencia de Javier Miralles)



 Para Helena y su luz

 Con tu vívida sonrisa de Mona Lisa

  escondida tras el caballete de tela

  y tu antorcha de noche encendida

  brillando con el fulgor de una vela;

  Iluminada por la luna y Helena de Troya

  Con tu mueca de póker

  y tu mirada fija en los colores

  atrarapados en la pintura de Sorolla,

  te vimos anoche mientras intentabas

  y a veces conseguías plasmar la belleza

  de los pliegues del vestido y su alteza,

  por ese genio valenciano dibujada,

  pero ¿no sabes que lo que haces en realidad

  es liberar esa calmada belleza

  que guarda tu cara, tu personalidad,

  Helena, plasmas la Luz para iluminar

  la noche donde realmente resplandeces,

  esa noche que te da fuerza, te da vida,

  es tu alimento espiritual, donde tu alma,

  busca sedienta la feroz calma,

  que mantiene tu secreto a cobijo

  de quien intente robar esa preciada joya,

  la luz se esconde tras su sonrisa,

  y temes ser "raptada" como helena de Troya.

  Helena, artista, polifacética,

  de cara amable, angelical,

  a veces suave, otras, magnética,

  llegaste a este mundo para iluminar

  la noche de los almas oscurecidas,

  y ese manto negro alumbrar                                                                                     Javier Miralles   Diciembre 2014
_______________________________________________________________________________________

  -Nota de Javier: la noche en la que escribí esta poesía, antes de dormir, imaginé cómo una pintora guiada por la Luna (Cáncer) y con la Noche como Motor de su creatividad, intentaba captar la luz de Sorolla, es decir igual que una antorcha a la luz de la luna, ilumina la Noche.

Hace unos momentos, indagué en Helena de Troya (quizás su guía), y descubrí SORPRENDENTEMENTE que Helena de Troya significa ANTORCHA. La etimología de la palabra Helena, es <<LUZ que BRILLA en LA OSCURIDAD>>  
 ETIMOLOGÍA / MITOLOGÍA   DE LA PALABRA HELENA¨  Helena (en griego antiguo λένη,, significa "antorcha"1 ) ( <<curioso eh>>,)  a veces conocida como Helena de Troya o Helena de Esparta, 

                            
                                    DOS  SOLEDADES

            Belinda, harta ya de soportar, día sí y día también, los gritos y los golpes de quien decía ser su compañero, y que la amaba hasta la muerte…….tomó la mejor decisión que jamás había tomado en su vida.
            Una tarde gélida de invierno, cuando la escarcha todavía se escurría cayendo del tejado de su humilde bloque de viviendas, y mientras su compañero se bebía sin control una botella de vino blanco en el bar situado a dos manzanas más abajo de su casa, Belinda tomó dos bolsos, sólo una parte de su ropero, y corriendo, huyó hacia ninguna parte, bueno, más concretamente hacia su libertad, hacia su soledad. Calle abajo corría ella, con sus dos maletitas y las seis cicatrices repartidas a lo largo de su rostro y de su cuerpo; esas cicatrices que no pudo dejar olvidadas en su casa y que desearía se hubieran quedado allí, para hacer compañía a eses hombre.
            Belinda seguía corriendo calle abajo, y a cada zancada que daba, su sentimiento de culpa se iba difuminando cada vez un poco más, cada vez más, cada vez más…….
            Al día siguiente se despertó en un banco de una pequeña plaza, y en su mente empezó a cantar una canción que decía más o menos: “ya se acabó, ya te olvidé, ya estoy en paz”, y prosiguió su camino para reencontrarse a sí misma, para ser libre, sí, pero sola, absolutamente sola. Alrededor, a pocos metros de ella, también había soledad, mucha soledad caminando por las calles en busca de la nada o de algo imposible de encontrar. Personas mayores, otras no tanto, caminando cabizbajas bajo el intenso frío de la mañana, También estaba ahí Javier, completamente solo, escribiendo estas líneas que ahora leéis.
            Absolutamente sola, Belinda estuvo paseando por las calles de Madrid tres semanas, hasta que una mañana urgó en los bolsillos de su pantalón vaquero descosido, sacó un puñado de billetes de 50, y en eses momento por su cabeza pasó la idea de hacer un viaje y dejar por fin la ciudad que le había visto nacer y que a su vez había visto crecer en ella seis cicatrices. Se dirigió inmediatamente al aeropuerto, mientras esa canción resonaba en su mente de nuevo……………
            Pedro, había dejado dos años atrás a su esposa, cansado ya de continuar una rutina que ya se hacía eterna; él, que había compartido once años de su vida con Elena, en los últimos meses, empezó a sentirse paulatinamente solo; sí vivían juntos, sí, pero separados emocionalmente; ya últimamente sólo coincidían en la cama; pues Pedro, pasaba las mañanas trabajando y las tardes escribiendo solo en un café. Llegaba sobre las once de la noche, saludaba sin ganas a su esposa, cenaba rápidamente, y se acostaba; después hacía lo propio ella, pero él ya estaba profundamente dormido.
            Pedro, después de huir de su casa y de su esposa, marchó a Camerún, con sus ahorros y su pequeña pensión. Allí vivió solo y su soledad le hablaba por las noches: “-“-Quizá Pedro, vayas a quedarte aquí solo para toda la vida;¿ no sería mejor que pensaras en regresa a Madrid pronto?”, le susurraba la soledad a Pedro todas las noches, mientras él estaba a punto de dormir.
           Se miraron, primero una vez, tímidamente, unos segundos más tarde, dos veces más, en estas ocasiones, fijamente. Ambos estaban a tres metros de distancia, en dos mesas distintas de la cafetería del Aeropuerto.
           Ella, por fin, se acercó a Pedro, y le preguntó: “-¿Quién eres exactamente?”
           El le contestó: -“-A quien tú esperabas.”
           Belinda:  -“¿Y por qué has tardado tanto?”
           Pedro no le contestó, la tomó de la mano y en ese instante, sus dos soledades se fundieron y despacio, muy lentamente, fueron desapareciendo, hasta unirse con el horizonte.
   

                                                                                            Javier Miralles
                                                                                               Marzo  2015
(Más poesías de Javier Miralles=  


                                      POEMA PARA UNA FLOR

 <<Veintidós de Marzo,
 ya comenzó la primavera
y no es casualidad,
no será la primera
que conecto con una Flor,
aún no sé si la mejor,
su argentino acento,
su forma de mirar,
me han cautivado,
así lo so siento,

Sé que sólo tiene veinte,
y en su misterioso inconsciente,
esconde una belleza sutil,
Flor tiene más de veinte
en su lúcida mente,
mi pequeña flor de abril,
yo nací más tarde,
pero en marzo la conocí.

Te llamas Florencia,
esplendoroso nombre,
cuna del renacido arte,
en tu cara, en tu inocencia,
luces todo un estandarte,
amaría conocer tu esencia,
pero cómo podría yo enseñarte,
ni tan siquiera emocionarte,
sin apenas hablarte,
sólo diez minutos, comparados
con la inmensidad del tiempo
¿qué son dentro de este vasto Universo?
Pero si de mis dedos brotara
belleza igualada a la tuya,
y te emocionara un verso,
de mi corazón emanado,
habré logrado al fin,
que una bella flor de mi jardín
sea por un momento dado,
un poco más feliz.

Y perdona mi atrevimiento,
sólo quiero conocerte ,
Comprenderte, alegrarte,
aunque sea virtualmente,

Si de algún modo estamos conectados,
a través de energía, naturalmente,
bienvenida seas, Flor,
a mi mundo real e irreal,
lleno de risas y llantos,
de alegrías y tristezas,
de asombro por el horror y la belleza,
yo, Javier, que he añorado tanto,
sembrar algún día una flor,
dentro de mí,
ahora descubrí
que forma parte de mi jardín.

El poeta clamó al “cielo”,
para encontrar tus ojos,
tus pétalos, tu precioso pelo,
y quién sabe, algún día,
rompamos ese “vidrio”,
esa barrera de helado hielo,
arranquemos de nosotros 
ese manto que ahora nos cubre,
y descorrramos de nosotros ese velo,
para apartarlo por siempre,
es nuestro destino, crecer,
cada día, en conexión, aprender.

Todo es asombroso,
cuanto más me alejo de lo material,
más personas bellas conozco,
pero que seas, tú, precisamente,
con la mitad de años que yo,
la persona a la que parecí claramente,
una persona interesante,
sin yo apenas mostrar mi semblante,
mi mente, mi esencia, mi arte,
el pequeño milagro, al fin,
ha ocurrido, en apenas un instante>>.
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  (Epílogo)

                                                 LIRICA PARA UNA BONITA FLOR

          
           Si fueras una flor, te plantaría en mi jardín, 
           pero como eres una bella mujer
           con un don superior, pienso para mí,
           plantaré si quieres en tí algo mejor.

                                                                                   Javier Miralles
                                                                                    Febrero 2015
        

(Relato más o menos Eroticón)

                                             ZAPATOS DE TACÓN ROJOS
Coria estaba engalanada, como una muñeca vestido de tul. Era la noche de San Juan, la noche del fuego y la magia.
          La morena de la larga falda no sabía dónde había colocado sus zapatos de tacón.
Era la segunda vez en una semana que sus preciosos zapatitos rojos se escapaban de su armario. Puede parecer ficción, pero ese par de rojos estaban ya muy hartos de caminar cansados por los caminos, carreteras, veredas, arcenes y parques de Coria, pues su dueña, la morena, solía usarlos muy a menudo. No en vano, eran sus favoritos. El verdadero problema que se presentaba ahora para Natalia era que sin esos zapatos, se verían muy mermados sus ingresos, así que se dispuso a revolver todos los cajones, sacando lo que contenían, tirándolo todo por ahí. .Primero los dos armarios, después debajo de la cama, en la cómoda, en la mesita del pasillo. Pero nada, los condenados zapatos de la morena.no estaban. Sencillamente, habían huido de Natalia. Así.

La morena, desolada, agarró un puñado de billetes, y salió al calor  del Junio extremeño, y con paso ligero, se dirigió a la casa de su “colega” Vanessa, a unos 400 metros de la plaza mayor, y le pidió prestados unos zapatos similares a sus fugitivos rojitos de tacón. Pero lamentablemente, la “Vane” sólo tenía dispuestos a prestar unos zapatos de color amarillo.
 “-Estos pueden servir, creo.”, pensó para sí Natalia, mientras se los probaba y comprobaba que quizá tenían el tacón un par de centímetros más cortos que los rojitos.

Dieron las diez de la noche en el reloj de la Iglesia, era ya de noche y la morena de larga falda se disfrazaba como siempre de “Gina”, nombre de guerra para el asunto que diariamente le daba de comer.

Se dirigió a su esquina preferida, y en menos de diez minutos apareció “Señor X”, el primer cliente de su noche de San Juan.

Saludo cariñoso de ambos. Pago en efectivo: se conviene un trabajo completo al precio de 40 €.

            Diez y quince de la noche “sanjuanera”: Comienza la acción “pseudo-erótica”
Gina  comienza a manosear a  Míster X, con un tacto muy sensual, suave, como la seda., y él avanza por el cuerpo de la mujer, desde arriba hacia bajo, deslizando su lengua primero por los pechos, todavía cubiertos por el vestido de satén blanco, muy, muy suavemente, después por la zona púbica, piernas, hasta detenerse finalmente en los zapatos, esos zapatos de color morado.

Diez y veinte: : Comienza el acto en cuestión, por supuesta con la debida protección.



            Diez y veintisiete en el reloj de la iglesia: Se oye un fuerte gemido. Es “X” llegando al clímax, mientras Gina y le grita: “Así, llega, perro, siénteme, termina ahora”.


Míster X, satisfecho, se recuesta sobre el arcén. Enciende un cigarro. Pasados unos minutos, el hombre le invita a la mujer a repetir el acto. Esta vez, le entrega 50€. Recomienzan la sesión erótica, con Gina, ya desnuda, y sentada sobre las piernas del hombre. “X” da rienda suelta a una serie de deseos bien enraizados hace tiempo en su intrincada mente. La recorre el cuerpo con manos, lengua y miembro viril, como quien escudriña el cuerpo de un maniquí para controlar la calidad del material.
Esta vez,  “X” pasó su lengua por entre las piernas de la mujer, pero sin llegar al tesoro escondido.

Cuando las campanas de la iglesia sonaron once veces, Mister X subió sus negros pantalones, y cuando Gina, bueno en ese momento final, ya Natalia, iba a recolocarse en sus zapatos de color amarillo, se dio cuenta, asombrada, que se habían tornado de color rojo, del color rojo del fuego de las hogueras de San Juan. Una vez más, la magia de San Juan se hizo carne


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     VIAJE  AL  CENTRO  DE  LA  VERDAD

El  frío  te  atenaza,   el  calor  te  agobia,
vives  en  una  especie  de  agorafobia,
ya  no  te  aguanta  ni   tu   novia,
y  ha  pensado  seriamente
en  buscar  a  alguien  más.

Recorres  tu  casa,  aún   no  pagada,
das  vueltas  alrededor  de  una  luz  apagada,
siempre  buscas  un  culpable  del  desastre,
de  una  humanidad deshumanizada,
prostituida,  desgastada,
pues  sabes  que  en  el  fondo,
las solución  forma  parte  del  problema,
y  que  el  teorema  ha  dejado  de  ser  lema.

Ya  no  sirven  de  nada  los  consejos,
la  verdad no  se ve  de  lejos,

Tú  tienes  que  salir  
para  ver  lo  que  hay  dentro,
pero  te  da  miedo,
llegar  hasta  el  centro.

No se  ve  una  solución
ya  se  han  encargado  de  contaminar  la  realidad
de  esconder  la  razón,
y  mantienen bien  tapada  la  verdad,
para  hacernos  pensar  que  no  existe,
sólo  palabras,
pero  tú  no  quieres parar,
no  te  resistes
a  alcanzarla,
antes  de  que  tu  vida  se consuma
con  estupideces,  falsas expectativas,
sólo  sandeces,
progreso  que  es  trampa,

Ahora  subes  la  rampa,
sales  y  ves  lo  que  hay  dentro,
¡¡  Llega  hasta  el  centro !!

Tú  tienes  que  salir  
para  ver  lo  que  hay  dentro,
pero  te  da  miedo,
llegar  hasta  el  centro.

                                        ¿TODAVÍA UN NIÑO?

Él esperaba sentado todas las mañanas en la misma piedra. Esperaba a que yo le dijera “Amigo, juguemos”. Él sigue esperando a darle un sentido a su niñez.
A veces me pregunto si  sigo siendo  un niño normal como los del resto del mundo. A veces creo que mi infancia se ha paralizado. Sólo me ata a mi niñez, hace años perdida, mi amigo Luca, Él me ve, perdón, ambos, nos vemos como infantes, Y con sólo mirarnos, sabemos que estamos pensando a menudo lo mismo: “Tenemos que aferrarnos a nuestra infancia, a nuestra edad biológica, a nuestros juegos, nuestros magníficos juegos. Eso nadie nos lo va a robar, y ¡cuidado quién lo intente!”. Jugamos temprano por la mañana, jugamos al mediodía .Jugamos de tarde,  y jugamos de noche, imaginando que estamos en el patio de la escuela, que quedó en ruinas, imaginando que nos bañamos en el estanque, que quedó seco y sucio. Imaginando que estamos en el parquecito, allá cerca de nuestras casitas, que fueron bombardeadas
Y ahora sólo nos resta  vivir nuestra niñez. Pero todavía nos queda un sabor amargo en la mente, y un olor nauseabundo a pólvora en nuestra nariz. Intentamos vivir todos los días con ese recuerdo, con esa tarde maldita en que nuestra vida parecía terminar, esa tarde en la que de un plumazo nos robaron los sueños. Demasiado pronto.
A mi papá, con tres días, lo abandonaron en la puerta de una iglesia. Sólo le dejaron el nombre, los dos apellidos, una mantita y un papel borroso donde ponía que había nacido un día  tal en un lugar tal, y poco más. Luchó toda su vida casi siempre solo, para seguir adelante, con el viento en contra, soplando como un huracán en su cara. Cumplió cuatro años de servicio militar y  cuando pensó que ahí estaría su futuro, le dijeron “ya se acabó, búscate un trabajo, chaval, aquí ya no hay sitio para ti.” Luchó toda su vida para asentarse y formar una familia. No hizo jamás daño a nadie. Trabajaba 6 días a la semana para mantener feliz a mamá, y a sus tres hijitos. Y cuando por fin, Dios le dio la estabilidad y una cierta “felicidad”,  le arrancaron de cuajo su sueño cumplido, su hogar, sus niñitos y la pierna izquierda. Ahora anda en su silla por los pasillos del mísero hospital, buscando a alguien a quien culpar.
Él, nosotros, los niños de la guerra no nos merecemos esto.
Mi papá pasó su particular guerra entre los seis y los nueve años. Sobrevivió en un pueblecito de la montaña,  pasando hambre y penurias, y viendo cada cierto tiempo el correspondiente ataúd  –si se puede llamar así- del hermanastro fallecido del momento.  Seis murieron en esa devastadora contienda. Seis jóvenes cualesquiera del cerca de millón de muertos que dejó esa cruenta e incomprensible guerra. Y después, a sus 52 años, el maleficio se repitió en su carne y en su alma. Le desgarró por fuera y por dentro. Lo asesinó en vida. Ël  que tanto amor sentía por la vida en sí misma y por nosotros su familia.
La maldad de alguien le arrebató su pierna,  su mujer y  dos de sus hijos, y quedé yo, aquí, en el campamento, para contar todo esto, para contar la injusta vida  que sufrió mi antecesor, sin razón alguna, sin comprender el motivo.
Juego por el día y lloro por las noches, lloro un llanto amargo, lloro por él, por Luca y por todos los niños que sufren el destierro, el abandono, el hambre, el olvido y la pérdida de sus familiares, la pérdida de sus raíces.
Lo peor de todo es no llegar a comprender nunca el por qué, la razón de que unos “señores” desde los  cómodos sofás de sus despachos, y mientras sus hijos juegan felizmente en la escuela, y a los que van a ver en su cómoda casa al caer la tarde, puedan tener el corazón tan oscuro de crear guerras absurdas que sólo hacen sufrir a niños inocentes, y desgarrarlos y dejarles una herida inmensa para toda su vida. A veces dudo que esos hombres tengan sangre en sus venas.

                                                                                                                    Javier Miralles
                                                                                                                       Marzo 2015-07-02
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            Otro relato de F. Javier Miralles                                                                              
                                             
                                                    UN ESPÍA DIFERENTE


Joseph era un hombre en apariencia común. Trabajaba como perito de seguros, resolviendo casos comunes como la investigación de incendios de viviendas y negocios, accidentes laborales y de otro tipo, en fin cuestiones nada apasionantes.
Un día conoció, digamos por casualidad, a Bobby, con quien enseguida congeniaría y entablaría una íntima amistad. No en vano, la vida de Joe era un tanto solitaria y aburrida.
Bobby tenía aspecto de tener treinta años, pero no era una persona normal. Tenía una delgada perilla rubia que parecía estar dibujada en su barbilla, como diseñada por un pintor del siglo XVII.
Al cabo del mes de entablar el principio de la amistad, convinieron trabajar juntos en un nuevo proyecto que Joseph tenía entre manos, y que le ocuparía gran parte de su tiempo. Una semana después, Bobby convencería a Joe para que alquilaran un apartamento en el centro de Baltimore, e instalaran allí su despacho, su centro de operaciones.
Pero Bobby no era de verdad, es decir, no rea humano. Era un robot diseñado con la sibilina intención de examinar exhaustivamente la personalidad de Joseph. Bobby había sido creado unos años antes por el Instituto de Investigación de la Mente.
El IIM tenía ubicada en Baltimore una sucursal a unos 2 kilómetros de distancia de la vivienda que compartían ambos, y controlaba a través de más de 70 computadoras, todos los movimientos de Joseph. Aquello era un control total.
 Joseph, ajeno al tratamiento de conejillo de indias que se le estaba aplicando a distancia, como un “Truman en su Show”, vivía y se comportaba espontáneamente, y Bobby le invitaba cada vez con más intensidad a que expusiese ante él sus deseos, sus sentimientos, sus emociones, sus estados de ánimo, confiriéndole preguntas a veces indiscretas, pero de tal modo que no fueran suspicaces y corrieran el peligro de crear sospechas al conejito del experimento. Bobby hacía todo lo posible, y por ello estaba programado, para afianzar una relación de amistad íntima con Joe. Incluso, una noche mientras éste dormía, Bobby extrajo varias muestras del ADN del cabello de la víctima, según órdenes implícitas del IIM.

El estudio del IIM abarcaba estos aspectos:
-          Emociones  e intelecto de Joe.
-          Análisis psicológico
-          Estudio completo de actos, pensamientos y sentimientos de la víctima.
-          Análisis final de los deseos, anhelos e intenciones del conejo.


 Había máquinas que controlaban y estudiaban cada palabra, cada gesto, cada tic nervioso, incluso cada parpadeo de los ojos de Joe. Había computadoras encargadas de la entonación de su voz en cada momento, de su forma de hablar, sus silencios, sus bostezos, sus sonrisas, sus estornudos, sus dubitaciones a la hora de ser preguntado, sus respuestas, todo, absolutamente todo, en tiempo real. Había computadoras que se ocupaban de recoger, estudiar y analizar pormenorizadamente todos los datos que Bobby, el humanoide infiltrado, enviaba al IIM, vía satélite, cada tres minutos exactos. Bobby, en su exterior, tenía apariencia humana, pero en su interior estaba fuertemente equipado con todo tipo de cámaras, chips, grabadoras digitales de última generación e incluso cámaras de rayos infrarrojos para controlar los movimientos y las etapas del sueño de Joe por las noches.
De esta manera, Joe era controlado y examinado a distancia por el IIM. El objetivo de este proyecto era “Descubrir realmente al hombre occidental medio del Siglo XXI”.


Este estudio, tras seis meses de arduo trabajo computacional arrojó los siguientes datos:
<<Joseph es inestable, lleno de miedos, supersticioso al modo actual, llenos de dudas y sueños por resolver, camina continuamente por el “alambre”, se aferra a cualquier cosa que le parece segura, aunque esté hecha de barro, tiene a menudo deseos de escapar, se evade sus problemas cotidianos con aficiones y drogas sociales, es consumista, ama a la Naturaleza pero no está seguro de que la Naturaleza le ame a él, y en resumen, no sabe por qué está aquí, ni cuál es su fin esta tierra, pero ni siquiera sabe con certeza ni le preocupa si existe un fin para él y su insignificante vida.>>.

El estudio había puesto luz sobre los problemas, inquietudes, actitudes, sentimientos y pensamientos de un hombre americano medio de nuestros días. Sin embargo, no todo era luminoso alrededor de este análisis. Digamos que había algo más.

El IIM estaba programando, a partir de los datos aportados por Joseph en su ingenuo desconocimiento de la treta, crear clones de personas comunes, al más “estilo Joe”. Fabricaría, a partir del ADN de Joe, extraído por Bobby aquella noche,  miles de clones de personas inofensivas para el sistema y los dispersaría por el ancho mundo, en el más ambicioso, perverso e inmoral experimento con humanos creado jamás por el propio ser humano, si se puede llamar así a ello.

Llegados a este punto, ocurrió lo que no estaba previsto. Aquella mañana de lunes, Bobby, el humanoide, debía regresar a la base del IIM. Su trabajo había terminado y esperaba en el hall principal para recibir instrucciones. Bobby temía que su virtual vida en este mundo diera a su fin. Pensaba que quizá terminaría ese mismo día convertido en un montoncito de chatarra, pero por momentos también se le pasaba por su cableada cabeza la idea de que formara parte de otro proyecto del IIM, lo que le aliviaba un tanto.

Nuestro robot estuvo esperando inquieto cerca de una hora, mientras sus circuitos integrados iban subiendo de temperatura. Convino dar un pequeño paseo por los pasillos colindantes del hall, y atraído no se sabe por qué fuerza magnética, entró en una salita ubicada al final del pasillo del Ala C. Oyó murmullos, y rápidamente se escondió tras el muro que soportaba la puerta. Eran dos científicos hablando sobre el Proyecto CDC (Clonación para la Defensa del Sistema).

Bobby escuchó nítidamente en boca de los genios, los pasos que el IIM iba a dar respecto a la creación de miles de clones, a partir de su propio trabajo realizado y de la inmoral utilización del pobre Joseph, quien ya se había convertido a fuerza de meses conviviendo a diario, en parte del cerebro virtualmente emocional de Bobby. Porque sí, señores, aunque puede parecer ficción, Bobby tenía una pequeña base de datos en su cerebro que contenía emociones y sentimientos, dato que desconocían inexplicablemente los fabricantes de ese modelo de robot.
             Bobby, sintiéndose traicionado, y por el afecto que sentía por su amigo Joe, salió corriendo del los pasillos del Instituto, recorrió el hall a velocidad de motocicleta y fue a visitar a su amigo, para contarle toda la verdad sobre lo que estaban tramando los “pseudo-nazis” del `perverso Instituto de la Mente.

Joseph, boquiabierto, no daba crédito a lo narrado por nuestro robot. No sabía si llorar, gritar de rabia o preguntarse por qué precisamente le tocó a él el papelito del conejito. Contó hasta veinte, dio las gracias a Bobby por su franqueza y su amistad, y se metió en el despacho a meditar sobre cuál sería su  “modus operandi”  a partir de ahora sobre ese respecto.
Joe estuvo cerca de dos horas pensando, tomando notas, escudriñando un plan que parase ipso-facto ese macabro plan
A la mañana siguiente, nuestro rebelde protagonista tenía ya el plan completamente diseñado:

1º) Bobby debería infiltrarse en el IIM y conseguir introducirse en la Cámara Principal donde se estaba realizando el experimento de clones, y aprovechando sus habilidades “robotianas”, enviaría información en tiempo real a Joe sobre todo lo que observara, escuchara y examinara en esa sala de los “horrores”

2º) Como si se tratara de un plan diseñado por expertos atracadores de bancos. Joseph estudiaría todos los entresijos de la Sala: las computadoras, los instrumentos para la clonación, los enseres médico-científicos, los planos, las bases de datos, todo, absolutamente todo.

El tiempo jugaba en su contra, Joseph lo sabía. Tenía 10 días para realizar su trabajo. En 11 días, iba a dar comienzo la prueba final del proyecto, y en un máximo de 13 días, la clonación daría comienzo.

Trabajó afanosamente, día y noche, apenas dormía y comía poca ración de alimentos y muy espaciadas en el tiempo.

Llego el Día “D”: Joseph había contratado a tres compañeros suyos de la Compañía de Seguros, y se colaron en el IIM, alegando que eran peritos avisados por la Dirección del mismo, para subsanar unos fallos en el sistema de control de incendios.
         No sabemos exactamente cómo, pero los cuatro “saboteadores” del proyecto, entraron en la Cámara de la Clonación. Eran las 08:15 .A. M., y el personal de mantenimiento y limpieza de la Sala estaba en ese momento desayunando, despreocupados.
Los “Cuatro Jinetes” asaltaron el Centro de Operaciones, destruyendo ordenadores, muebles, enseres médicos, robando todo tipo de material científico, botes, pipetas, tubos de ensayo, ensayos clínicas, estudios realizados poro ordenador, informes científicos diversos, todo lo que había a su alrededor, y por fin, el tesoro más buscado: sus muestras de ADN, sí, las de Joseph, guardadas escrupulosamente en una urna de metal en un rincón del laboratorio.
              Joseph se sintió enormemente satisfecho. No quedaba nada que hiciera fácil a los “cirujanos” del IIM comenzar el Proyecto.
      Nuestros cuatro heroicos protagonistas huyeron del macabro Instituto. Joseph llegó a casa, se sentó en su cómodo sofá, se sirvió un Daiquiri con mucho hielo, y  pensó para sí “Bueno, realmente no soy un ser tan normal. Hoy he hecho algo absolutamente excepcional. Espero que la Humanidad me valore algún día”

                                                                                               Javier Miralles.
                                                                                                 MAYO  2015


                                                                                        

                                   Javier  Fuentes        08/03/2016     

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